Sindicato Mexicano De Electricistas

Sobre epidemias patológicas y económicas

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

Quien haya pasado por la escuela (y entrado a clases, claro) debe saber que científicamente “no hay generación espontánea”, sino todo es resultado de un proceso evolutivo, como se demuestra en laboratorios.

Por eso las actuales epidemias y brotes patológicos por todo el mundo, no son espontáneos o idiopáticos (como se dice en el ámbito médico a las enfermedades de origen desconocido o poco estudiado). Es el caso del hoy famoso CORONAVIRUS, como antes fue el VIH o Sida primero y la Influenza A subtipo V1H1, o gripe aviar o porcina, después. Pese a la alarma causada, ninguna tuvo el rango devastador de la Peste Bubónica, el peor azote de Europa en la Edad Media, cuando no había raciocinio ni investigación y todo se resolvía con el dogma vaticano.

La muerte negra medieval fue propiciada por las ratas de entonces, y las muertes actuales son originadas por las ratas de dos patas, como canta Paquita la del Barrio. En esta suposición resultan coincidentes los propósitos lucrativos neoliberales con los afanes médico-industriales, las ambiciones geopolíticas y la codicia monopólica.

El coronavirus no es un mal extraño. Es común en animales y hay cepas muy estudiadas en Chapingo y otros centros tecnológicos y universitarios del mundo, por lo que no sería raro que uno de los virus haya mutado como zoonótico o transmisible de animal a humano. De ahí que el virus actual se clasifique con una serie alfanumérica que sigue al nombre Coronavirus. Si el paciente cero de la actual epidemia se localizó en Wuhan, China, no debe descartarse que de algún Plato de Petri se haya fugado un agar con el agente infeccioso, tal vez usado para la fabricación de medicamentos a gran escala, en la que son líderes los chinos. Sabido es que las mayores farmacéuticas maquilan sus patentes en China y otros países del sudeste asiático.

Lo aterrador es pensar que la ambición empresarial propicie la creación de una enfermedad para promover la medicina que la cure. Asusta que el ser humano pueda ser tan ambicioso al extremo de menospreciar la salud de grandes porciones poblacionales, pero los cárteles financieros, médicos e industriales tienen enfoques muy egoístas y no se detienen en consideraciones morales ni éticas. Lo estamos viendo en México con la arremetida de los oligopolios comercializadores farmacéuticos, auspiciados y controlados por los Corruptos más emblemáticos del PRIAN. Crean una necesidad para lucrar con la solución. Aprovechan al cuerpo médico preparado bajo la influencia de los pulpos farmacéuticos y abusan del dolor y desesperación de familiares, para medrar con sus lotes almacenados, jugando impunemente con la salud de pacientes, como ya se ha visto.

Los estrictos protocolos farmacéuticos que imponen reglas de investigación, autorización, fabricación, almacenamiento y promoción de medicamentos, son omitidos por los mercaderes ¿mexicanos? de la salud, que han visto su enriquecimiento desmedido amenazado por el “populismo” de la actual administración del Presidente López Obrador, con severos controles en el uso del Presupuesto Público, perteneciente al pueblo de México. En su desquiciamiento, los mercaderes no vacilan en usar médicos, pacientes y familiares para reclamar al Presidente por los medicamentos que ocultan, con el fin de culpar y forzar al gobiernos a ceder a sus chantajes para seguir lucrando sin medida, en la típica acción golpista de crear una necesidad ficticia por el ocultamiento de satisfactores, y luego imponer condiciones ruinosas a fin de liberarlos.

La actual epidemia que asusta a todos, más que nada por la ignorancia o desconocimiento, pronto habrá de controlarse en cuanto se anuncie la cura respectiva. Habrá que ver cómo los acaparadores de medicamentos especializados van sacando, a precios inflados, sus lotes de fármacos para enfrentar esta pandemia que la Organización Mundial de la Salud tardó en calificar, especialmente por lo insidioso de la patología que se confunde con otros males más comunes e inevitables, pero controlables, como la gripe o neumonía.

En todo caso, peor que las epidemias patológicas surgidas y que surgirán inevitablemente por la libertad de hacer y proceder de los mercaderes, es la epidemia económica del neoliberalismo aún subsistente, que se impuso en el mundo como fórmula para enriquecer más a los ricos insaciables y empobrecer al grado de desesperación a los más pobres.

Pronto habremos de ver el desenlace de la actual alarma mundial, a ver por dónde la juegan. En México hay quienes por seguir lucrando sin medida, se pondrán a exacerbar la alarma y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, culpando al Presidente López Obrador de este brote, ocultando que ellos han sido la peor infección que le ha caído al país desde hace 46 años. Por lo pronto, hay que conservar la calma y confiar en que los médicos afines a la 4T habrán de combatir con sapiencia cualquier epidemia, con ética, seriedad y oportunidad. Ya se verá.