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¿Por qué no puede recuperar terreno y respaldo social, la oposición comandada por Claudio X González?

Tienen todo el dinero que se requiera para comprar, corromper, desinformar, engañar e instrumentar el fraude electoral necesario. Ese poder económico fue suficiente en el pasado, para llevar a la presidencia del país a personajes tan infames como Fox, Calderón y Peña Nieto.

¿Qué falla ahora?

De parte de ellos, nada, si nos basamos en el manual de procedimientos usados en el pasado reciente.
Lo que cambió y mucho, fue la sociedad mexicana.

El ataque desinformativo pagado por la oposición, ha sido abrumador.

Como bien lo ha dicho el presidente López Obrador, día y noche se transmite en radio y televisión, el mismo ataque coordinado en contra del gobierno de la Cuarta Transformación. Es un coro que no se detiene nunca. Se relevan los comunicadores, pero la calumnia, el engaño y la mentira, se mantienen al aire durante las 24 horas del día.

Esa campaña cuesta. Y el dinero necesario está ahí, cubriendo la nómina de quienes cobran por mentir.

Llevamos cuatro años de guerra sucia y los resultados obtenidos por la oposición, son realmente decepcionantes. La sociedad sigue insensible a sus llamados. El gobierno federal sigue de frente con el cambio y el respaldo al presidente López Obrador, no baja.

Los intentos de fraude orquestados por la oposición y los corruptos integrantes del INE y del Tribunal Electoral, no han logrado impedir los triunfos legítimos de Morena, a lo largo del país.
Nada le funciona a la oposición y sus espacios de poder político, se reducen a pequeños oasis, que se ven amenazados por la Cuarta Transformación en estos momento.

Según encuestas realizadas recientemente, Coahuila y el Estado de México, muy probablemente se pintarán color Morena, el año entrante.
La realidad es que la oposición fascista en el país, no va a regresar al poder en el corto y mediano plazo.

Aparte de que requieren un Proyecto Alterno que no han sabido construir, está el elemento principal que explica esa falta de respaldo social.
La sociedad mexicana maduró y se politizó bastante, durante los últimos años.

Ya no es el pueblo apático que prefería no meterse en asuntos políticos, para no embarrarse de suciedad y por miedo a los políticos violentos, que protegían sus espacios de poder, a fuego y sangre si era necesario.

La gente en México perdió el miedo y hoy, con la irrupción de las “benditas redes sociales” en el mundo de la comunicación, se informa, comparte y opina, con miles de usuarios que desean conocer la realidad del país.

A ese sector social, que es el más grande dentro y fuera de nuestras fronteras, ya no lo engaña la prensa tradicional. La gente sabe que se trata de periodistas a sueldo, que intentan venderle una realidad alterada. Falsa. Mentirosa.

Y mientras esa muralla se mantenga firme y bien informada, los intentos conservadores se estrellarán una y otra vez contra la fortaleza que defiende la transformación.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador terminará en dos años aproximadamente. No habrá más presidente imbatible. Los mexicanos no contaremos con el mejor político que ha dado el país en las últimas décadas.

Pero sí estará de parte del Pueblo, algo importante.

Su legado histórico. Su fe y confianza en la sabiduría de ese Pueblo.

Y esa confianza del hoy presidente en la gente, debe ser correspondida. Debemos tener cuidado al elegir al sucesor de López Obrador.

La oposición tiene poca posibilidad de alcanzar un triunfo presidencial en 2024, lanzando a un candidato representativo del neoliberalismo. Ellos lo saben.
Por eso, vemos como en estos momentos, la desinformación conservadora trata de bajar la popularidad y respaldo de los tres principales precandidatos de Morena a la presidencia.

¿Qué intentan ganar, bombardeando permanentemente a Claudia, Marcelo y Adán Augusto?

Inflar a un candidato “perdedor” dentro del Movimiento de la Cuarta Transformación, para que compita con esa bandera (la de Morena), pero defendiendo en realidad los intereses de clase conservadores.
Hemos visto las permanentes declaraciones de Ricardo Monreal, en el sentido de que es indispensable lograr la “reconciliación” de todos los sectores del país. Esto, en buen español, significa que debemos olvidar los crímenes, delitos, fraudes, violencia, desigualdad y agravios que trajeron a los mexicanos, 36 años de neoliberalismo. Debemos abrazar a los corruptos integrantes de la oposición y permitirles ser parte del nuevo gobierno federal. El gobierno que estará manejando al país, a partir del 2024.

Está circulando una imagen de Ricardo Monreal, junto a Silvano Aureoles, donde el exgoberndor de Michoacán aplaude la convocatoria a la “reconciliación”, que hace Monreal. De ese calibre serían los funcionario públicos que llegarían al gobierno, si Monreal consiguiera ser presidente.

Por otro lado está Gerardo Fernández Noroña, quien intenta sacar provecho de Morena, para lograr su sueño de ser presidente. Las convocatorias del diputado para asambleas públicas, donde se promueve su precandidatura, utilizan el nombre y los colores de Morena, como anzuelo para atraer seguidores.

Noroña no milita en Morena. Llega al Congreso con respaldo del Partido del Trabajo. Y el motivo que genera esta situación irregular, es claro. Noroña por sí mismo, convoca a un reducido grupo de simpatizantes. Tan pequeño, tan raquítico, que no le alcanza para obtener el triunfo en una alcaldía.

Aparte de eso, Fernández Noroña ha calificado a algunos de los candidatos fuertes de Morena, de tener origen neoliberal, mientras él se define como político salido del Pueblo. Con el manejo de ese “dato duro”, llama la atención y regaña a quienes prefieren los perfiles de Morena, al suyo. Quien no está con él, es neoliberal también, o “derechoso”. Incluso llega a calificar a quienes no lo respaldan, de “clasistas” y “racistas”.

Estos dos aspirantes a la presidencia, tienen mínimas oportunidades reales de alcanzar su sueño. No tiene fuerza real. No son de la preferencia del pueblo, aunque ellos digan lo contrario.
De Monreal, habla muy bien “Alito” Moreno, calificándolo de uno de los suyos.

Noroña, se ha opuesto en la Cámara de Diputados a iniciativas relacionadas con la desaparición de los fideicomisos, la canalización de recursos a los padres, en lugar de darlo a las guarderías, la disminución de diputados y senadores en el Congreso de la Unión, la Ley para que la Guardia Nacional sea considerada parte de las Fuerzas Armadas, la desaparición del fuero que propuso el presidente López Obrador.

Noroña no defiende el Proyecto que está empujando el presidente. Acelera y frena a conveniencia.

Estos dos candidatos débiles, no son las mejores opciones para garantizar que el legado de López Obrador se defienda e impulse, hasta llevarlo al siguiente nivel de transformación.
Las precampañas rumbo a la elección presidencial del 2024, ya arrancaron. No de forma oficial, pero sí en los hechos.

Es bueno tener todo el panorama a la vista, para que la desinformación conservadora no nos engañe, al tomarnos desprevenidos.

Los candidatos sólidos y con verdadera oportunidad, son Claudia, Marcelo y Adán Augusto. A estos quiere debilitar desde ahora, la oposición.

Los demás, están siendo inflados artificialmente.

Que cada quien vea con objetividad qué ofrecen unos y otros, para que al momento de decidir, emitan su voto en favor de quienes en verdad están a favor del Pueblo y con toda la intención de continuar con una transformación que merece el país, la sociedad y el futuro de los que vienen.
Hay de candidatos, a candidatos y hay que observar bien el panorama completo.

Malthus Gamba