La derecha mexicana y su deseo de sangre

La derecha mexicana y su deseo de sangre

Mientras la derecha mexicana denuncia al Presidente de México y al Secretario de Seguridad Ciudadana ante la Fiscalía General de la República, sus manos así como pies escurren la sangre de los muertos que los gobiernos conservadores han dejado en las calles del país a través de sus políticas de plomo y sangre. Con ese cinismo la derecha mexicana presentó una denuncia por no haber sido como ellos, por no haber puesto a los mexicanos como carne de cañón, por no haber saciado su sed de sangre.

Lo sucedido en Culiacán, Sinaloa no sólo reflejó el error de un gobierno, que lo único que buscaba era capturar a un narcotraficante, sino la transparencia de ese gobierno para dar la cara y decir que se habían equivocado; pero ante su equivocación no dudaron en poner por delante la vida, en vez de la muerte. No obstante, la derecha mexicana exhibió ya no sólo su conservadurismo más clásico ante acontecimientos como el aborto, el matrimonio igualitario, la adopción a parejas del mismo sexo, la legalización de la mariguana… sino su deseo más íntimo y externo a la vez: un deseo peculiar de sangre, un deseo de asesinar a un pueblo que ha padecido los estragos de una estúpida guerra, un deseo muy específico que se enmarca en una lógica neoliberal porque no sólo busca la sangre a través de la explotación de los cuerpos en su jornada laboral sino en los cuerpos que escurren por los agujeros de las balas, de la violencia, de la muerte. A los representantes de la derecha no les importa que familiares de los militares hayan estado a punto de morir, mucho menos les importa si había niños que se cruzaran en el camino de las balas; no les importa que a la vista de todos se hubiese visto y vivido una masacre: Lo único que les importa es satisfacer su deseo de sangre y muerte; no capturar al hijo del Chapo, de lo contrario lo hubieran hecho durante sus administraciones.

La derecha argumenta que fue culpa del gobierno: mala planeación, mala preparación, pero este gobierno no es el único que se ha equivocado, también está el de Calderón y el Peña Nieto, entonces ¿por qué no decían nada en aquellos tiempos? Porque su sed de sangre y muerte se saciaba con los inocentes que morían por una estúpida guerra que jamás había sido cuestionada por ellos mismos. La derecha mexicana está tan ciega que desean que los demás también lo estén, llegando a los extremos de querer contagiar a todos los mexicanos con su deseo de sangre sin importarles que, también, a ellos les puede tocar.
La derecha mexicana exhibió su cara más letal, más mortifica, más cínica que es la defensa de un tipo de muerte reflejada en los sucesos de Culiacán, Sinaloa. Ahora que no tienen las instituciones que encubran sus deseos, la muerte y la sangre se transparenta en los representantes de la derecha mexicana.

Cínicos aquellos que sostienen que se debilitó el Estado, se les olvida que el Estado es articulado por sus propios ciudadanos (véase la imagen del Leviatán de Hobbes), sin ciudadanos no hay Estado, y, por ende, no hay a quien defender. La elección del 2018 fue una manifestación de la colectividad, a nivel general, de poner un freno al deseo de muerte impulsado por los gobiernos de otrora. Los mexicanos pusimos un alto para apostarle a la vida y rechazar a los representantes que otrora mintieron para satisfacer su propio deseo de sangre y muerte a costa de nuestra propia vida.

¡Qué nunca más vuelvan a regresar los representantes de la muerte!
Por: @l_errante_

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