Al crimen organizado se le combate con inteligencia

@AlamBeav

En 2006, cuando Calderón había logrado usurpar la presidencia, declaró una “guerra contra el narco”, que hoy ha quedado más que evidenciado la falsedad de su cruzada.

Sin embargo, en aquellos años, el mandatario utilizaba en spots televisivos: “para que las drogas, no lleguen a tus hijos”. Con aquella frase Calderón buscaba justificar aquella guerra de baja intensidad y que dejo un baño de sangre en el país.

De acuerdo con la narrativa oficial, la guerra era un mal necesario para acabar con los grupos del crimen organizado. Los seis años del panista concluyeron, sin que se hubiera logrado acabar con la delincuencia.

El fracaso de la estrategia, que sólo no se termino con la llegada de Peña Nieto, sino que se acrecentó. Sumado a la relación del Estado con los grupos del narcotráfico.

Y es que, aunque los gobiernos mostraban como “trofeos” los líderes del crimen detenidos o abatidos. La realidad, es que en la caída de algún narcotraficante, de inmediato era sustituidos por el siguiente en el organigrama del cártel.

La dinámica ha cambiado, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), liderada por Santiago Nieto. Trabaja para cortar los recursos económicos de los grupos del crimen organizado, así como de los políticos y empresarios coludidos en negocios ilícitos.

Al cerrar los flujos de dinero, no es posible movilizar a esta “empresa” de negocios ilícitos. Pues incluso se ha reportado, que ante la falta de “personal”, han recurrido a “reclutar” a pacientes de casas de rehabilitación o incluso al secuestro.

Esto demuestra que los grupos criminales han sido afectados de una manera más audaz y sin la necesidad de un baño de sangre.

En menos de dos años de gobierno, la UIF ha bloqueado más de 12 mil 191 cuentas bancarias relacionadas con diversos delitos. El dinero que tienen estas cuentas, asciende a más de 52 millones de dólares, es decir 1,054,456,000 de pesos.

Además, el combate a la corrupción en puertos, carreteras, aeropuertos y aduanas, bajo el control de la Sedena y la Guardia Nacional. Terminan por impedir el ingreso al país de artículos o sustancias ilegales.

Sin embargo, aún el poder judicial es una institución corrompida, que cobijada por la “autonomía”. Dictan penas injustificadas, pese a las evidencias de cualquier acto ilegal.

Pese a ello, el trabajo de inteligencia ha ido afectando el poder de los grupos del crimen. Sumado a que, desde el Senado de la República, se plantea la legalización de la marihuana con fines medicinales y recreativos.

La muy probable aprobación de la legalización de la marihuana, representaría un duro golpe de por lo menos el 30% a los ingresos de los grupos del narcotráfico. Dinero que durante años ha corrido por la ilegalidad, en el futuro serán recursos que ingresarán a las arcas públicas.

Y finalmente, la atenta mirada de la actual administración por voltear a ver a la juventud. Abriendo universidades, otorgando becas, capacitando a jóvenes para el trabajo.

Ante la perdida de elementos desde las bases de su estructura, el crimen comienza a sufrir afectaciones. Un gran avance, pese a las críticas sin sustentos y oposiciones, de miembros del viejo régimen, que aún se resisten a la transformación.

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