Tomando una posición completamente antidemocrática, miles de simpatizantes del aún presidente Jair Bolsonaro mantienen movilizaciones y bloqueos en Brasil, negandose a aceptar el triunfo de Luis Inácio Lula da Silva, a pesar de que la autoridad electoral de ese país ya proclamó la victoria del candidato del Partido de los Trabajadores y de que el mismo Bolsonaro reconoció el triunfo de Lula.

Sin embargo, los seguidores de Bolsonaro están eméñados en escalar su protesta pues este miércoles se manifestaron frente al Comando Militar del Este en Río de Janeiro, uno de los ocho cuarteles generales regionales del ejército, pidiendo a la Fuerzas Armadas su intervención para tomar el poder y evitar que Lula tome posesión del cargo obtenido, por mayoría de votos, en las urnas.

Al grito de “Fuerzas armadas salven a Brasil”, los manifestantes pretenden incitar a un golpe de estado para mantener en el poder al ultraderechista Jair Bolsonaro a pesar de que la mayoría del pueblo decidió diferente y a pesar de que el presidente saliente se declaró dispuesto a entregar las riendas a su rival de izquierdaLuiz Inácio Lula da Silva.

la ahora oposición de derecha mantiene también los bloqueos carreteros, a pesar de que la Corte Suprema brasileña ordenó desalojarlos, misma que recomendó a Bolsonaro que reitere su aceptación de los resultados, como ya lo han hecho los ministros del gabinete,  gobernadores electos y líderes evangélicos, todos ellos partidarios estridentes de Bolsonaro, pero que ahora se muestran abiertos al gobierno izquierdista entrante.

Al respecto, el presidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa, Eduardo Munhoz Svartman, señaló que “en una democracia, las fuerzas armadas no tienen voz en el proceso electoral”.

Dos días después de que la autoridad electoral brasileña diera por ganador de las elecciones a Lula da Silva, el presidente saliente dio un muy breve discurso donde señaló que acataría la Constitución e inmediatamente después, su jefe de despacho dijo a la prensa que Bolsonaro lo había autorizado a iniciar el proceso de entrega del poder, y horas más tarde, trascendió que el presidente dijo a miembros de la Corte Suprema que su batalla electoral contra da Silva había finalizado.