Y a todo esto, ¿dónde está Felipe Calderón?

Rápido y Furioso se ha convertido en una losa demasiado pesada para las débiles espaldas de las BOAs y FRENAs.

La mentira repetida miles de veces por Felipe Calderón, nunca se convirtió en verdad. Con esto queda demostrado que la afirmación del Dr. Goebbels en el sentido de que las falsedades pueden llegar a ser realidad, siempre y cuando se mencionen insistentemente, no es aplicable en todos los casos.

Felipe Calderón se declara inocente en lo que respecta a la asociación delictiva de su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Alega que jamás tuvo conocimiento de la complicidad existente entre este funcionario y el Cártel de Sinaloa.
Cuando comienza a hablarse de una reapertura del caso relativo al ingreso ilegal de armas a México, por parte de agencias de inteligencia del extranjero, utiliza la misma estrategia que antes. Señala que él no tuvo conocimiento de este operativo desarrollado en tierras mexicanas.

Aparte de demostrar con estas declaraciones que durante su mandato, vivimos un sexenio en el que el presidente del país asumía el papel de un florero, queda en evidencia también que existía una relación bilateral México-Estados Unidos, donde los norteamericanos podían hacer lo que quisieran en suelo mexicano, sin tomar en cuenta a las autoridades de nuestro país.
Esas autoridades no valían. No existieron durante un periodo de seis años al menos.
Genaro García Luna ya está tras las rejas. Va a hablar; eso es seguro.

Ese fue el primer golpe que acusó el proyecto político y personal de Felipe Calderón.
Nadie cree que el brazo derecho del presidente, su hombre fuerte en materia de seguridad nacional, actuaba por la libre sin que Calderón se diera por enterado. Hay declaraciones y testigos que afirman haber puesto en alerta al entonces presidente, sobre la conducta delictiva de García Luna.

Esto sucedió al inicio de su mandato y Calderón, en lugar de destituir e investigar al mal funcionario, lo protegió e impulsó.
La idea de Felipe Calderón para crear un nuevo partido político, tiene que ver un poco con su ambición de poder. Es de esos personajes a quienes les gusta el dinero y los reflectores, pero no tanto como el gusto que da el poder.
Pero la razón fundamental para crear una nueva fuerza política, viene de la necesidad de proteger su persona de posibles acciones judiciales, derivadas de los muchos errores que cometió durante su mandato.

Felipe Calderón está denunciado ante organismos internacionales, por crímenes de lesa humanidad. Los miles de muertos que se registraron durante su gestión como presidente del país, han generado reclamos de ciudadanos y organizaciones civiles, quienes solicitan que responda ante la justicia, por tanta sangre y vidas perdidas violentamente.

Eso lo sabía Calderón desde el final de su sexenio. Y sabía que debía trabajar para protegerse de la acción de la Ley.
Después sucede lo de García Luna y queda más expuesto ante la justicia.
Pero ahora su situación personal se complica en mucho, por lo que significa para él la nueva investigación que se está haciendo en ambos lados de la frontera norte del país, relativa al operativo “Rápido y Furioso”.

Felipe Calderón es un político malo. Un traidor natural. Así lo describió su maestro y protector en el PAN, Carlos Castillo Peraza. Hay un reportaje en la revista Proceso, donde da cuenta del trato despótico de Calderón hacía todos sus subordinados. La gente que ya no podía brindarle algo más para impulsar su carrera política, era desechada. Esto lo vivió en carne propia Castillo Peraza, cuando al final de su carrera, tuvo que hacer antesala por horas, para al final no ser recibido por su alumno de otros tiempos.
Castillo Peraza habla también de esa afición personal de Calderón por el alcohol. De la forma en que sus subalternos tenían que sacarlo, al final del día de las oficinas de PAN, cargado en hombros.

Esa visión equivocada de la realidad política, lo llevó a medir mal una visita reciente a China. Específicamente a la fábrica de teléfonos Huawei. Esto en plena guerra comercial entre Estados Unidos y China. Y no solo eso. Publicó fotografías y textos donde hablaba de la versión de los chinos sobre el problema que tienen con los norteamericanos.

La respuesta norteamericana no se hizo esperar. En menos de un mes estaba tras las rejas García Luna. Calderón sabe que su ex-secretario va a hablar.

“México Libre” constituye su tabla de salvación, para no ser detenido, al menos en forma inmediata, por los delitos que pudieran imputarle. Calderón necesita que le otorguen el registro como partido a su organización. Así podría participar en el próximo proceso electoral del 2021 y hacerse de una diputación plurinominal.

Felipe Calderón busca el fuero que da ese puesto representativo.
El fuero político está en el centro de toda la estrategia del ex-presidente Calderón. El fuero y ese gusto enfermizo por el poder. Es el mismo mal que padece Carlos Salinas de Gortari.

Hoy aparece de nuevo la sombra de ese operativo de introducción de armas que terminan en manos de criminales, sin control alguno por parte de autoridades de este país, o de las agencias en la Unión Americana. Miles de mexicanos son asesinados con este armamento, en el que se incluyen misiles de alto poder.

Felipe Calderón dijo no saber algo sobre esta operación encubierta. Esa ha sido toda su defensa.
Pero hoy, llega a México documentación desclasificada por el gobierno norteamericano. Muchos de los datos que se envían no se conocieron en el pasado. La historia de “Rápido y Furioso” está en las manos de la Fiscalía General de la República y hay una investigación abierta.
En unos días más, llegará una segunda remesa documental sobre este caso. La Fiscalía tendrá todos los elementos para fincar responsabilidades a quienes hayan violado la Ley, vulnerando la soberanía nacional y provocando con su conducta servil, la muerte de miles mexicanos.

Esto aparte de la investigación que se lleva por separado en la Unión Americana.
Felipe Calderón está callado. Desaparece de las redes sociales. Un RT de vez en cuando en Twitter, de manera tímida.

Y para colmo, Joe Biden a quien comenzó a apoyar en forma decidida, comienza a bajar en intención de voto. Puede ser que Trump consiga la reelección y Calderón sabe que el hoy presidente norteamericano, lo tiene en la lista de quienes deben pagar sus errores. Preferentemente con cárcel.

¿Dónde está Calderón? ¿Qué hace en estos momentos?
Puede estar replanteando su estrategia para lograr alcanzar alguno de sus objetivos. Pero en realidad es poco lo que puede hacer ya.
Lo único que le queda en realidad es esperar. Está a la defensiva. Acorralado prácticamente y todo depende de lo que hagan o dejen de hacer los demás y no de lo que pueda hacer él personalmente.
Calderón calla, porque ya no puede hacer otra cosa.

Malthus Gamba