En el 2021; las BOAS saldrán a rogarle al pueblo

Los gobiernos neoliberales, jamás pensaron en tener interlocución directa con el pueblo. Para ellos la sociedad mexicana era un núcleo heterogéneo, al que se controlaba convenientemente, por conducto de los medios de información y comunicación al servicio del poder, o con el uso de la fuerza, si era necesario.

Con el pueblo no había diálogo posible. Se le indicaba un rumbo y después se forzaba a la sociedad, por las buenas preferentemente, pero también por las malas si había necesidad, a seguir el camino trazado. Sin desviación alguna.

El ejercicio del poder durante el periodo prianista fue severo y creó una mentalidad social que aceptaba que la palabra y autoridad de la clase gobernante, era incuestionable. Quienes intentaron apartarse de la férrea norma, pagaron las consecuencias de sus acciones con la cárcel, la persecución y en muchos casos, con la muerte.

Tuvieron que pasar décadas, para que el pueblo de México comenzara a comprender que el gobierno del país, recae fundamentalmente en su gente. La Cuarta Transformación implica eso. No son los partidos políticos, ni los integrantes de la administración pública gobernante, quienes deciden el rumbo que debe llevar la nación. Tampoco los tres Poderes de la Unión tienen esa facultad.

Es el pueblo quien debe hacerse cargo de su destino y otorgar o retirar el mandato a aquellos que fueron electos por voto popular.
El presidente López Obrador lo ha señalado en cientos de ocasiones: “un gobierno del pueblo y para el pueblo”.
Por eso su interés en la revocación de mandato. Un gobernante debe mantenerse en el cargo mientras el pueblo así lo quiera.
Cuando deja de cumplir con las expectativas sociales, la misma gente que le otorgó el cargo, puede retirarle el apoyo.
Vivimos tiempos nuevos, donde caen en pedazos las viejas formas conservadoras. El pueblo de México está aprendiendo a disfrutar de una libertad democrática, a la que no estaba acostumbrado.

Para todos, el cambio es bienvenido, pero a algunas personas les cuesta un poco de trabajo adaptarse a esta transformación social. Requieren de más tiempo para entender el significado real de los conceptos “democracia” “libertad” e “igualdad”.

Fueron muchos años de neoliberalismo y de ataque permanente por parte de los medios de comunicación, para implantar en la mente ciudadana la idea de que el gobierno era todo poderoso y se encontraba por encima del resto de los mortales.
A ese segmento social se dirige en este momento la clase conservadora en nuestro país.

Las BOAs tienen la idea de que pueden convencer a ese sector de la sociedad que aún no comprende la profundidad del cambio social que vivimos, de que la ruta de la Cuarta Transformación conduce inevitablemente al fracaso y que el único medio para detener esta debacle, es un regreso inmediato al modelo neoliberal.

A las BOAs les urge convencer a esta gente, de que deben votar en el 2021, por los candidatos de los partidos que representan a la derecha mexicana.

Como se dijo al inicio de esta columna, los políticos neoliberales jamás hablaron con el pueblo. Lo ignoraban y despreciaban. A tal grado esto es cierto, que condenaron a la mayor parte de la población del país a vivir dentro de la pobreza extrema, o en los linderos de la misma.

Nunca se preocuparon por el pueblo. Utilizaban a la gente en periodos electorales para conseguir el voto y después la olvidaban.

Hoy por primera vez en su historia, las hoy BOAs intentan acercarse a los ciudadanos.
Ya no son gobierno y por lo mismo carecen de poder real.

Mendigan en redes sociales y en los medios de comunicación que controlan, el favor del pueblo.
Están intentando una estrategia bastante infantil para engañar al futuro votante.

La prensa y medios fieles a la causa de la derecha, publican una noticia falsa. Después, todas las BOAs se dedican a dar difusión a la mentira, para hacerla pasar como verdad. Cuando consideran que el engaño ha llegado a su punto máximo, descargan el golpe en contra del gobierno o en contra de algún personaje en particular.

Veamos un ejemplo claro y reciente:
“Lord Montajes” publica una nota donde acusa a Irma Eréndira Sandoval y a su esposo John Ackerman, de enriquecimiento inexplicable. Maneja como prueba información que es pública, ya que tiene que ver con las declaraciones patrimoniales que ambos personajes han presentado ante la autoridad competente. No hay nada ahí que evidencie la comisión de un posible delito.
Sin embargo, las granjas de bots contratadas por las BOAs se lanzan en apoyo a esta nota. Crean tendencias en redes sociales y día y noche impulsan las etiquetas.

Una vez madurado el engaño, piden la separación del cargo de Irma Eréndira Sandoval y la renuncia de John Ackerman al puesto que desempeña dentro de la Comisión Técnica de Evaluación en el INE.

El engaño es ése precisamente. Desde el principio la intención fue tratar de sacar a Ackerman del INE y a Irma Eréndira de la Secretaría de la Función Pública.

Pero necesitan del apoyo de un amplio sector ciudadano para que esto se convierta en realidad.
Si la gente presiona al presidente, piensan, éste no tendrá más remedio que solicitar a ambos personajes que presentes su renuncia a sus respectivos cargos.

Irma Eréndira es una amenaza para ellos, porque ataca la corrupción por ellos creada. Ackerman se interpone en sus planes para otorgar registro al partido de Felipe Calderón, “México Libre” y para construir el fraude que requieren, para obtener triunfos en las próximas elecciones del 2021.

Para las BOAs conservadoras, el apoyo de un pueblo al que siempre despreciaron, es hoy de suma importancia. Por eso y por primera vez, intentan una comunicación directa con la gente.

Pero no lo hacen con franqueza y buena fe. Tratan de engañar a los sectores sociales indecisos, tejiendo mentiras que difunden personajes tan manchados como Loret de Mola, López Dóriga, Riva Palacio, Ciro Gómez, Pablo Hiriart, Javier Risco, Jorge Berry, los Krauze, José Cárdenas, Pedro Férriz y muchos otros.

Les urge apoyo social, pero pretenden conseguirlo a base de mentiras y engaños.
Por eso el presidente López Obrador ha manifestado que a la oposición hay que dejarla que practique su juego sucio en entera libertad.
No entienden al pueblo de México. No comprenden que la sociedad mexicana cambió.

Podrán algunos sectores no entender plenamente la profundidad del cambio que vive el país. Pero nadie quiere un regreso al modelo neoliberal.

Nadie en su sano juicio daría su voto a quienes destruyeron y vendieron al país.
Las BOAs conservadoras suplicarán por un apoyo social que es imposible que consigan.
La avalancha de calumnias y mentiras estará a la orden del día de aquí, hasta la fecha de las elecciones. Son intentos desesperados por conseguir apoyo popular para su causa.

En el 2018, los neoliberales tenían la misma esperanza en el voto de los indecisos.
Decían que al final sería en su favor.
El resultado de las elecciones les mostró que estaban equivocados. El pueblo no quiso saber nada más de ellos.
Lo mismo sucederá en el 2021.

El neoliberalismo muere en México.

Malthus Gamba