Marisela Escobedo: a diez años de una tragedia

@AlamBeav

Este 16 de noviembre, se cumplen 10 años del cobarde asesinato contra Marisela Escobedo, quien fue ultimada a unos metros del Palacio de Gobierno, sede del gobernador de Chihuahua, César Duarte.

Marisela Escobedo luchó contra varios de los grandes males con los que vive nuestro país. La relación del gobierno con el crimen organizado, la impunidad, la ineficacia de las autoridades y los feminicidios.

Escobedo desnudó al putrefacto sistema judicial, que pese a los altos sueldos de los funcionarios, las sentencias son injustas. Y es que, es necesario recordar la llamada de la mamá del narcotraficante, “El Mochomo”, refiriéndose a la entrega de sobornos para dejar libre a su hijo.

Ese sistema judicial es el que ha permitido que se señale que la justicia es sólo para los ricos. Pues la situación que permite que cualquier persona con dinero, contactos e influencias, pueda salir libre de cualquier crimen.

No por nada, ex gobernantes buscaron dejar a sus amigos en diversos cargos del poder judicial. Como el expresidente Peña Nieto, que pese a las críticas impuso a Medina Mora en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Escobedo también demostró la colusión del gobierno con el narcotráfico, pues pese a que los discursos oficiales señalaban una lucha contra los grupos delincuenciales. En realidad, estos operaban al cobijo del poder, de allí la impunidad contra el feminicida de su hija, Rubí.

Y es que, pese a que Marisela entregó todos los datos necesarios para la captura del asesino de su hija. Las autoridades se mostraron como ineficaces y cómplices por comisión u omisión.

Es por ello que Escobedo, es ejemplo de lucha contra las injusticias y la violencia en contra de las mujeres en México.

Escobedo siempre creyó en las autoridades, se guío en sus principios y no actuó fuera de la ley.

Sin embargo, la autoridad y el Estado fallaron, incumplieron su obligación de brindar a los ciudadanos seguridad y justicia. Pudieron detener a un criminal confesó y evitar la tragedia que enlutó por segunda vez a la familia Escobedo.

Hoy más que nunca, se lucha contra los vestigios de un Estado en putrefacción. Sin embargo, las situaciones en los juzgados y por los jueces, no ha cambiado de manera trascendente.

Pero el trabajo ha comenzado, las resistencias que se oponen a la limpieza de las instituciones, han intentado detener el cambio. Sin embargo, el empuje de la sociedad organizada, será de vital importancia para lograr que historias como la de Marisela Escobedo, vuelvan a ocurrir.

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