SinLineaMX - Live

El número de personas que han migrado hacia los Estados Unidos viene disminuyendo en forma importante desde 2015 y 2016, años en los que ese país recibió 1 millón anual de migrantes de todo el mundo; en 2017 fueron 948 mil, en 2018 la cifra bajó a 720 mil, en 2019 sólo llegaron 569 mil, en 2020 siguió a la baja, alcanzando los 477 mil y en 2021 sólo se registraron 245 mil personas.

Esto no es casual; durante el año pasado el gobierno de México ha mantenido de este lado de la frontera a 228,115 migrantes mexicanos, centroamericanos, sudamericanos, caribeños y de otras regiones que han intentado cruzar a los Estados Unidos a través de nuestra frontera Norte, es decir, casi la misma cantidad total de personas que ingresaron a aquel país durante todo ese año.

Esto no solamente ha representado un gran esfuerzo y gasto por parte de las autoridades mexicanas, llevándose a cabo con un mínimo de incidentes violentos, como los que se registran en otras partes del mundo y con respeto por parte del gobierno a los derechos humanos de las personas que se trasladan a través de nuestro territorio, sino que ha representado una disminución muy relevante en la mano de obra disponible del lado estadounidense, que presenta ya un déficit de alrededor de 2 millones de plazas de trabajo que no puede cubrir, especialmente en los ramos de agricultura, servicios y construcción.

Lo anterior tiene consecuencias económicas importantes para los Estados Unidos en materia de escasez e inflación, que repercuten principalmente en los precios de los alimentos, la vivienda y muchos de los servicios para cuya atención no hay suficiente personal.

Con los Estados Unidos ávido de mano de obra que para ellos además les resulta conveniente y barata, mientras México la detiene de este lado de la frontera, el escenario resulta de lo más absurdo, así como el sufrimiento innecesario de quienes no logran pasar a trabajar.

En este contexto, la propuesta del presidente López Obrador de normalizar el flujo de migrantes desde el territorio mexicano hacia los Estados Unidos, regulándolo debidamente y haciéndolo legal, mientras se invierte en sus países de origen para que su estancia fuera de ellos no tenga que ser permanente sino temporal y puedan regresar a trabajar a su tierra u optar por volver en el futuro al vecino del norte, por períodos laborales de duración reglamentada, parece ser la mejor solución al problema migratorio que enfrenta la economía más grande del mundo desde hace décadas.

Esto explica la reacción que tuvo el presidente Biden y las autoridades estadounidenses ante la propuesta del mandatario mexicano, ofreciendo la emisión de 600 mil visas de trabajo para migrantes que crucen la frontera desde México a su país, 300 mil de las cuales se otorgarán a mexicanos y otras 300 mil para personas de otros países.

De hecho ya el embajador de México en los Estados Unidos, anunció que se abre de inmediato la emisión de las primeras 230 mil visas de trabajo, para que migrantes mexicanos vayan a trabajar legalmente a la industria agrícola de aquel país, en la inteligencia de que adicionalmente se expedirán otras visas laborales, también para que los mexicanos puedan tener trabajos temporales en otras industrias distintas a la del mercado de la agricultura.

Con estas medidas se inaugura una nueva etapa en las relaciones entre los dos países, inédita desde la época del presidente Roosvelt, en beneficio de todos: aquellos que abandonan sus hogares por necesidad en busca de un trabajo digno, de los estadounidenses que van a empezar a contar con la mano de obra que requieren en forma ordenada y legal, así como del gobierno mexicano que podrá facilitar el tránsito de los migrantes también en forma ordenada, disminuyendo el sufrimiento por el que pasan estas personas. Ahora sólo falta que se pueda concretar el proyecto de inversión de los Estados Unidos en Centroamérica, para que el problema tenga una verdadera solución de raíz en las causas que lo generan.

Como dijo el sabio alemán Wolfgang von Goethe: “La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios.”

Por Erika