En la república del twitter y en la monarquía de Facebook, aquellos que hoy tratan de engañar al pueblo con arengas patrioteras que no empatan con la realidad, todo es posible, aunque sea mentira.

Por ejemplo, es posible asegurar que los 6 terabytes de información hackeada, son la ocasión ideal para decir que todo en el país es vulnerable; que las tareas de seguridad son fácilmente vulneradas por cualquiera hacker. También es posible decir que los documentos que equivalen a esos teras, han sido analizados por un equipo de 3 personas comandados por quien es conocido por ser el hombre de los montajes: Carlos Loret de Mola, que no tiene mayor credibilidad; su reputación se ha tejido con montajes producidos para la televisión y ahora estos 6 terabyte van a ser el pretexto ideal para que cualquiera se cuelgue de ellos e invente cualquier cantidad de mentiras o utilice ciertos datos para continuar con este lawfare que ha sido evidentemente planificado por la oposición mexicana, sin olvidar que han contado no sólo con el financiamiento, sino con la ayuda y la asesoría de la agencia estadounidense de inteligencia y que un hackeo de estos significaría, en cualquier gobierno, una derrota a la credibilidad del gobernante y por supuesto, una confesión de fragilidad ante sus opositores políticos.

Solo unos datos: ¿a cuánta información equivalen 6 terabytes? De acuerdo con información en redes, son más o menos 40 MILLONES de páginas con formato o 100 millones de correos electrónicos. ¿Y con qué podemos comparar los terabytes hackeados? Los Panama Papers, son resultado de 40 años de información de Mossack Fonseca, en 11 millones de archivos, equivalen a 2 terabytes.  Para determinar qué documentos eran útiles, se requirió el trabajo de 400 periodistas en todo el mundo que, por año y medio, apartaron lo útil de lo intrascendente, resultando solo un diez por ciento de material que aportaba a la información.

Otro ejemplo, los documentos de Wikileaks, filtrados inicialmente, ascienden a doscientos cincuenta mil cables, que se publicaron simultáneamente en medios internacionales: El País, de España; el estadounidense The New York Times, el alemán Der Spiegel, el británico The Guardian y el francés Le Monde. Eventualmente, la red informativa se extendió a otros medios en otros países, pero lo relevante es la cantidad de activistas que han hecho posible este trabajo, y entre ellos hay periodistas, abogados, científicos, analistas, matemáticos, politólogos, y activistas que en 15 años, han procesado algo más de 1.5 millones de documentos, lo que corresponde a 300 documentos diarios, y que deben ser verificados en autenticidad y fuente, para dar certeza de que las publicaciones cumplen con la misión de informar y no, que se dirijan a afectar el proyecto de divulgación.

Suponiendo que Loret tuviera en posesión esos 6 terabytes, y contara con un equipo de análisis como el de wikileaks, al ritmo de análisis de 300 documentos diarios, por esa cantidad, tardarían unos 900 años en descifrarla toda y, sin embargo, en estos reinos de fantasía en que viven los cortesanos del conservadurismo, Loret lo desentrañó todo en solo un fin de semana, él solito. O es muy chinwenwenchón, o es un mentiroso.

Asegura que ya tiene identificada la información que es pertinente publicar (para afectar profundamente al gobierno de López Obrador); cuándo publicarla y, como hemos visto, se puso magnánimo y la publicaron en el guacamayazo, como para verse espléndidos, y empiezan los carroñeros a hacer su festín visceral, para presumir que la información hackeada, va a lograr su cometido.

Ya sabemos que todo depende del cristal con que se vean las cosas, y es evidente que quienes estamos a favor del Presidente y que tenemos la costumbre de ver a diario la conferencia mañanera, estamos no sólo conscientes, sino informados de todas las cosas que se han dado a conocer por parte de la prensa, a excepción de la información sobre la línea aérea de la Sedena, pero como el Presidente estaba informado, no lo tomó por sorpresa. De hecho, él ha asegurado desde hace mucho tiempo que ha querido organizar nuevamente a las personas que fueron parte de Mexicana de Aviación para que, en una especie de cooperativa, se pusiera en funcionamiento nuevamente la industria aérea del estado. Esa fue, quizá, la única información que los que vemos asiduamente la mañanera, desconocíamos, pero eso no significa que se trate de información oculta.

La información oculta que sí quisiéramos saber, es la que corresponde del 30 de noviembre 2018 y hacia atrás, aquella que involucra, por ejemplo, desvíos multimillonarios de personajes deleznables como Videgaray, Osorio Chong o como Rosario Robles y que están en un limbo jurídico porque no hay información que haya sido entregada de la manera debida para poder procesar adecuadamente estas investigaciones.

