“Les adelanto que después del 10 de abril, presentaré a la Cámara de Diputados una iniciativa presidencial, que tiene como objetivo impulsar la Reforma Electoral que se tenía contemplada y se había prometido”

Lo más relevante de la conferencia mañanera del día de hoy, es este anuncio que hace el presidente López Obrador, sobre un asunto que interesa a la mayoría de los mexicanos y que a la vez preocupa y molesta a los grupos reaccionarios que se mueven en el entorno de Claudio X González y demás traficantes de influencias.
Hoy temprano, antes de conocerse la noticia, todo era fiesta en las filas reaccionarias.

El Tribunal Electoral había echado abajo el decreto emitido por el Congreso de la Unión, en donde se establecía que los funcionarios públicos podían promover la Consulta para la Revocación de Mandato al presidente.

Ciro Murayama, rabioso consejero electoral que no ha tenido empacho en mostrar su tendencia neoliberal abiertamente, celebraba esta decisión de los magistrados electorales.
Seguramente los medios de información propiedad de viejos empresarios conservadores, tenían el plan de sacar todo el provecho a esa noticia, presentándola como un triunfo de las corruptas autoridades del Instituto Nacional Electoral y un fracaso para el gobierno que encabeza el presidente López Obrador.
El castillo de naipes se vino abajo, cuando con unas cuantas frases, el titular del Poder Ejecutivo anuncia que ya se encuentra trabajada la iniciativa y que en cuestión de días, en el tiempo político exacto, la misma será presentada al Congreso de la Unión.
Ahí se quebró la felicidad conservadora.

Y faltaba la mejor parte.

López Obrador adelanta a los reporteros y a la audiencia que asiste a la conferencia mañanera, que con esta iniciativa, se pretende terminar con el sistema de “cuotas partidistas” para la elección de consejeros al INE y magistrados en el Tribunal Electoral.

Se acaba con la repartición de espacios en las instancias electorales.

La propuesta contempla abrir la elección de funcionarios, para que sea el pueblo de México quien decida qué perfiles son los apropiados para ocupar esos cargos
No más “dedazo”, ni árbitros electorales “a modo”.

El pueblo pone y el pueblo quita. La democracia da otro paso hacia el frente, con la Cuarta Transformación.

No más jueces electorales actuando por consigna y en favor de intereses políticos y económicos, que defienden privilegios de clase.
En la iniciativa de Reforma Electoral, se contempla que los tres Poderes de la Unión, propongan candidatos que reúnan los requisitos de honestidad, honorabilidad y conocimientos necesarios. De esas propuestas saldrían los candidatos mejor evaluados, mismos que se someterían a la decisión del voto popular.

Gente de probada calidad moral y ética demostrable, al frente del organismo responsable de sancionar todo proceso electoral.
Jueces intachables que juzguen con imparcialidad las diferencias y controversias relativas a la vida partidista, y sobre asuntos que requieran mayor claridad, o una interpretación más profunda, en relación a la legislación vigente.

La intención de la iniciativa que se prepara en Palacio Nacional, es clara.

Terminar con el fraude como mecanismo preferente para ganar elecciones. Dar poder al pueblo para que sea directamente él, quien determine quienes son los funcionarios públicos que merecen su confianza en tiempo de elecciones.
Lo que nos adelanta hoy el presidente López Obrador, es solo parte del contenido de la Reforma Electoral.
Es el primer vistazo que damos a un documento mucho más extenso.

Pero esa pequeña visita al cuerpo de la iniciativa presidencial, es muy prometedora para la sociedad democrática del país y sumamente preocupante para los neoliberales corruptos del pasado reciente.

Uno de los primeros que salen a atacarla, en base al adelanto que hace el presidente, es el pequeño político opositor, Fernando Belaunzaran. A falta de argumentos de peso y queriendo quedar bien con sus patrones, descalifica la propuesta de que sea el pueblo quien elija consejeros y magistrados, con el argumento de que esos espacios los conseguirá quien “compre más votos”.
Los envejecidos, lentos, herrumbrosos y muy ruidosos engranes de la política y periodismo conservadores, están desentumiendo sus músculos, para tratar de dar la batalla “en defensa del INE y la democracia”.

Algunos están asegurando en redes sociales, que el actual Instituto Nacional Electoral, es el último bastión que le queda al país, para enfrentar al gobierno de la Cuarta Transformación.
Y Al decir “país” se refieren al México de privilegios que ellos añoran. No a la nación soberana y democrática que están construyendo millones de mexicanos.
Su país es el del fraude, la corrupción, la impunidad, el saqueo y la violencia. No el país que requiere el ciudadano común que trabaja a diario y hace crecer su patrimonio en base a su esfuerzo.

Para los conservadores, una reforma Electoral significa perder al aliado servil que, al ser parte de la corrupción reinante, avala todo fraude que reúne los requisitos básicos para pasar de una u otra forma, como apegado a la legalidad.

Si lo da por bueno el INE, bien. Si pasa al Tribunal Electoral y ahí se valida, muy bien.
La Reforma Eléctrica entra en su fase de discusión en la Cámara de Diputados. De ahí pasaría al Senado, si la aprueba la Cámara Baja. Es uno de los retos grandes del pueblo mexicano. No podemos depender de empresas extranjeras en el sector eléctrico.

La Revocación de Mandato se define el día 10 de abril y es importante la participación de todos los ciudadanos. Necesitamos poner en marcha ese instrumento que faculta al pueblo a deshacerse de los gobernantes incompetentes y corruptos.

Después viene esta Reforma Electoral, que permite al ciudadano a aspirar a elecciones libres y limpias.

Todavía hace tres años, los mexicanos nos quejábamos de que no había espacios abiertos a la verdadera democracia.
López Obrador nos está abriendo puerta tras puerta, para que como ciudadanos, hagamos valer nuestra voz y nuestro derecho.
No podemos esperar todo del presidente. Necesitamos participar y actuar.

Votar y alzar la voz en la calle, en redes sociales, con la familia y en todo espacio que esté a nuestro alcance.
Las Reformas están ahí. Tenemos que exigir que salgan adelante. Trabajar por ellas.

La Consulta de Revocación requiere del voto masivo.

Si de verdad, estamos por un cambio en el país, éste es el momento en que todos tenemos una obligación personal para impulsar la transformación.
“Son tiempos de definiciones”
“La libertad no se suplica. Se conquista”
Las batallas importantes, están a tiro de cañón. Y vamos a ganarlas todas.

Malthus Gamba