AMLO, dando cátedra de estadista, Fox y Calderón dando lástima

El fin de semana pasado, las benditas redes sociales tuvieron mucha actividad, debido a la solicitud formulada por Vicente Fox, para que le fuera proporcionada seguridad, a cuenta del Estado, debido a que temía por la integridad física de su persona y la de sus familiares. Al final del día, se pudo constatar que el supuesto allanamiento a su hacienda, por parte de un comando armado, al parecer fue solo una fantasía más del señor Fox.

Por voz del presidente López Obrador, supimos que también Felipe Calderón, había requerido meses atrás, un dispositivo similar, ya que la forma en que enfrentó a la delincuencia durante su mandato, lo hacía temer futuras represalias, por parte del crimen organizada.

El presidente de México, aprobó ambos requerimientos, dando instrucciones para que un dispositivo de seguridad austero, cuidara la integridad física de ambos exmandatarios.

En la conferencia mañanera del día de hoy, expuso los motivos que lo llevaron tomar esta decisión:

En primer lugar, es su deber salvaguardar la integridad física de todos los ciudadanos y si alguien requiere en forma personal su intervención, no puede negar el apoyo necesario para garantizar su completa seguridad.

En el caso de Fox, se trataba de un asunto urgente, de acuerdo a lo que señalaba el expresidente en su mensaje por twitter. Ni siquiera dudó un instante, para girar las instrucciones necesarias al secretario de la Defensa Nacional.

¿Qué más nos dijo el presidente al respeto?

Hay señalamientos que abren un panorama más amplio sobre este asunto y que deben analizarse con calma. Por ejemplo: los aparatos de seguridad ostentosos, que protegían a cantidad de funcionarios públicos, están desaparecidos. Lo que se está proporcionando a los dos exmandatarios, es un discreto y austero servicio de protección, con personal calificado. Eso es todo.

No hay tampoco partida especial en el presupuesto 2019, para la atención onerosa de los expresidentes, con empleados administrativos de confianza, que ocasionaban un costo significativo al Estado. Eso se acabó.

Respecto a la solicitud presentada y atendida sobre el caso de Felipe Calderón, el presidente López Obrador señaló que no fue hecha pública en su momento, por ser un asunto que podía afectar la dignidad del expresidente. Se entiende entonces que la intención fue no exhibir que existe temor de Calderón por la manera equivocada en que enfrentó al crimen organizado, durante su gobierno. Hacer públicas estas situaciones, no es algo que esté en la forma de ser del actual presidente. No se escondió algo al respecto. Simplemente se guardaron las formas que marca la decencia, para no perjudicar en público, a un personaje ya de por sí con una imagen bastante cuestionable. Eso fue todo.

Y hablando de decencia, hay algo que marcó Andrés Manuel y que ningún medio de comunicación ha señalado.

La crítica del fin de semana, se volcó contra el presidente López Obrador, por haber otorgado estas guardias a exmandatarios. Se habló incluso de que este hecho le restaría popularidad, cosa que es una exageración, considerando lo pequeño del incidente. Muchos le han pedido retirarlas y que tanto Fox, como Calderón, se hagan cargo de su seguridad personal. Pero ¿quién ha solicitado a los dos expresidentes que renuncien a las guardias que ellos mismos requirieron?

Esto lo planteó Andrés Manuel en la conferencia de la mañana. El gobierno tiene la obligación de brindar dicha seguridad. Es cuestión de ética y decencia personal, el renunciar a ese derecho, cuando las posibilidades económicas de la persona, permiten solventar los gastos que implican estos operativos.

¿Vicente Fox y Felipe Calderón no cuentan con recursos suficientes para hacerse cargo de su propia seguridad y la de la que requieren sus familiares próximos?

¿Por qué la comentocracia con servadora no se ha manifestado al respecto? Pedirles que renuncien a la seguridad pagada por el Estado, sería lo correcto.

El gobierno no puede desprotegerlos sin incurrir en omisión o negligencia. Pero ellos sí están en posibilidad de devolver el favor a la sociedad, haciéndose cargo de este gasto personal, que bien pueden enfrentar, dada su conocida solvencia económica.

Decencia, lo llamó el presidente López Obrador. La pregunta es: ¿la tendrán los expresidentes?

 

Malthus Gamba
@MalthusGamba