Vargas Llosa y Pérez-Reverte, dos escritores que salen a defender a España, insultando nuestra inteligencia

Hay escritores pequeños y también existen los grandes escritores.

Dentro de los primeros se encuentra gente como Pérez Reverte, un pequeño creador acusado de plagio, por Verónica Murguía, escritora mexicana. Sus opiniones políticas carecen de peso, al igual que su obra, poco conocida a nivel mundial.

Reverte opinó sobre un asunto que atañe a la historia compartida entre México y España y que no pasa de ser una solicitud del gobierno mexicano, para que España se disculpe noblemente, por los actos de violencia que vivió nuestro país durante La Conquista.

La opinión de Reverte no fue solo violenta; hay majadería y falta de respeto, al dirigirse al presidente de la república.

Reverte puede estar de acuerdo o no, con la petición de López Obrador, pero lo que no puede ocurrir es que, a falta de argumentos, recurra al insulto como mecanismo para señalar su molestia.  

Como dijimos, la opinión de Reverte es pequeña, como pequeño es él mismo.

La otra cara de la misma moneda, la presenta Mario Vargas Llosa, nacido peruano y nacionalizado desde hace unos años, español.

Conocer al Vargas Llosa escritor es toda una aventura. Magistral en casi todas sus obras, es una de las figuras destacadas de lo que se conoció como “Boom Latinoamericano”.

Vargas Llosa es grande desde sus inicios, como en su pequeña novela, o cuento “La Ciudad y los Perros”. De ahí en adelante se sumerge y nos sumerge en un universo muy suyo, donde hay libros e historias de todas clases, “La Casa Verde”, “Conversación en La Catedral”, “La Guerra del Fin del Mundo”, “Elogio a la Madrastra”, por citar solo algunas de sus principales obras. Cada una tiene un sabor particular, que no se repite en las demás y que nos deja satisfechos, una vez concluido el libro. Personajes como “El Consejero”, “Bola de Oro”, “Don Rigoberto”, o “EL Jaguar”, se nos quedan grabados para siempre.

Ese Vargas Llosa es increíble e inolvidable.

Pero desafortunadamente, está el otro Vargas Llosa también. El que opina de política, el que frecuenta a las clases “fifís” en todos los países donde se para. El que adula y avala a quienes implementan los regímenes neoliberales en el mundo. El que es un enemigo declarado de cualquier tipo de izquierda.

Ese Vargas Llosa premiado, adulado y famoso, dio su opinión también sobre la solicitud de López Obrador al gobierno español.

Sin faltar al respeto, señaló que el presidente de México, debería preocuparse por el bienestar de las comunidades indígenas en nuestro país, sin saber que es precisamente esa, una de las metas del gobierno mexicano.

En defensa de España, dijo que no solo durante La Colonia se dieron matanzas de indígenas, sino también durante la república, en varias naciones americanas. Esto es cierto, pero lo que no entendió Vargas Llosa, o fingió no entender, es que el presidente de México, no esta solicitando el reconocimiento de abusos durante otras etapas históricas, sino exclusivamente lo que corresponde al doloroso periodo de La Conquista. Nada tiene que ver lo manifestado por nuestro presidente, con lo que declara el escritor. La falta de argumentos sólidos, lo llevó a crear este falso malentendido.

Por último, Vargas Llosa nos habla del orgullo que los latinoamericanos sentimos actualmente por llevar sangre española en nuestras venas y de lo agradecimos que estamos con España, por toda la herencia cultural recibida por su conducto. Aquí incluye destacadamente, a la democracia, como una institución progresista que nos fue heredada.

¿Por qué vuelve a mentir Vargas Llosa en este párrafo? El mestizaje en el México contemporáneo, no se da en relación a la mezcla de sangre española e indígena. Hay toda una gama de sangres involucradas en nuestra identidad. Norteamericana, francesa, africana, asiática, española y obviamente, las que fueron base de todas estas mezclas; la sangre de todas y cada una de nuestras etnias.

No sentimos un orgullo particular por la sangre española. Quizá algunos “fifís” despistados lo piensen así, pero la mayoría de los mexicanos lo vemos de otra manera. Tenemos una identidad particular que nos define y nos hace mexicanos, pero no andamos midiendo los porcentajes de sangre en nuestras venas. Eso es algo arcaico y ridículo.

Por último, ¿Cómo puede ser que España nos legó “la institución de la democracia”, siendo ella misma una monarquía?

Aquí Vargas Llosa no se midió. En su afán de justificar al rey (su rey), declaró algo que va contra toda lógica. La democracia española es de las últimas en consolidarse entre los países desarrolladas. Salieron del franquismo ya muy avanzado el siglo anterior y es hasta entonces cuando, a pesar de tener al rey como centro político, establecen un parlamento democrático en el país.

Como dijimos al principio: hay escritores pequeños y también grandes escritores; pero al parecer, a la hora de hablar de política, los pequeños y los grandes suelen confundirse entre si y las escalas desaparecen para dejar evidencia de que, puedes ser el mejor en campo que dominas, pero también un pésimo opinador, al momento en que defiendes los privilegios que disfruta la clase social que te cobija.

Una pequeña demanda al rey, se convierte en agresión y hay que responder entonces con insultos, o con mentiras.

 

Malthus Gamba
@MalthusGamba