#TUMOR: Propuesta vacía, compuesta por escombros y desechos traídos de todas partes

Asistimos a la agonía de un neoliberalismo que obstinadamente se niega a morir. Un proyecto nacional que mantiene poder económico suficiente, para intentar una cruzada desesperada en favor de la causa que le permitió a un pequeño segmento social, acumular fortunas desproporcionadas.

Lo que hoy conocemos como #TUMOR y que no es otra cosa que la acumulación de desechos políticos de todo tipo, es en realidad un cascarón vacío, apuntalado por los poderes económicos que nacieron y progresaron durante el neoliberalismo corrupto.

En lo particular, me gusta la analogía del #TUMOR como aquella prostituta entrada en años que, a falta de atractivos juveniles, conoce infinidad de mañas y artificios propios de la actividad a la que ha dedicado su tiempo. Su apariencia está mermada, pero suple esa desventaja con los trucos y artificios adquiridos durante años de carrera ejercida.

En ese sentido, Claudio X González vendría a ser una especie de “papá grande” que compra los afeites y trapos necesarios, para obtener una ganancia sobre su inversión. Sabe que el negocio no puede durar mucho, pero intenta exprimir hasta el último centavo a quien le ha servido por mucho tiempo. El INE actual, que definitivamente ha dejado de ser árbitro electoral para sumarse a la campaña del #TUMOR, facilita el espacio necesario para que opere sin dificultad el “negocio” de Claudio. Es como el policía corrupto que se hace de la vista gorda, a cambio de una pequeña tajada del negocio.

Siendo una analogía solamente, la imagen no carece de puntos de contacto con la realidad.

El #TUMOR es una propuesta política vacía, compuesta por escombros y desechos traídos de todas partes. No tiene proyecto. No tiene otra bandera que la machacante frase “La Cuarta Transformación y el presidente López Obrador, lo hacen todo mal”. Sin evidencias. Sin pruebas sólidas. Apostando a la desinformación para confundir al ciudadano votante.
No hay juventud política en el #TUMOR. Todos son cartuchos quemados que intentan reciclarse, partiendo de la idea ridícula de que los ciudadanos ya olvidaron su pasado.

Nada nuevo ofrecen al pueblo de México. Unos han militado en la derecha panista que se distingue por ser la más extrema y mojigata. Otros son priistas, defensores del corporativismo sindical, del dedazo ordenado desde arriba y del reparto organizado de todo botín. Los últimos son los perredistas que perdieron el rumbo de izquierda hace mucho tiempo. Predadores de última hora que se conforman con los despojos de las presas que otros puedan cazar.

Con tan distinta identidad, lo único que los mantiene unidos en este momento es el mismo deseo de hacerse del poder nuevamente, para revertir todo cambio social que haya impulsado el gobierno de la Cuarta Transformación.

Pero al intentarlo únicamente en base a descalificación y noticias falsas, generan la clara idea entre la gente del pueblo, de que apostar por ellos, es como dar un salto al vacío. No hay red protectora al final del viaje. La solidez del suelo es el destino final para quienes siguieron el llamado del flautista. Es un regreso al mundo de la corrupción, pobreza y violencia tan conocido por los mexicanos.

El #TUMOR nace viejo, porque se integra con políticos y empresarios viejos. Son los restos de una clase social que no se preocupó por renovarse sanamente. Poco o nada construyeron y sus estructuras están en ruinas.

No tienen capacidad para dar vida a un simple documento de “buenas intenciones” que pueda ser impulsado como “proyecto nacional”. Y esa incapacidad nace de su forma de ser. Haber vivido tanto tiempo dentro de la corrupción, los limita. Sus ideas nacen marchitas y su lógica es la de quienes piensan que el mercado libre es una competencia despiadada donde triunfa únicamente el más fuerte.

Los pobres en nada importan para ellos. Son elementos sociales que se utilizan en tiempos electorales para conseguir los votos necesarios para mantenerse en el poder. Y cuando esto falla, el fraude electoral suple esa carencia de apoyo.

Por eso la necesidad de que los consejeros en el INE, intenten a toda costa acallar las voces de las autoridades pertenecientes al gobierno de la Cuarta Transformación. En especial la del presidente López Obrador.

Solo así sus proclamas vacías, sus noticias falsas de todos los días, tendrán una pequeña oportunidad ante la avalancha de acciones reales que impulsa el gobierno del cambio. Si el gobierno queda amordazado, la única voz pública será la que pagan los integrantes del #TUMOR.

Primero el torrente de noticias y rumores para desestabilizar al gobierno y crear la idea de malestar ciudadano. Después un fraude más o menos disfrazado, para hacerse del poder en el Congreso.

¿Cómo contrarrestar esta guerra sucia que impulsan políticos y empresarios salidos del neoliberalismo?
No siendo receptores de sus mensajes, primeramente. Ellos requieren de cerebros vacíos donde la mentira que difunden permanentemente, haga eco. Cerebros como los de ellos, sin ideas claras dentro.

Es difícil que los encuentren en México. La sociedad del país ha madurado mucho políticamente. Se informa en distintas fuentes y ha dejado de creer en la infalibilidad del periodismo “chayotero”.

En segundo término, está disponible la oportunidad de romper el intento de fraude una vez más, otorgando en las siguientes elecciones Voto Masivo en favor de Morena. Esto rompe toda posibilidad de fraude.

Debemos jubilar de una vez por todas a la vieja prostituta política. Debemos hacer entender a Claudio “papá grande”, que el tiempo de su negocio corrupto pasó. Por último, tenemos el deber de sanear a un INE prevaricador, alcahuete y servil a quienes ofrecen mantener sus privilegios.

Estamos obligados como ciudadanos, a terminar de una vez por todas con el #TUMOR, en las siguientes elecciones intermedias.

Malthus Gamba