¿Cuándo habrá paz para Jalisco?

Cada vez que sucede un episodio de violencia que cimbra a la sociedad en Jalisco, su gobernador sale a los medios a intentar desvirtuar las manifestaciones motivadas por los hechos y a inferir que todo deriva de que algún poder macabro se encuentra realizando actos políticos.

Así sucedió con las protestas anteriores, en las que su fiscalía no solamente volteaba la cara hacia otro lado para no atender el problema, sino que se sumó activamente a la promoción de la violencia en las calles, mandando encapuchados a golpear y levantar manifestantes que se presentaban frente a esa dependencia.

A partir de entonces los hechos de violencia en el Estado han ido en aumento. En 2018 Jalisco ocupaba el 4º lugar en homicidios dolosos entre los 32 Estados del país, en 2019 pasó al 5º lugar, en 2020 regresó a ocupar el 4º, y en lo que va del 2021 se encuentra colocado en el segundo lugar, sólo superado por las cifras del Estado de Guanajuato, que está posicionado como el más violento desde hace ya mucho tiempo y que entre otras distinciones, tiene a la ciudad de Celaya en su territorio, clasificada como la ciudad  más violenta del mundo.

Sin embargo, Jalisco es el Estado donde este tipo de delitos de mayor impacto entre la sociedad, registra un ritmo de crecimiento más alto que el de los demás. Y parece que las autoridades siguen empeñadas en desestimar los motivos de las consecuencias.

Según expertos de la Universidad de Guadalajara, en Jalisco existen más víctimas por masacres que en todo Estados Unidos. Este país registro 726 víctimas por masacres en el tiempo en que Jalisco registró 736.

Solo por mencionar algunos casos emblemáticos recientes, hace unos meses el ex gobernador de Jalisco, a quien Alfaro sucedió en el cargo, fue asesinado en un bar de Puerto Vallarta por supuestos miembros del cártel Jalisco Nueva Generación.

Recientemente supimos todos, el caso de una familia secuestrada por el crimen organizado en Jalisco, mientras transitaba desde la ciudad de México hacia Guadalajara. Afortunadamente los delincuentes decidieron liberarlos unos días después, muy probablemente motivados por el escándalo nacional que este hecho había desatado en las redes sociales.

En días pasados se publicó la noticia tremenda de que tres jóvenes hermanos, habían sido violentados y sacados de su casa por un grupo de 8 hombres armados, supuestamente miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación. Un día después de estos acontecimientos, sus cuerpos se encontraron sin vida en una carretera del Estado.

Estos hechos brutales desataron una protesta masiva que ayer se hizo patente en una marcha de más de 10 mil personas, en su mayoría estudiantes de la Universidad de Guadalajara, exigiendo que el gobierno del Estado aclare y castigue a los responsables, controle la creciente situación de violencia y les permita vivir en paz a los jaliscienses.

Nuevamente el gobernador insinuó que esto era un acto de probable politiquería y sólo le faltó decir, que estaba motivado desde los oscuros sótanos del poder de la ciudad de México.

Probablemente este funcionario y su equipo no entiendan el problema, no lo quieran ver, no les interese o hasta estén coludidos con el crimen organizado para favorecer su crecimiento. Esto no lo podemos saber todavía, pero sí nos queda claro que mientras los índices de homicidios dolosos se encuentran disminuyendo a nivel nacional en 2021, las cifras de crecimiento de este delito en Jalisco se aceleran, sin que alguien en el gobierno estatal tome con la seriedad necesaria el asunto y presente una expectativa de solución favorable para la sociedad, como si los jaliscienses los hubieran elegido para escuchar excusas y estupideces.

Como dice el refrán budista: “Si creas un agujero, más adelante podrías caer en él”.