3
Jun 2026
3
Jun 2026

Noticias

InicioColumnasOpinión| Un Nobel de la paz para quien pide la guerra

Opinión| Un Nobel de la paz para quien pide la guerra

El Nobel de Machado no es una victoria; es una confesión: la del sistema que sigue premiando a quienes sirven al poder y castigan a quienes resisten desde abajo.

El reciente galardón otorgado a María Corina Machado no pertenece a la historia luminosa del Nobel, sino a su capítulo más oscuro: el de las medallas manchadas de sangre, el de las coronas que disimulan el estruendo de los cañones.

TE PUEDE INTERESAR:

Casa Blanca reclama Nobel para María Corina: “antepuso la política a la paz”

Porque, ¿qué otra lectura puede tener un reconocimiento internacional a una mujer que, una y otra vez, ha implorado bombardeos contra su propia patria?

Ahí están los registros, sus cartas, sus declaraciones, sus clamores a Washington y a Tel Aviv, rogando que el cielo venezolano se convierta en blanco militar; pidió a Estados Unidos que hiciera con Venezuela lo que hizo en Siria; pidió a Israel su “fuerza e influencia” para desmontar al gobierno “como sea necesario”. Pidió, en suma, que el fuego viniera de afuera, que la muerte tuviera acento extranjero.

Trump, uno de los que más apoyaron a María Corina para recibir el Nobel

Y ahora el Norte, ese Norte que se autoproclama juez y salvador, la premia con un Nobel. Porque, no seamos ingenuos, los intereses políticos de los Estados Unidos, con logotipos de la ONU y otras organizaciones, influyen directa y mayoritariamente, en muchas ediciones de estas preseas; para justificar, como por casualidad, sus planes destructivos y sus “rituales de acero”. Así, como si el cinismo se hubiera vuelto doctrina y la guerra, mérito.

Mario Benedetti lo escribió con la claridad de quien entendió el mapa moral del mundo:

“Con todos sus laureles,
el norte es el que ordena…
pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
Recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe.”

Y sí: el norte no prohíbe promover guerras si convienen a sus intereses, no prohíbe convertir el dolor de un pueblo en espectáculo diplomático y no prohíbe, por lo visto, premiar con un Nobel de la Paz a quien pidió fuego sobre sus compatriotas. Tampoco prohíbe las manifestaciones violentas, siempre que estén dirigidas hacia el sur, hacia los países que aún creen en su propia soberanía.

El Nobel, en su origen, quiso ser un acto de redención: un invento nacido de la culpa por la dinamita; pero cuando se entrega a promotores del intervencionismo, se convierte en dinamita moral, en una burla a los pueblos que aún creen en la paz y en la palabra.

La ultraderechista venezolana recibe el Nobel de la paz

Premiar a María Corina Machado es premiar la subordinación, el eco servil del “el norte es el que ordena”. Es negar que “el Sur también existe”, que aquí, entre ruinas y esperanzas, aún hay mujeres y hombres “que saben a qué asirse”, que defienden su tierra sin pedir permiso a ningún imperio. Porque la verdadera lucha de América Latina no está en mendigar salvadores extranjeros, sino en recordarle al mundo que el Sur no necesita tutores; que cada vez que un misil cae, una patria muere, y cada vez que un pueblo se levanta, el Sur vuelve a existir.

El Nobel de Machado no es una victoria; es una confesión: la del sistema que sigue premiando a quienes sirven al poder y castigan a quienes resisten desde abajo. Aunque el Norte reparta sus laureles con mano de hierro y sonrisa blanca, desde aquí, desde donde la memoria “ningún recuerdo omite”, seguiremos repitiendo con Benedetti, con rabia y con ternura:

“Que todo el mundo sepa… que el Sur también existe.”

Por: Leo Collado

No olvides seguirnos en FACEBOOK, X, INSTAGRAM, YOUTUBE TIKTOK

Columnas
Columnas
Columnistas invitados en Sin Línea Mx ¿Te gustaría participa? Puedes enviar tu opinión a [email protected]

Últimas noticias

Opinión| Fonden; los cuentos que ya conozco

Siempre que hay una desgracia, la oposición saca la vieja confiable: El fonden, caja chica del priismo utilizada para saquear al pueblo; el cuento...