Con la Reforma Electoral, cada fuerza política se jugará su futuro político, en el corto y mediano plazo.
La presidenta Claudia Sheinbaum otorgó un día de gracia a los partidos del Trabajo y Verde Ecologista para discutir la Reforma Electoral.
Porque si no pasa la Reforma Electoral al negarle sus votos, ellos serán al final los únicos perdedores. El gobierno y Morena ganan en cualquier escenario.
Damos por descontado que todos entienden que en este, como en otros casos, la oposición no tiene voz, ni voto.
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Son los convidados de piedra, que harán el ruido acostumbrado, para perder finalmente por falta de votos en el Congreso.
Y esa oposición está condenada a empeorar su situación, en los meses y elecciones siguientes, por su intransigencia.
Hay tres escenarios posibles, en lo que respecta al futuro de esta iniciativa de Reforma Electoral.
En el primero de ellos, la propuesta presidencial es presentada, discutida y aprobada finalmente, con lo que alcanza al cien por ciento la meta fijada. No necesitamos en este momento conocer a fondo, el sentido en que viene la reforma.

Basta con saber que la presidenta tiene la intención de disminuir el presupuesto a los partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral, desaparecer el mecanismo por el cual se designan actualmente los espacios plurinominales y dar mayor participación a los ciudadanos, a través de consultas, referendos y propuestas de otro tipo.
Gana la presidenta y su gobierno, si las cosas salen tal y como están planeadas.
El segundo escenario se daría si la Reforma Electoral pasa, pero con los cambios y ajustes que se decidan en el Congreso de la Unión, en los espacios de sus dos cámaras. Aquí el triunfo podría ser parcial, si algunas de las propuestas presidenciales de modifican, o suprimen.
De cualquier manera, esta opción representaría un avance importante para la democracia y para el país. Habría recortes al presupuesto electoral y de alguna manera, se mejoraría el sistema de elección de plurinominales.
En el tercer escenario, la Reforma es rechazada, al faltar los votos del Partido del Trabajo, el Verde Ecologista, o de ambos. No hay cambios electorales. Seguimos con el viejo sistema implementado hace 40 años. Vemos entonces que la alianza entre Morena, Partido del Trabajo y Verde Ecologista tiene límites y que hay intereses de grupo superiores a los compromisos contraídos.

En este escenario, que tiene posibilidades de concretarse en realidad, la presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno ganan de otra manera. En el próximo mes de abril, terminan su periodo dentro del Instituto Federal Electoral, tres consejeros que forman parte del bloque afín a los intereses de Lorenzo Córdova. Tres incondicionales del corrupto exconsejero presidente del INE.
Se trata de Daniela Paola Ravel, Beatriz Claudia Zavala y Jaime Rivera Velázquez. Con su salida, el ala democrática en el Consejo General del INE gana fuerza y las posibilidades de fraudes y acciones ilegales al interior del instituto, prácticamente se eliminan, o en su defecto, se limitan al mínimo.
Y dentro de esta opción, la presidenta Claudia Sheinbaum tiene dos rutas a seguir. La primera sería hacer las propuestas del caso, para cubrir con perfiles honestos y democráticos, las tres plazas vacantes.
Con eso fortalecería la imparcialidad del árbitro electoral, sin necesidad de contar con la herramienta de la Reforma Electoral. La segunda ruta se daría, si la presidenta decide no cubrir esas vacantes y dejar que el INE opere en adelante con ocho consejeros. El INE ha demostrado ser confiable, a pesar de los tres consejeros que se van, para realizar elecciones limpias en los procesos electorales federales del 2018 y 2024. Hemos visto operar a un instituto profesional, e imparcial.
En este último escenario, el Instituto Nacional Electoral se reestructura en automático, sin necesidad de Reforma. Además, hay que considerar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya tiene nuevos integrantes, los cuales han aceptado desde el inicio reducir sustancialmente sus salarios y prestaciones.
Los consejeros y otras autoridades en el INE, que hasta el momento disfrutan de sueldos muy superiores al de la presidenta, presentaban cada año recursos legales, para que sus sueldos no se redujeran. Y la Suprema Corte los validaba, porque en la Corte se hacía lo mismo.
En 2027 eso no pasará. Los consejeros electorales y otros servidores en el organismo, que violan la Constitución al percibir mayor sueldo que el de la presidenta de México, no serán amparados por la nueva Corte. Se les va aplicar la ley por primera vez y se reducirán sus respectivos sueldos.
Como se puede ver, el Movimiento de Transformación y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, tienen todos los ases en la mano. La oposición juega con cartas basura y tiene otros problema, al igual que lo tienen los partidos del Trabajo y Verde Ecologista. Este problema se llama “juicio ciudadano” y se da precisamente en periodo preelectoral. Votar en contra de la iniciativa de Reforma Electoral, tiene costo político.
El MAC-PRIAN opositor, sabe que su participación en las elecciones del 2027, es difícil y cuesta arriba. PRI y PAN juegan en este momento al borde del precipicio. Pueden desaparecer como partidos, en la próxima elección.
Su registro como fuerza política peligra. Y ellos mismos están dispuestos, al parecer, a ponerse la soga al cuello para desaparecer definitivamente. Por su parte, los partidos del Trabajo y Verde Ecologista, van a sufrir un desgasta innecesario, si votan en contra de la reforma. El “juicio ciudadano” no les será favorable. Y tonto es quien piensa que el Pueblo es tonto y olvida fácilmente. La etiqueta de traidores potenciales al Movimiento, pende sobre sus cabezas.

Por mantener espacios plurinominales, están arriesgando su futuro político. Vamos a ver qué deciden. La presidenta Claudia Sheinbaum se ve tranquila, segura y firme.
La Reforma Electoral será presentada en los términos que nacen del trabajo de la comisión encabezada por Pablo Gómez, donde se recogieron las propuestas de todos los sectores ciudadanos.
La Reforma Electoral va. Y en el Congreso decidirán si pasa, o no pasa. Y también, en ese ejercicio, cada fuerza política definirá, o se jugará su futuro político, en el corto y mediano plazo.
Malthus Gamba
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