Por: Rafael Redondo
@redondo_rafa

¿Por qué a México sus elecciones le cuestan tanto dinero?, ¿por qué México tiene un sistema electoral tan regulado?

La respuesta es simple, obedece a un contexto histórico, en el que los cargos públicos fueron, y, desafortunadamente, así lo sigue percibiendo buena parte de la clase política, el camino directo al ascenso social, a la adquisición de privilegios, a hacer un derroche de arrogancia, a asegurar su futuro económico. En síntesis, en México durante años, la política fue un gran negocio.

Así como en cada momento de una vida, un individuo necesita de tratamientos distintos para recuperar su salud, una región o un país, necesita de mecanismos distintos, de acuerdo a sus circunstancias, para asegurar su democracia. Cada región, sentirá satisfecha su necesidad democrática, también, de acuerdo a sus circunstancias. Por ello, resulta falaz tratar de hacer caber a la fuerza, el mismo modelo de Proceso Democrático, a Tailandia, que, a Brasil, o a Francia, o a Estados Unidos. El ejemplo perfecto, lo vemos hoy. Estados Unidos una vez más, asumiéndose como paladín de la democracia en Ucrania y Taiwán, aunque sabemos que su motivación real, es su tradicional expansionismo.

También resulta falaz, anacrónico, y, además, farsante (el INE hoy, no es una institución imparcial. Nunca se enteró de la lluvia de audios del dirigente del PRI, por ejemplo), resulta el video que Lorenzo Córdova publicó, donde se refiere a la dirección que toma la democracia en el mundo.

Dijo, “el 61% de los ciudadanos del mundo no confía en sus parlamentos, el 72% no confía en los partidos políticos”

Dadas estas cifras, más que salir a quejarse, yo creo que lo correcto, sería abrir un debate muy serio sobre la Democracia, pues todo indica que el concepto como lo conocemos, ya no está respondiendo a las necesidades de ese momento histórico.

Luego, Lorenzo continuó: “esta situación se agrava, con discursos que promueven retrocesos en materia democrática, o de socavar sistemas electorales que garantizan contiendas democráticas. Desde 2016, el número de países que avanzan hacia el autoritarismo, es 3 veces mayor, a los que transitan hacia la Democracia”.

Una vez más, insisto, es urgente un rediseño del concepto de Democracia, o vamos a terminar creyendo que el mundo se está transformando en una dictadura global. Está claro que Lorenzo Córdova, siente que, si sale del INE, no va a lograr un empleo similar jamás. Es una reproducción en pequeño, de Estados Unidos hablando de Democracia.

José Woldenberg, hizo lo propio.

Dijo, (supongo que quiso referirse a que, en una República, los Poderes deben ser independientes y vigilados por un marco jurídico. Pero, como tienen una obsesión tal contra el presidente, pareciera que dijo otra cosa) “la democracia, es un poder que debe estar contenido por la Ley, un poder dividido, confrontarlo por la vía judicial, y muchos mecanismos de vigilancia”.

No sé si Woldenberg está promoviendo un nuevo diseño republicano, donde los Tres Poderes ya no son suficientes, y necesitamos el “Poder Electoral”. De ser así, Montesquieu debe estar muerto de risa; además, los mecanismos de vigilancia excesivos son necesarios, cuando sucede el fenómeno de la “desconfianza”, pero, por la poca credibilidad del organizador de una elección, no porque la población sea desconfiada per se. Nadie participa en una tanda, si el que la organiza tiene fama de ratero. Por tanto, si se necesitan tantos mecanismos de vigilancia, es porque el órgano no es confiable.

Luego, Woldenberg continuó: “el presidente (AMLO) quiere un poder concentrado en la Presidencia, poderes subordinados (¿más subordinados que con Calderón, quien mandaba órdenes a los magistrados de la Suprema Corte?) a su voluntad, realizar las funciones que hoy realizan los Órganos Autónomos del Estado, desprecia las expresiones de la Sociedad Civil y del periodismo independiente; pretende, que México se uniforme bajo una misma ideología política. Este país, no quiere caer bajo una sola ideología y una sola voz”.

Primero, si la consigna desde Palacio Nacional fuera callar voces opositoras, Woldenberg no estaría abriendo la boca; sin embargo, lo hace. Una vez más, el discurso de la oposición sobre la dictadura imaginaria, ya resulta ridículo.

Dice que no el presidente no escucha las voces de la Sociedad Civil, así que supongo, para Woldenberg, el ciudadano común, quien debería ser, a fin de cuentas, el objetivo primordial de la Sociedad Civil, es menos importante, que una élite organizada.

