La televisión mexicana en problemas

Los medios tradicionales están hoy en una situación financiera bastante complicada y en especial lo están las televisoras que en otra época eran los reyes de la información, dándose el lujo de hasta imponer presidentes.

Hoy la empresa televisiva más importante, quien además de su negocio de siempre se ha diversificado en forma sorprendente para abarcar mercados de cable y de streaming por ejemplo, se encuentra en problemas financieros.

De acuerdo con los estados financieros publicados por Televisa para el año 2020, sus utilidades disminuyeron en 5,433 millones de pesos entre diciembre de 2019 y diciembre del año pasado. Lo que es aún peor, los accionistas de esa empresa habían ganado 4,626 millones en 2019; en 2020 perdieron más de 892 millones.

Conociendo el esfuerzo de diversificación de productos que ha llevado a cabo esta empresa, resulta bastante sorprendente que sus utilidades hayan disminuido de esta manera en un solo año, especialmente durante un periodo en el que los consumidores han tenido mucho más tiempo del que tenían antes, para dedicarlo a ver televisión y comprar películas en sus aplicaciones

Este fenómeno sólo se podría explicar por una decisión de los consumidores en el sentido de buscar otras alternativas que no tengan algo que ver con Televisa, además de que la empresa dejó de ser beneficiaria casi absoluta del presupuesto de publicidad del gobierno federal.

Por otro lado, el caso de la otra televisora importante que forma parte del grupo de empresas conformado por TV Azteca, Elektra, Banco Azteca y otras más,  dirigido por el líder de los Covidiotas, tiene un problema similar pero con agravantes de consideración.

No solamente está perdiendo audiencia por la deplorable calidad de sus contenidos y por la disminución en el presupuesto de publicidad del gobierno federal, como es el caso de Televisa, sino que además es un negocio muy mal administrado desde el punto de vista financiero, revelando absoluta ineptitud en esta disciplina.

Sucede que Azteca incumplió con el pago de un cupón del bono de deuda que tiene colocado en los mercados financieros, principalmente porque una proporción muy alta de sus deudas está documentada en dólares, mientras que sus ingresos son en pesos, además de otros pecadillos cometidos que forman parte de su cartera de activos.

Por otro lado, esta empresa no ha hecho ningún esfuerzo por diversificarse hacia productos que puedan captar audiencia nueva y hoy acumula pérdidas por más de 3,560 millones de pesos, además de tener adeudos fiscales multimillonarios que tarde o temprano tendrá que pagar y que según las declaraciones de la directora del SAT, la maestra Raquel Buenrostro, ascienden a algo así como a 42 mil millones de pesos.

Para su desgracia, ambas compañías se encuentran atrapadas en las mismas estrategias de producción de contenidos que han observado tradicionalmente, mismas que los han llevado al fracaso de cara a las audiencias y las están llevando a la quiebra. Parece que no han entendido que las condiciones del mercado y las preferencias de sus clientes potenciales han cambiado.

Mientras la mayoría de los ciudadanos dejaron de ver sus canales y hoy se concentran en la información que se transmite por medio de las redes sociales, los señores Azcárraga y Salinas Pliego siguen disfrutando del contenido de sus programas diseñados para subnormales, que parecen haberlos descerebrado y que los mantienen inconscientes ante la nueva realidad.

Como dijo el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad. Lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino”.