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“El presidente no tiene candidato para sucederlo en el 2024”.

“He dicho que Claudia Sheinbaum está haciendo un trabajo de calidad en la Ciudad de México, pero no quiero que se malinterprete eso”.

“Igual hablo sobre el respaldo de alto nivel, que recibo del Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, o del excelente papel internacional que juega México, gracias a la calidad del trabajo desarrollado por el canciller Marcelo Ebrard”.

“Cualquiera que salga ganador en la encuesta para definir esa candidatura, recibirá mi apoyo inmediato”

“Respaldaré a quien haya sido elegido por el pueblo de México”.

“Si hay más interesados en participar, pueden hacerlo. No se limita ese derecho a los ciudadanos”.

Lo que hoy dice el presidente López Obrador, en la conferencia mañanera, aclara varias cosas.

Primero, que la carrera por la candidatura presidencial rumbo al 2024, ya comenzó en Morena.

Segundo, que dentro del amplio espectro político que ha manifestado su intención para participar en esta contienda interna, el presidente López Obrador solo ve tres perfiles calificados para dar continuidad al proyecto de Cuarta Transformación que vive el país.

Tercero, que de estos tres perfiles, saldría una candidatura sólida y con el respaldo de la fuerza política de Morena, a pesar de las diferencias y amenazas de rompimiento, por parte de quienes quieren esa candidatura, a pesar de no contar con el respaldo social suficiente.

Cuarto, que nadie está excluido, dado que el proceso democrático es abierto. Quien sienta que cuenta con méritos suficientes, puede participar y someterse al examen que el pueblo hará de su perfil y trayectoria.

Las campañas de posicionamiento en el ánimo social, ya están en marcha y eso es apreciable de manera especial, en redes sociales.

En estas campañas podemos ver, desde ahora, las características personales de los políticos que intentan alcanzar el favor del voto ciudadano.

Hace pocos días, Epigmenio Ibarra, en el programa televisivo de Ciro Gómez Leyva, habló de algo que merece pertinente comentar. “La izquierda no es un bloque monolítico. No es posible encontrar una izquierda uniforme, donde no se de la beligerancia y el enfrentamiento. Y la razón de ser de esta particularidad, es fácil de explicar. La izquierda es el ámbito donde se discuten ideas. Es un espacio donde se confrontan visiones y puntos de vista diferentes. Eso no pasa con la derecha, donde la discusión queda prohibida. Ahí no hay más voz que la del presidente en turno”.

En la lista de los tres precandidatos con posibilidad de abanderar a Morena rumbo al 2024, hay sobre todo, gente de ideas.
La carrera por la candidatura ya está en marcha y no hemos sido testigos de una descalificación, de una ofensa, o de una calumnia, en contra de los contrincantes que desean alcanzar la misma meta.

Sheinbaum, Ebrard y Adán Augusto, demuestran que tienen en mente, como premisa básica, el dar continuidad al proyecto de transformación en el país. Hay visiones personales sobre cómo alcanzar ese objetivo. Pero respetan la visión particular de los otros dos participantes.

No hay espacio ahí para la ofensa personal. Para la guerra sucia. Para el lodo.

Con ellos, veremos por primera vez, una campaña donde se privilegie el diálogo abierto y la exposición de ideas. No la mancha, o la bajeza, como formas políticas para destruir al adversario.
Y eso es una garantía significativa para el proceso de Cuarta Transformación.

Por eso quizá el presidente reitera que estos tres miembros de su gabinete, son las cartas fuertes de Morena para la siguiente justa presidencial.
López Obrador abre la puerta a todos y eso es algo que está a la vista y resulta imposible negar.

Pero no tiene obligación de dar el mismo reconocimiento a todos aquellos que deseen hacerse con la candidatura del partido.
“Mi pecho no es bodega” es una de las frases favoritas del presidente y si en este asunto, tiene mejor opinión de Claudia, Marcelo y Adán Augusto, ¿por qué no habría de manifestarlo?
No se trata del clásico “dedazo” presidencial. Es una opinión que no define en nada al ganador de la contienda.

Hay otros candidatos que también han iniciado su campaña y que están dejando constancia de lo que se puede esperar de ellos.

Ricardo Monreal, mueve sus fichas, intentando que la selección de candidatos no sea vía encuesta, sino por votación interna, únicamente entre militantes de Morena. Su gente, en especial Gibrán Ramírez, ya están golpeando a Claudia Sheinbaum en los medios de comunicación que le abren sus espacios para debilitar a los tres precandidatos con posibilidad ganadora en Morena.
La campaña de Monreal no se basa en la discusión de ideas y comparación de visiones personales. Su estrategia es de guerra y la finalidad es disminuir al contrario, usando todos los recursos al alcance.

Eso lo ve la gente. Lo mide y lo tiene presente. Al pueblo ya no se le engaña y de guerra sucia estamos hasta la madre. Es la forma preferida de la oposición para hacer política electoral.
Hay otro bloque dentro de Morena, que intenta tomar el poder del partido en forma inmediata, para trabajar las candidaturas que se presentarán en el proceso electoral del 2024. Ahí anda John Ackerman, que ni siquiera es militante del Partido.

De él ha dicho Epigmenio Ibarra, que “tiene una postura personal, en contra del presidente López Obrador”, por el caso de su esposa Irma Eréndira Sandoval, quien salió del gabinete presidencial, por razones ampliamente conocidas.

Pero como dice Epigmenio, dentro de Morena, se dan este tipo de desencuentros ríspidos, que no son otra cosas que visiones distintas, o ambiciones inocultables.

Es altamente posible que el método de selección para elegir candidato presidencial en Morena, se incline por la aplicación de la encuesta como herramienta selectiva.
Ahí es de capital importancia el debate de ideas y la conducta limpia y honesta de los participantes. El comportamiento personal pesa mucho y las formas que hasta la fecha hemos visto en Monreal, distan mucho de ser limpias.

Hay quienes se molestan porque se habla poco de Fernández Noroña. La razón es sencilla.

Noroña no es militante de Morena. Él llega por el Partido de Trabajo, en una alianza partidista, donde cada fuerza política define sus métodos, reglas y candidatos.
Y mientras no haya un acuerdo de “candidatura de unidad”, donde exista el compromiso de sacar ternas que contemplen indistintamente a políticos de Morena, Partido del Trabajo y Verde Ecologista, cada fuerza en el bloque debe seleccionar a sus propios candidatos.

Se dice que Marcelo Ebrard tampoco es militante de Morena y es cierto. Pero también es cierto que el canciller no milita en otra partido, tal y como sucede en el caso de Noroña.
Concluimos señalando que hay tres fuertes candidatos en Morena. Uno de ellos alcanzará la presidencia de la república en el 2024.

Sea quién sea de los tres, deberá contar con todo el respaldo de la gente de izquierda.
Desde ahora.

Por eso es necesario no caer en el conflicto interno que algunos pretenden desatar.

Los tres perfiles tienen méritos evidentes. Hay que cuidar de los tres, sin dar oportunidad a la división del Partido, que muchos ven como el escalón que puede llevarlos a la silla presidencial, en el siguiente proceso electoral.

Yo voy con cualquiera del tres que propone el presidente López Obrador.
Con nadie más.

Malthus Gamba