Violencia de género y la UIF

Los diversos grupos que se manifiestan feministas y en contra del feminicidio han exigido acciones concretas y contundentes al presidente Andrés Manuel López Obrador, reduciendo la violencia ejercida contra la mujer a un solo delito.
Pero ¿Qué hay de las mujeres violadas, golpeadas, secuestradas, violentadas sicológica, verbal y físicamente? No deberíamos tener que esperar al último grado de agresión para elevar nuestro reclamo.
Y hay un grupo de mujeres que son condenadas a sufrir las peores torturas, obligadas a una vida de vejaciones, múltiples violaciones diarias, extrema violencia física, verbal y sicológica, pero que dada su situación están imposibilitadas de levantar la voz, de manifestarse, de defenderse.

Ahora resulta que quienes dicen defenderlas, aquellas personas que violentamente protestan con odio y destrucción, feministas que convocan a un paro nacional, inclusive activistas que arrebatan la palabra en la conferencia mañanera, todas ellas demandan a voz en cuello que el presidente actúe, deciden ensordecidas por su propio grito, ignorar los verdaderos golpes contundentes contra la violencia de género.
El gobierno federal, por medio del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto comenzó ya a desmantelar bandas de trata de personas, sobre las cuales hay ahora ordenes de aprehensión, bloqueándoles además su sistema financiero para evitar que sigan activos.
Este delito de trata de personas es de los mas terribles para las víctimas que sufren en muchos casos toda una vida de abusos y maltrato del que nunca se recuperan. Son bandas compuestas por depredadores que hacen presa entre la población femenina mas vulnerable de todas: jovencitas entre los 12 y los 15 años de edad y de escasos recursos.

Desafortunadamente parecen mas importantes otros temas como un paro convocado para el próximo nueve de marzo, el interminable intercambio de argumentos en redes, la dignidad ofendida de una activista feminista o la cobarde agresión de un periodista tradicional contra uno alternativo, puesto que no se ve a absolutamente nadie ya no digamos aplaudiendo, ni tan sólo reconociendo una acción de la máxima relevancia para combatir la violencia de género.
Parece no afectar a quienes se dicen feministas el hecho de que, al menos esta banda no ejercerá violencia de género nunca más, pues nadie menciona el tema.

Aumentar penas en delitos de género puede o no ayudar en el mediano plazo, una fiscalía especializada quizá coopere a reducir este tipo de delitos, otras muchas ideas y propuestas están sobre la mesa, pero son estas acciones, tomadas aquí y ahora las que, junto al decidido combate a la corrupción y la impunidad, ofrecen un alivio y seguridad no solo a las mujeres, sino a toda la población