Guerra vs México: Sueños de opio gringo

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

En estricto sentido geográfico, AMÉRICA (el continente entero) abarca dos hemisferios terrestres, un Septentrión y un Meridión, va de un polo al otro opuesto. Pero la arrogancia gringa se apropió del término AMÉRICA para su territorio que va de los Grandes Lagos (frontera con Canadá) al Río Bravo colindante con México. O sea, UNA PARTE del Septentrión. Su belicosidad, falta de escrúpulos, capacidad de fuego y economía mortal hizo de los gringos Depredadores del Mundo y de la misma geografía. Por eso nadie les discute que se autonombren AMÉRICA, siendo una mentira que los primeros (y tal vez únicos) en creerla son ellos.

El actual senador republicano de Arkansas, EU, el metodista Tom Cotton que quiere una guerra contra México a ver si extienden su frontera hasta el Istmo de Tehuantepec por lo menos, es tocayo (en apellido y tendencias) del ministro puritano John Cotton, que en 1630 afirmaba que “ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra”, salvo por designio, orden o mandato del Cielo (por vía de quién sabe quién), en cuyo caso debe hacerse una guerra de exterminio para quedarse con todo. O sea, la depredación santificada por el Cielo. Desde entonces los gringos se la han tronado gacho, lo que explicaría que sea el más gigantesco mercado para el consumo de drogas de todo tipo (naturales y sintéticas) y que el vicio se haya convertido en una pandemia mundial de imposible fin por ser tan lucrativa.

Especialmente en épocas electorales, antes y durante, activadas por el ansia de poder, aumenta su belicosidad y falta de escrúpulos para incitar a los sectores más frustrados de su población en una promesa de Tierra Prometida mediante combate a los increyentes en su Destino Manifiesto. Son como perrozompopo nicaragüense que se persigue la cola en un interminable remolino. Se dicen protectores del Bien, que persiguen el Mal que ellos mismos alimentan porque les da buenas rentas. El cuento de nunca acabar, como el perrozompopo.

Ese Destino Manifiesto gringo está hermanado con Mein Kampf de Adolf Hitler en sus pretensiones de dominación, sólo que uno en América y el otro en Europa, aunque ambos coincidentes en su extensión, EL MUNDO… y luego el Universo, ya entrados en gastos. No es de extrañar, entonces, los brotes de Neonazismo Manifiesto lo mismo en Europa que en América, amparados siempre bajo un manto religioso, puritano, combatiente del Mal para que se extienda el Bien. Así se explican los auges de LePenn en Francia o Bolsonaro en Brasil, de Vox en España y Santa Cruz en Bolivia, los Republicanos Trumpistas en EU copiados por el PAN en México.

Pero ante esta beligerancia de Cotton y otros políticos estadounidenses que aprovechan un incidente violento en el norte de México para clamar por “otra guerra santa” contra México que logre mocharle más territorio, como hizo James Polk en su tiempo, los nuevos adeptos de la Depredación Santificada (Polkos, los calificó el Presidente López Obrador, como se llamó a opositores del gobierno en plena guerra contra la invasión estadounidense) integrados en el Partido Acción Nazional o lo que queda del PRI y la Derecha más recalcitrante, se unen a ese clamor de guerra contra México, ahora bendecidos también por la jerarquía católica que percibe daños que sólo ella ve en su grey creyente, como no pudieron verlo en la pederastia extendida de sus sacerdotes.

El pretexto PANazi es la sangrienta violencia que ellos mismos iniciaron con Felipe Calderón y su pretendida “guerra al narcotráfico”, que continuó y acrecentó Enrique Peña Nieto en su retorno del PRI al poder. Hoy que el Presidente López Obrador se esfuerza en contener y revertir tanta violencia sangrienta, el belicoso nazismo panista vuelve a desplegarse como siempre se mostró desde su creación por Manuel Gómez Morín para “combatir” las medidas “socialistas” del Presidente Lázaro Cárdenas del Río en beneficio del pueblo mexicano. Ergo, lo que beneficie al Pueblo de México, es Socialismo que debe ser combatido “por mandato divino”. Y por la Iglesia, para la cual la pederastia de sus sacerdotes es sólo un pecado venial, mientras los apoyos a madres solteras, adultos mayores y a comunidades olvidadas, son pecado mortal.

Para fortuna del país, su Presidente toma las baladronadas del senador Cotton y seguidores reeleccionistas del Presidente Donald Trump, en su justa dimensión, producto del momento electoral que están viviendo ante el descontento general que han causado en todo el mundo y la amenaza de “impeachment” por transgresiones a sus leyes.

Igual trato le da a los desplantes PANazis y de las jerarquías eclesiásticas, empresariales y mediáticas, que se oponen a todo y promueven nada que pueda servirle a la gente, si no es de su bando. López Obrador está en lo suyo: CUMPLIRLE A LA GENTE, como se comprometió desde que encabezó la primera caminata popular desde su natal Tabasco. Inmerso en tanto que hay por hacer –pese a todas las resistencias de los Desplazados del Poder– y el poco tiempo del que dispone para cumplir, Andrés Manuel no quiere perder tiempo en bagatelas gringas o nimiedades opositoras producto de sus frustraciones políticas.

Que unos gringos belicosos quieren guerrear, que lo intenten. A ver cómo les va aquí y allá. El mundo ya no es el mismo. Que los opositores autóctonos se desgañitan en sus protestas y reclamaciones, que lo hagan, tienen derecho a gritar y manifestar lo que quieran. A ver a quién convencen. AMLO tiene la mira y su acción en un solo OBJETIVO: BIENESTAR para TODO EL PUEBLO DE MÉXICO.

Así que la mejor batalla que hoy se puede emprender es contra los destrozos causados por el PRIAN durante su nefasto periodo neoliberal, regenerando el presente y futuro de México, acompañando el trabajar incesante de Andrés Manuel, alentándolo, contribuyendo con todo lo que necesite, ignorando los gritos rabiosos de sus opositores, trabajando con la gente que busque apoyo, esperando con calma y labor el próximo periodo electoral.

Si Fox se quiere arrimar sus guatos de hierba, que lo haga y sea feliz. Si Calderón sigue como corcholata pegado a la botella, que siga contento. Si Marko Cortés continúa sirviendo a Ricardo Anaya mientras éste aclara sus tranzas con La Machorra (el predio queretano) y el PACo (programa de acción comunitaria de muchos millones jamás justificados), que le siga. Si Javier Sicilia quiere parar al país con lecturas de poemas, que lo intente. Que todos sean felices en sus andanzas oníricas opiáceas, como los gabachos que sueñan en regir más allá de la galaxia.

En nuestro México lindo y querido, seguiremos andando sin parar, para demostrar que todo camino se hace al andar (como dijo Machado).