La guerra sucia: la historia que no se cuenta

Después de que el director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México (INEHRM) Pedro Salmerón, difundiera un texto titulado: “17 de septiembre. Muerte de Eugenio Garza Sada”, en el cual llamó “valientes jóvenes” a los miembros de “La liga comunista 23 de septiembre” que intentaron secuestrar al empresario.

Como era de esperarse, la derecha se desgarro las vestiduras, intentaron medir con la misma vara a Salmerón con la piloto de Interjet que pedía arrojar una bomba el día del grito y pidieron su renuncia del INEHRM. Sin embargo, se tergiversó la parte esencial del texto en la que describe la situación de censura y represión del México de los 70, y donde muchas personas pensaron que la vía electoral y pacifica estaba cerrada para la izquierda.

Y es que, una de las historias más obscuras y sangrientas de México, es la de la llamada “guerra sucia”, que abarca de mediados de los 60 hasta principios de los 80, cuando el régimen priista buscó por todos los medios reprimir, censurar y asesinar a cualquier grupo político que se opusiera a su gobierno.

Los documentos de esta etapa oscura de la historia de México son escasos, ya que el régimen priista se encargó de desaparecer los archivos  y permanecen en secreto por razones de “seguridad nacional”.

Esta “guerra de baja intensidad” contrastaba con las represiones de Pinochet en Chile o de las matanzas de Videla en Argentina, pues en aquellos países en el que la dictadura militar desaparecía y asesinaba a los opositores, en el México de la “democracia” se llevaban a cabo las mismas acciones inhumanas y sangrientas, pero sin haber mucho eco porque los medios de comunicación se encontraban completamente alineados al gobierno.

Cientos o quizás miles de personas fueron asesinadas por militares; sus casas fueron cateadas sin un mandamiento judicial; los arrestos eran una constante; y los desaparecidos hasta el día de hoy no se saben donde se encuentran. Uno de los personajes más reconocidos de esta época de terror, es el de Rosario Ibarra de Piedra, quien después de que su hijo fuera detenido y desaparecido, fundo el grupo “Eureka”, que busca hasta el día de hoy a los cientos de desaparecidos.

La excandidata presidencial en 1988, siempre vestida de negro y con una gran foto en el pecho, se paro en varias ocasiones frente al presidente Luis Echeverria, exigiéndole decirle el paradero de su hijo, quien formaba parte de una corriente de izquierda, y que para el priismo era un atentado contra el régimen y la estabilidad del Estado.

Y al igual que en la Argentina de Videla, en 2001 se dio a conocer en la revista “Día Siete” la historia de una mujer de 79 años que pedía encontrar a sus nietos desaparecidos durante la “guerra sucia”, pues sus padres miembros pertenecientes a la “Liga Comunista 23 de septiembre” habían sido asesinado por policías y sus hijos entregados a otras familias.

Tuvieron que pasar más de un cuarto de siglo para que esta historia se diera a conocer, y con ello el terror de una de las etapas más estremecedoras de México, en donde los miembros de grupos políticos ajenos al priismo eran exterminados para impedir que sus ideas continuaran propagándose en el país.

Tal como el poema de Eduardo Galeano “Los nadies”, “no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local”; esos “nadies” no merecen que la derecha se desgarre las vestiduras y exijan su paradero; los “nadies” no merecen que se les reconozcan sus nombres; los “nadies” han sido olvidados por la historia; porque los “nadies” “cuestan menos que la bala que los mata”.