Quisiéramos saber también sobre desapariciones, sobre crímenes en los que, en efecto, la marina o el ejército fueron parte, al cometer abusos o al encubrir a quienes hubieran sido los probables responsables. Por supuesto que queremos saber a dónde se fueron los dineros de los excedentes petroleros en tiempos de Calderón; quiénes son los beneficiarios del fobaproa, los negocios de Fox y sus entenados; los hechos de tortura perpetrados por decenas de “García Lunas”, la verdad sobre Ayotzinapa… todo eso quisiéramos saber y sin embargo, estos fantásticos hackers de 6 terabytes de información solamente nos han dejado conocer unas cuantas paginitas que no dan cuenta sino de lo mismo que sabemos: que el trabajo de esta administración corre por el lado de la transparencia.

Los supuestos seis terabytes hackeados, son supuestamente 36 millones de documentos pdf, 1,5 millones de fotos y 3 mil horas de video, ya fueron analizados, pero no brindan información más grave, que el estado de salud del presidente…

Sobre el tema, hay que comprender que, para ellos, los opositores, es importante sentar la idea de que el presidente no tiene las capacidades o las habilidades físicas para dirigir al país; incluso, hubo quienes exigían pruebas psiquiátricas para demostrar la capacidad intelectual. Ignacio Morales Lechuga, el flamante exprocurador, exembajador, exrector y ahora notario, sugiere que debe comprobarse que el presidente esté en condiciones físicas de llevar a cabo su labor, y que en caso contrario, sean sus subalternos los que decidan, haciendo creer que Andrés Manuel es una especie de títere que debe delegar sus funciones, porque al tomar amlodipino y levotiroxina o algún otro fármaco, el paciente se incapacita mentalmente.

¿Qué resultó de esta pifia? Que admiremos más a quien despierta a las 4 am, se reúne con su gabinete a las 6; tiene conferencia de pie, unas tres horas; tiene agenda diaria que termina hasta las 10pm; que juega béisbol, que los fines de semana en vez de descansar, visita los Estados… Nos ha demostrado con creces que está en total capacidad y que tiene incluso más pila que a lo mejor alguien de la mitad de su edad.

La otra intriga fue la supuesta compra de Pegassus por parte de la Sedena, para espiar a tres personas: un periodista/escritor y dos activistas. En primer lugar, resulta ridículo el planteamiento: comprar un sistema que ya sabemos que es carísimo, para espiar a tres personas, es demasiado fantasioso, y como dijo el presidente, ¿qué valor puede tener espiar a alguien como Ricardo Raphael?, si no es un delincuente… el gobierno actual no espía, ni tampoco hackea a los opositores. Probablemente podemos pensar que se trate de quienes estén en posesión de estos sistemas, los utilice por iniciativa personal, pero no por orden gubernamental.

Aquí, como decía antes, cualquier relajo que haya en el futuro, va a ser extracto de esos millones de pedeefes que obtuvieron de manera ilegal.

Y hay que entender algo: el blanco más visible en esta oleada de ataques, es sin duda, la Sedena, la Guardia Nacional y la Marina, es decir, las Fuerzas Armadas, porque estamos en medio de la discusión en el senado, sobre la permanencia extendida en tareas de seguridad ciudadana, que todo parece indicar, tiene posibilidad de consolidarse, muy a pesar de las escenas de desquiciamiento de la senadora Téllez que en sus cinco minutos, literalmente, insultó a hombres y mujeres; les llamó corruptos, hienas, perras, y que esperaran sus croquetas. De este episodio haremos una columna intensa…

Pero volviendo al tema, como estas historias de intriga y de espías que al parecer excitan el morbo de la oposición tenemos que aclarar que una filtración cuando tiene la misión de demostrar la verdad, no se presenta por sólo un medio que además tiene clara divergencia con el grupo en el poder, por lo que podemos colegir que sí, en efecto, hay más cháchara que realidad, porque un análisis entre 3 personas, en un fincito de semana, resulta no sólo inverosímil por imposible, sino por ridículo.

En fin, que todo esto y más, estaremos viendo en la república del twitter y en la monarquía de Facebook, que son los territorios en donde la incongruencia de estos actores políticos y del poder mediático se hacen presentes pero no en la vida real del país.

El doble racero con que traten esa “información” nos permitirá ir deduciendo cuál es verdad y cuál, de plano, es un documento infiltrado en el hackeo. Es cosa de estar pendientes y no caer en el engaño, que es la misión principal de los manipuladores de siempre. Lo más peligroso, es que se autocomplazcan y se crean que la popularidad que les dan sus bots se traducen en credibilidad.

@cevalloslaura

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