Sindicato Mexicano De Electricistas

No les importa Chumel, no les importa Aristegui: sólo importa culpar a AMLO

¿Recuerdan que hace poco se dio un problema con Carmen Aristegui, a propósito de sus señalamientos en el sentido de que “granjas de bots pagadas por el gobierno”, la estaban atacando?

Recordarán entonces la respuesta que los periodistas de todas las filiaciones políticas, dieron al reclamo social en contra de Aristegui.
Buena parte de quienes defienden el proyecto de Cuarta Transformación que conduce el presidente López Obrador, se sintieron ofendidos al ser calificados de bots. La única prueba que presentaba Aristegui, era un “estudio” muy general y mal hecho por Signa Lab-ITESO.

El reclamo logró a final de cuentas que Aristegui perdiera un 15% de audiencia, según el último reporte de la agencia de noticias Reuters.
El poder que decía tener Aristegui, resultó mucho menor a lo que ella esperaba.

Pero regresando al posicionamiento de los periodistas, muchos pudimos advertir que la defensa a favor de Aristegui fue casi unánime. Todos alabaron la calidad indiscutible de la periodista y descalificaron a quienes se atrevieron a señalar que en este caso, levantaba una calumnia en contra de ciertas cuentas y sitios en redes sociales.

Que el pueblo llano levantara la voz en contra de uno de los suyos, era intolerable.
En esa ocasión, vimos a los periodistas nacionales defenderse como “gremio”.

Cuando la crítica se concentra en alguna de las figuras relevantes de la prensa nacional, el gremio acude en su defensa de manera compacta.
No importa si le asiste la razón o no, al sujeto de crítica. Lo importante para ellos es no permitir que se ponga en entredicho la legitimidad de las acciones de un periodista. Son colegas. Lo que hoy te pasa a ti, puede sucederme a mí en un futuro próximo. Por eso te defiendo. No me importa si estás equivocado. Somos gremio.

Incluso gente como Pedro Miguel y otros columnistas que militan dentro de Morena, apoyaron las calumnias de Aristegui, que hoy sabemos se basaban en datos inexactos, según lo que el mismo ITESO ha declarado al respecto.

La visión gremial periodística, es uno de los lastres que arrastramos aún como herencia del neoliberalismo.
El “mercado” de la información estaba constituido por un grupo más o menos homogéneo de periodistas y reporteros, que conocían las reglas del juego. Recordemos que Notimex era la agencia del Estado, donde la corrupción había anidado. Varios de los periodistas que hoy reclaman a la dirección de Notimex maltrato y despidos injustificados, disfrutaron de privilegios y cometieron en el pasado, actos de de abuso de confianza en perjuicio de la agencia.

Pero de esto no se habla en absoluto en la prensa nacional. Es un tema tabú en el periodismo. Nunca una nota en contra del “gremio”.
Hoy sucede lo mismo con el “gremio” actoral.

El caso de Chumel Torres repite la misma respuesta de parte de la mayoría de los “histriones” que participan en el medio de la diversión pueril.
Hemos visto como el grupo de los cómicos que son identificables públicamente, se lanzan a la defensa de Chume Torres, argumentando que se viola su derecho a la libertad de expresión.

Los acompañan periodistas, políticos y los infaltables BOAs, que se cuelgan de toda situación pantanos, para intentar llevar agua a su sediento y precario molino.

Todos lloran la suerte de Chumel y señalan que es injusto que se le censure por el tipo de comicidad que desarrolla en sus programas televisivos y en redes sociales.

Piden a lo sociedad mexicana que se una a esta protesta “cómico-musical” y se exija al gobierno un “no” a la censura de Estado.

El “gremio” actoral y sus aliados coyunturales, alegan que existe un veto a Chumel Torres, porque su forma de hacer reír a la gente y criticar al gobierno, es audaz y un tanto irreverente.

Así defiende el gremio a uno de los suyos. Mentirosamente.
A Chumel Torres, lo mismo que a Carmen Aristegui, se le ha caído la audiencia, por errores personales y no por una campaña perpetrada en su contra.

Chumel ha atacado en forma permanente a personajes de la vida pública mexicana, de una manera soez, vulgar, clasista y racista que a todos quienes han tenido contacto con sus sitios en redes sociales y sus contenidos en medios de comunicación, les consta.
Chumel ha publicado mensajes de un racismo que da náuseas. Ha convocado a sus seguidores para que se ataque a ciudadanos que tienen un perfil de pueblo. Gente morena, de provincia, que hace intentos por destacar dentro de su profesión. Su única culpa, a los ojos de Chumel, es el color de su piel.

No se ha detenido en su campaña clasista y racista, ni cuando el objeto de su atención es un menor de edad.
Hay misoginia en su forma de tratar a la mujer y un machismo que invita al uso de la violencia, como mecanismo para dirimir diferencias.
Si a Chumel se le critica severamente en redes sociales y en medios de comunicación alternativos, no es por la calidad y contenido de las rutinas que presenta en los sitios donde trabaja (o trabajaba).
Se critica su pobre calidad como ser humano. La falta total de valores que evidencia en todo momento. La ausencia de ética profesional, al participar sin respeto alguno, en redes sociales.

A pocos les importa lo que Chumel presente o deje de presentar en sus “shows” y emisiones. Seguramente no muchos las ven.
Lo que no se puede permitir, es que un personaje que discrimina a diario, muestra su clasismo en todo momento, agrede a la mujer por el hecho de serlo y no muestra respeto hacia los menores de edad, siga difundiendo su mensaje de odio, sin que la sociedad mexicana diga algo al respecto.

Como dijimos, a Chumel se le están cerrando los espacios laborales que le tuvieron confianza, no por el contenido de su material cómico. Lo separan por su conducta personal. Lo alejan por el pobre perfil que presenta. Una persona así, no encaja en medios que cuidan su calidad e imagen empresarial.

En los tiempos en que vivimos, el racismo, el clasismo y la discriminación son intolerables.

Esa es la verdadera causa de la caída de Chumel Torres, aunque el “gremio” actoral y las BOAs conservadoras, hablen de censura.
Estos “gremios” tienen el poder que el pueblo les permite.

Pero cuando el pueblo dice “hasta aquí”, su poder de grupo no tiene la fuerza necesaria para enfrentar a una sociedad que se siente agredida.

Chumel Torres, al igual que Brozo, Loret de Mola, los Krauze, Aguilar Camín y otras BOAs del mismo calibre, se victimizan y alegan que son perseguidos por el gobierno.

En realidad, lo único que los persigue es su historial. Su pasado repleto de errores formativos y profesionales.
En tiempos de la Cuarta Transformación no hay censura de Estado.

Lo que sí hay, es un despertar de la conciencia y los valores nacionales, que no permiten las agresiones al pueblo de México, queden impunes.

Recordemos que en el presente, la Cuarta Transformación es fundamentalmente, el pueblo.

Malthus Gamba