Yo veo a un presidente, tan cercano al pueblo, como nunca antes. Un presidente que da la cara todas las mañanas, sin teleprónter, respondiendo a preguntas válidas, algunas no tanto, pero de cara abierta a la población, todos los días, todas las mañanas. Veo a un presidente, viajando a todos los rincones del país, reuniéndose lo mismo con líderes sindicales, que con el ciudadano de a pie, abriendo espacios de debate o de protección a organizaciones como las creadas con la desaparición de los 43 de Ayotzinapa; veo a un presidente, incluso, tomando casos en sus manos, como el de la chica cuyo cuerpo apareció una en una cisterna en Monterrey. No sólo atendiendo a la sociedad organizada, sino yendo más allá, atendiendo a la ciudadanía en general. ¿Debanhi Escobar, para Woldenberg, es menos importante que una organización ciudadana?, ¿Mexicanos Contra la Corrupción, es una organización sin fines de lucro, político? ¿la Sociedad Civil, para Woldenberg es la élite ambientalista de ocasión?, ¿no existe corrupción en estas organizaciones? Las palabras de Woldenberg, suenan más al lamento de una élite perdiendo privilegios.

Habla de los Órganos Autónomos del Estado como una joya, aunque sabemos que eran nidos de corrupción y nepotismo. Su aseveración es tan absurda, como pensar que no debes quitar una muela del juicio, aunque te mate de dolor, porque es parte de tu cuerpo y entonces, te aguantas.

Dice Woldenberg, que el presidente no respeta el periodismo independiente. ¿Cuáles periodistas independientes, Loret o Azucena Uresti? Ambos, siguen en sus puestos, claro, señalados, pero por la ciudadanía que, aunque a Woldenberg le parezca inaudito, se da cuenta de sus verdaderas intenciones, disfrazadas de periodismo.
Woldenberg parece no haberse percatado de las transformaciones sociales, producto de la tecnología. En síntesis, el juez del periodista, son los ciudadanos, no Palacio Nacional. Ya no vivimos en la década de los 80 del siglo pasado.

Dice, que el presidente pretende que México sea uniformado bajo una sola ideología.
¿No será que fuera del discurso del presidente, no hay otro discurso válido, porque los personajes que pretenden tener un discurso, están más quemados que Loret de Mola, o tienen discursos anacrónicos como el de Woldenberg, o de plano ni saben articular un discurso como Lily Téllez?

Dice, este país no quiere caer bajo el discurso de una sola voz. Pues a juzgar por el 70% de aprobación que tiene el presidente, no sé a qué país se refiere Woldenberg.

Tanto el discurso de Lorenzo Córdova como el de José Woldenberg, tienen las mismas características:

A) suena a lamento de un paciente terminal: hablan de la Democracia, como si la Democracia fuera un monolito de piedra, inmutable, indestructible. Mensaje para ambos, hasta las piedras, cambian de forma. Ambos personajes, parecen aferrarse a un clavo ardiente.

B) suena poco inteligente: el discurso de una falsa víctima del autoritarismo, que se la vive criticando al supuesto autócrata, sin que el supuesto autoritario haga algo por callarlo. O sea, soy una víctima del “me ahogo yo solito” o “no me ‘horque, óigame no”. ¡Brillante!

C) viejo: el tiempo, es implacable hasta con los conceptos. Democracia, necesita entrar a terapia de revaloración. Los liderazgos, también son devorados por el tiempo, cuando no existe capacidad de adaptación.

D) refleja la pobreza intelectual opositora: una persona que sólo se queja, y se queja, y se queja, ocupó el tiempo de hallar soluciones, en sus quejas; por tanto, no está solucionando nada. Hoy, no hay una oposición con un discurso inteligente. Ésa, les aclaro, no es responsabilidad del presidente.

E) estamos dando la vuelta a una página en la historia de México: tanto Lorenzo Córdova como Woldenberg, son la evidencia de que quienes tuvieron liderazgo en algún momento en México, no lo supieron recuperar, están quedando en la página anterior. Si queremos renovar al país, lo viejo, tiene que morir para dejar su lugar a lo que viene. Si nos quedamos atorados en estos dos personajes, entonces sí, estamos truncando el futuro de México.

La Democracia, ya no es un asunto propiedad privada de una élite. Los nuevos liderazgos recaerán en personajes con la capacidad de responder al momento histórico y de adaptarse al signo de los tiempos.

Por Columnas

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