Se acabó la fiesta para los grupos privilegiados: ¡A pagar impuestos!

Foto: Expansión.

Después de escuchar la conferencia mañanera del día de hoy, uno puede entender mejor por qué los grupos de poder en el país, están tan molestos con el gobierno de la Cuarta Transformación.

Durante estos primeros meses de trabajo, la administración de López Obrador, ha retomado acciones que fueron siempre de la competencia del gobierno federal y que, por conveniencia de las anteriores administraciones neoliberales, fueron encomendadas a organizaciones sociales, que no siempre actuaron con honestidad y responsabilidad.

Los recursos públicos se perdían en el camino, o se usaban en la construcción de aparatos burocráticos, que consumían gran parte del dinero destinado a los directamente afectados.

Estas organizaciones no gubernamentales, no reciben hoy recursos públicos.

El caso es que, varias de ellas, estaban ligadas a grupos de poder de toda índole. Políticos que usaban como máscara a determinada organización, para conseguir beneficios personales o de partido. Empresarios que usaban estos frentes para deducir impuestos, o para impulsar su agenda particular ante la autoridad en turno.

El lavado de dinero se dio también en estas organizaciones.

Hoy lo dijo el presidente: no todas las agrupaciones actuaron en forma incorrecta. Pero era preferible retirar recursos de manera general y después con más calma, estudiar los casos que en realidad requieren de apoyo federal.

Por otro lado, el gobierno de la Cuarta Transformación, termina con el sistema de compras a particulares, usando la agenda de proveedores que se vieron beneficiados durante el periodo del neoliberalismo.

Ya no hay privilegios para unas cuantas compañías acaparadoras de contratos millonarios.

Hoy, las licitaciones están abiertas a todos y lo único que se pide inicialmente, es seriedad y calidad en el producto o servicio que se contrata.

Las puertas de los grades negocios a que estaba acostumbrada nuestra clase empresarial, se cierran poco a poco y el rango de utilidad para éstas, es bueno aún, aunque no tan ventajoso como cuando trataban con los gobernantes corruptos del pasado.

Hay posibilidades claras y ventajosas para los empresarios en este momento. Pero deben entender, primeramente, que se trata de negocios limpios, donde la ganancia honesta está permitida. Desaparecen los privilegios de grupo, que podían ejercerse cuando los responsables del gobierno carecían de ética personal y valores cívicos.

Por eso también la molestia empresarial por la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco. Ahí habían diseñado un proyecto que, más que tener que ver con la obra aeroportuaria en sí misma, les significaba jugosas ganancias por la venta y especulación de los terrenos que se ubican alrededor de la nueva construcción.

Ahí se dio un caso de corrupción por parte de quienes estaban involucrados en la obra. Gobierno y empresas. Cancelar ese gran negocio, le dolió mucho a la clase empresarial.

Ganar mucho y pagar poco, se había convertido en la regla de oro para los empresarios favorecidos durante el neoliberalismo. Las fortunas de este reducido grupo empresarial, crecieron desproporcionadamente durante los gobiernos del PRI y del PAN. Todo les estuvo permito y eran en realidad los poderes fácticos que se encontraban detrás del dócil aparto de gobierno.

Fueron los grandes favorecidos del liberalismo y hoy no pueden aceptar que las reglas del juego cambiaron, en favor de los más necesitados y retirando mucho de lo indebidamente disfrutado, a su pequeño grupo de poder.

Hoy el presidente López Obrador anuncia una disposición que estará vigente durante los seis años de su gobierno. La condonación de impuestos a determinados empresarios, que fue práctica común durante los gobiernos neoliberales, queda suspendida. Esa facultad del ejecutivo para no cobrar los impuestos que corresponden, a empresas que así lo solicitan, queda sin efectos la semana entrante, con la firma de un decreto en donde el presidente renuncia a esta facultad.

Posteriormente, al ser presentado el proyecto de presupuesto para el año entrante, tal disposición será enviada al Congreso, para que se eleve a rango constitucional.

Como dijo en la conferencia de hoy el presidente, la recaudación fiscal, está soportada principalmente con las contribuciones de los trabajadores de bajos y medianos ingresos en el país. Los ciudadanos comunes son los que responden siempre con el pago de sus impuestos.

Por tanto, no es justo, ni ético, que las grandes compañías y los monopolios que obtienen beneficios por su actividad económica, resulten al final exentos del pago de contribuciones, por una disposición del presidente en turno.

Esto fue un privilegio permanente para determinados empresarios, desde el gobierno de Vicente Fox.

Hoy concluye ese ciclo y toda empresa deberá cumplir con el pago de sus impuestos, del mismo modo en que lo hacen sus trabajadores.

Hay que estar preparados para una nueva andanada de lodo, en la guerra declarada que tiene la clase conservadora del país, en contra de las disposiciones de gobierno que impulsa la Cuarta Transformación.

Los más ricos de México (Fuente: Google)

Los beneficios que disfrutaron por años estos empresarios, los sienten como derechos irrenunciables. No entienden que esos pretendidos incentivos, fueron en realidad vicios, nacidos de una complicidad entre gobierno y grandes empresas.

Lo único que hace el presidente López Obrador, es corregir el rumbo del país, eliminando esos vicios que estorban al progreso de México.

Hace unos días, en un programa transmitido en la red, un payaso, con pretensiones de periodista, o un periodista, disfrazado de payaso, dijo que las conferencias mañaneras son un circo preparado, donde todo es falso y cuyo único fin, es el de proporcionar información barata y amañada aun sector social (sumamente numeroso), que se conforma con tragar excremento, ofrecido por la presidencia.

En realidad, las conferencias mañaneras son la vitrina, donde el ejecutivo anuncia a diario las acciones de gobierno que nos afectan a todos. A la gran mayoría de los mexicanos, nos benefician estas nuevas políticas. A la clase fifí y a sus voceros conservadores, les molesta, porque les retira privilegios que, en la mayoría de los casos, son injustificados, o ilegales.

Estas conferencias informan, detallan y justifican el trabajo de nuestro gobierno.

Pretender que desaparezcan es absurdo, pues tienen un poder de convocatoria que ya quisiera disfrutar cualquier noticiero matutino.

La información relevante para el país, se da en la conferencia diaria de López Obrador, les guste o no a los conservadores.

Los cambios en la manera de gobernar, seguirán adelante, a pesar del disgusto de la derecha.

Así va a ser durante los siguientes seis años. Primero los que menos tienen y después, un país sin corrupción e impunidad para todos.

Malthus Gamba
@MalthusGamba