Sindicato Mexicano De Electricistas

Tiempo de zopilotes

Las grandes crisis despiertan afortunadamente, la solidaridad. Pero también son momentos en que los “zopilotes” de toda índole, hacen presencia, intentando sacar beneficios particulares, a costa de la desgracia generalizada.

En la conferencia mañanera del día de hoy, el presidente López Obrador fue claro al respecto.

En particular, se refirió a un mensaje en Twitter donde una “periodista” de inclinación evidentemente reaccionaria, pide datos sobre el número de posibles muertos, derivados de la actual epidemia de Covid-19. Quiere también que se publique la metodología utilizada para llegar a este cálculo, con el fin de que la sociedad esté “preparada” para enfrentar las consecuencias de la enfermedad.
López Obrador no dio el nombre de la persona que solicita estos datos, aunque todo ciudadano que se mantiene informado sobre la situación que guarda el país, sabe perfectamente que el mensaje fue escrito por Denise Dresser.

La inclinación política de esta analista, es por todos conocida. Lo que suene a Cuarta Transformación le disgusta, así como cualquier decisión o acción promovida por el presidente López Obrador.

La objetividad no es atributo en Denise Dresser. No puede serlo en quien practica un periodismo destructivo en contra del adversario político. No puede serlo cuando cualquier política pública emprendida por el actual gobierno, merece descalificación, por el hecho de haber nacido de alguien muy distinto a los presidentes neoliberales que favorecían a un selecto grupo de privilegiados.
Denise Dresser mantiene un ataque permanente en contra de la Cuarta Transformación y pocas veces sus juicios se basan en argumentos sólidos.
Por regla general, distorsiona la realidad y los hechos, para presentarlos como errores del ejecutivo, o como faltas de quienes acompañan al presidente en el proceso de cambio de régimen.

Dresser es una entre muchos otros periodistas, que perdieron privilegios a la llegada del gobierno de la Cuarta Transformación. Cerrada la llave de los recursos públicos, el gobierno deja de pagar por notas favorables y por publicidad en favor de quien conduce al país.
En este momento de crisis de salud, observamos como la gran mayoría de los mexicanos, cooperamos para que la epidemia de Covid-19, sea lo menos dañina posible. Estamos preocupados por nuestra salud, por la de nuestra familia y también por la salud de quienes son parte de esta sociedad. Hay evidente empatía y solidaridad en el pueblo mexicano.

Sin embargo, podemos ver que existen pequeños sectores sociales que aprovechan la ocasión y la enfermedad, para sacar lo peor de sí mismos, con el fin de obtener beneficios políticos, a costa de la desgracia de otros.

El mensaje escrito por Denise Dresser es muestra de una conducta poco adecuada en relación al momento que estamos viviendo. Dresser dice que en Estados Unidos se han hecho este tipo de ejercicios y que el cálculo aproximado de fallecidos, se estima en doscientos mil decesos. Por eso pide al gobierno mexicano que publique su estimación de muertes en el país, a consecuencia de la epidemia.
Decir que conociendo este dato, tendremos mayor claridad sobre el tamaño del problema que enfrentamos, es falso. En nada ayuda el intentar adivinar (porque eso es lo que se hace) el número de fallecimientos, en base a pretendidos modelos matemáticos, que no tienen la confiabilidad necesaria. Sobre todo cuando se trata de situaciones excepcionales, desconocidas hasta el día de hoy.
Todo lo que tiene que ver con el Covid-19 es nuevo y se mueve en forma diferente en cada país.
Los cálculos sobre muertes provocadas por la epidemia en los Estados Unidos, no aportan algo positivo al tratamiento de la enfermedad. Es una cifra negra que despierta el temor, en momentos en que guardar la calma y actuar con prudencia, es lo recomendable.
La situación en la Unión Americana es muy distinta a la que se observa en nuestro país. Estados Unidos es hoy la nación con más muertes vinculadas al nuevo virus. México registra una cifra muy faja de fallecimientos en este momento. Esos son los datos reales.
Proyectar a futuro el número de fallecidos, de nada sirve y provoca en cambio, inquietud social.

¿Por qué entonces pedir este tipo de acciones?

La respuesta es una. Por interés político.
Un sector de la prensa nacional y de los analistas y comentaristas políticos en nuestro país, están dedicados en cuerpo y alma a descalificar toda actividad o acción de gobierno, vinculada a la Cuarta Transformación.
La guerra sucia no descansa. Cualquier circunstancia social es terreno fértil para desinformar a la sociedad, haciendo aparecer al gobierno como irresponsable, o incompetente.

La epidemia de Covid-19, es para la prensa conservadora, una oportunidad más para desacreditar al presidente.
López Obrador señala con claridad el día de hoy, que aparte de vivir en este momento tiempos de epidemia, el país enfrenta a la vez un “tiempo de zopilotes”.

El ejemplo claro, es la petición de los datos señalados. Los mismos serán usados para espantar y confundir a una sociedad que vive momentos difíciles, a consecuencia del nuevo virus.
Para otra cosa no sirven. Si la cifra es baja, la comentocracia conservadora dirá, tal y como lo ha dicho hasta ahora, que el gobierno oculta datos. Si la cifra es alta, se podrá decir que la irresponsabilidad del presidente y su gobierno es obvia, ya que por su culpa morirán muchos mexicanos.
El hecho de que se trate de una pandemia que afecta a todos los países del mundo, es un dato que poco ha importado hasta ahora a los comunicadores reaccionarios.

Pedir cifras sobre un estimado de muertos, no tiene fin práctico. No ayuda a combatir la enfermedad. Su fin real es político.
Es muy lamentable que efectivamente, el tiempo de zopilotes sea una realidad para los mexicanos.
Pero es muy fácil dejar al margen a todos estos personajes. Basta con no visitar sus sitios, ni atender a la desinformación que publican.
Para el pueblo de México, la batalla de hoy se libra contra la epidemia. Las indicaciones del sector salud, son la única fuente de información válida.

Mantenernos en nuestras casas el mayor tiempo posible, la única consigna que debemos atender.
No abramos la puerta de nuestros hogares a los zopilotes que solo buscan recuperar los beneficios que disfrutaron durante el neoliberalismo.

No escuchemos sus llamados al pánico, ni sus convocatorias a la desunión.
Lo dijo también hoy el presidente: “somos mucho pueblo y saldremos delante de este problema, tal y como lo hemos hecho en el pasado”.
Unidos, saldremos con bien en poco tiempo.

Malthus Gamba