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En el escenario de la generación de cristal, a quien todo les ofende, comienza a ubicarse la oposición derrotada que aprovecha todos los medios de propaganda para insultar, calumniar y denostar al gobierno federal, a los funcionarios de este, al presidente de la República, e incluso a su familia, sin que a cambio tengan la respuesta que habrían recibido cuando ellos gobernaron, ahora cuando mucho se les hace una aclaración pública.

Estos personajes se creen poseedores del derecho divino de insultar a todo el mundo y que los demás tienen la obligación de quedarse callados ante su insolencia, su temeridad, su estridencia y su falta de vergüenza.

Así desde un fachito usuario de las redes sociales, hasta los presidentes legisladores de oposición, se dan gusto profiriendo desde la tribuna del senado las calumnias más bajas, con insultos soeces, en forma cobarde porque saben que no les va a suceder nada; que en el peor de los casos recibirán una respuesta educada y serena en alguna conferencia mañanera y la cosa va a quedar ahí.

Hoy no temen ser encerrados en los calabozos que antes tenía la Secretaría de Gobernación, ni ser golpeados y torturados por sicarios enviados por el gobierno federal, o aparecer en una fosa clandestina como lo hacían en los gobiernos anteriores con quienes consideraban sus enemigos; ni siquiera reciben una amenaza telefónica, porque hay plena libertad de expresión para que digan lo que quieran, respetando hasta su abuso.

Ah, pero a nadie se le ocurra publicar algún mensaje, declaración, video o audio en el que se les señale a ellos como corruptos, delincuentes, ladrones y demás adjetivos que realmente definen su comportamiento, aunque se haga presentando pruebas, porque se ofenden.

El colmo de esto ha sucedido con los audios que la gobernadora Layda Sansores publica sobre cada semana sobre Alejandro Moreno, alias Alito, ex senador, exgobernador de Campeche, diputado federal y presidente del PRI nacional, en los que él mismo se evidencia. Donde de viva voz y con florido lenguaje, ordena extorsionar a proveedores y empresarios, matar de hambre a periodistas, lavar dinero en la compraventa de terrenos y evadir el pago de impuestos. Todo esto mientras fue gobernador constitucional del estado de Campeche; digno representante del partido que lo postuló para ese cargo.

Y apenas van 4 audios publicados por la gobernadora, quien tiene a medio México en vilo todos los martes a la espera de la publicación del siguiente en su ya tradicional programa llamado los martes del jaguar, donde ha comentado que cuenta con horas de grabaciones en las que Alito nos deleitará con su recto proceder mientras gobernó su estado.

Lo increíble del asunto es que a falta de poder desmentir lo que aparece en los audios, cosa que en un principio intentó sin éxito el presidente del PRI nacional, mejor se lamentó como plañidera mediática porque “lo estaban atacando”, atentando contra su buen nombre, cuando realmente sólo se hizo pública su conducta de delincuente de banqueta.

Fue tanta su indignación contra quien se atrevió a pisotear todo el prestigio que había construido durante tantos años, en el ejercicio honesto de su carrera política, que Alito terminó por denunciar a la gobernadora ante las autoridades.

Ahora resulta que cualquier ladrón se ofende porque se publique su delito, aunque sea declarado por él mismo. Así está hoy la generación política de cristal de la oposición, cuyos corazones se rompen ante el menor intento de llamarles por su nombre. Que el presidente del PRI sufra un poco, no se compara con lo que le sucederá a su futuro político, del que puede despedirse para siempre.

Como dijo el escritor español Miguel Cervantes Saavedra: “Solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: Nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y la ganas de hurtar son tan de ellos, que no se quitan sino con la muerte”.

Por Erika