Ricardo Anaya; el ‘chico maravilla’ resultó ser un lacayo del PRI

El primer gran afectado por las declaraciones de Emilio Lozoya, es el partido Acción Nacional.
Quien fuera dirigente de ese partido hasta antes de las elecciones del 2018, candidato a la presidencia de la república y orgullo de ese instituto político, hoy ha sido señalado por Lozoya.

Ricardo Anaya habría recibido 6.8 millones de pesos como soborno, para que el Pacto por México fuera una realidad y para que usando ese pacto como instrumento político se aprobara posteriormente la Reforma Energética, que entregó buena parte de ese sector a empresas extranjeras, a políticos y empresarios partidarios del corrupto sistema neoliberal.
Pero no es solo el “Chico Maravilla” quien ha sido señalado por Emilio Lozoya.

La recepción de dinero sucio para aprobar reformas y afianzar el Pacto por México, alcanza a los actuales gobernadores panistas en Querétaro y Tamaulipas, Francisco Dominguez y Francisco Javier Cabeza de Vaca, respectivamente.

Otros “destacados” panistas que incurrieron en actos de corrupción son Ernesto Cordero, el senador José Luis Lavalle Maury y Rafael Caraveo.

Las declaraciones de Emilio Lozoya pegan en la línea de flotación de la de por sí frágil embarcación panista.
A unos meses de la contienda electoral intermedia del 2021, las posibilidades del PAN para lograr atraer el voto de la sociedad mexicana en favor de su causa, se desvanecen.

Lozoya nos muestra a un PAN podrido hasta la raíz. Quien fuera presidente del partido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, ponía la muestra a los demás integrantes de esa fuerza política en el Congreso.

Llegar a los puestos de representación popular, tenía por objeto estar en el lugar donde podían amasarse fortunas personales, sin que importara mucho el origen de las mismas. La corrupción era una puerta abierta a la riqueza.

Si las declaraciones que está haciendo Emilio Lozoya en este momento, están soportadas por pruebas suficientes para dar veracidad a sus dichos, el pueblo de México se enfrentaría ante una realidad escandalosa. En Querétaro y Tamaulipas gobiernan entonces, delincuentes que deben ser presentados ante la Ley de manera inmediata. En el Senado, hay al menos un legislador panista que también deberá responder ante la Ley.

Del “Chico Maravilla” hay poco que agregar. Siempre se sospechó de su riqueza inexplicable. Todavía durante la campaña presidencial, tuvo que dedicar tiempo a desmentirá las acusaciones que surgían en su contra, por enriquecimiento ilícito.
El Partido Acción Nacional seguramente desaparecerá en el 2021. Es una manzana podrida que contamina, estorba e intenta impedir un cambio sano para el país.

Después del PAN, está el PRI, como damnificado por las declaraciones que hace Lozoya.

Resulta que durante la campaña para la presidencia de la república, la empresa brasileña Odebrecht, aportó la suma de 4 millones de dólares para impulsar el triunfo de Enrique Peña Nieto.

Una vez conseguido el objetivo, Odebrecht transfiere a una cuenta de su socio en México, Construcciones Industriales Tapia, otros 6 millones de dólares. Fabiola Tapia Vargas, entrega una tarjeta a Lozoya, donde se encuentran depositados esos recursos.

A cambio, el gobierno de Peña Nieto otorga un contrato a Odebrecht, para realizar obras en la refinería de Tula.

El dinero que “aporta” la empresa brasileña, tiene por objeto asegurar la firma del Pacto por México y la aprobación de la Reforma Energética, con la cual espera obtener beneficios económicos muy superiores a las cantidades que entrega, como soborno, a los priistas. Es decir, Odebrecht proporciona dinero para sobornar a los legisladores que deben votar a favor de la Reforma.

Los principales implicados en esta operación delictiva, son el propio Lozoya, Luis Videgaray quien daba instrucciones directas, Luis Miranda, secretario de Desarrollo Social, David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía en el Senado de la república y el propio Enrique Peña Nieto, como titular del ejecutivo.

Es increíble la cantidad de dinero en efectivo que se manejó en ese entonces, para el pago de sobornos a legisladores, representantes de partidos políticos y demás personajes involucrados en la reforma Energética.

Las cajas fuertes que había en distintas casas de Lozoya en la colonia Polanco de la capital del país, llegaron a medir más de metro y medio de alto. Y estaban destinadas al resguardo de efectivo.

El otrora poderoso partido político tricolor, enfrenta una crisis similar a la que vive el panismo. Sus oportunidades de triunfo en 2021 y 2024, son mínimas. El pueblo de México lo identifica como una de las causas de la crisis social que vive nuestra nación.
Para los mexicanos, la corrupción nació con el PRI, continuó con el PAN y debe morir con la desaparición de ambos institutos políticos.
El último dañado por lo que está sucediendo en este momento en el país, a raíz de la captura y declaraciones que hace Emilio Lozoya, es el minúsculo frente político encabezado por el expresidente Felipe Calderón.

El caso Odebrecht nace durante el sexenio calderonista.

Felipe Calderón incluso llegó a recibir al Consejo de Administración de la empresa en Los Pinos. Les brindó todas las facilidades para la construcción de una planta de polietileno en nuestro país.

Los contratos firmados con Odebrecht, son ventajosos para la empresa y nocivos para los intereses nacionales. Durante los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, los contratos con esta empresa, considerada a nivel mundial como una de las más corruptas del planeta, alcanzaron la suma de 5 mil millones de dólares.

La posibilidad de que la asociación que encabeza Felipe Calderón consiga en unos días el registro como partido político, es alta. Los nuevos consejeros en el INE no son del todo confiables y puede suceder cualquier cosa ahí.
Pero lo que también es una realidad, es que en las elecciones del 2021, este nuevo partido no conseguirá los votos necesarios para mantenerse a flote. Nacerá y morirá casi al mismo tiempo.

La oposición en nuestro país está sumamente manchada y a medida que se escarba en el pasado reciente del neoliberalismo, surgen nuevas evidencias sobre el alto grado de corrupción que imperó en esos gobiernos.

Emilio Lozoya apenas comienza a hablar y ya hay muchos afectados que interponen amparos o abandonan el país.

La justicia alcanzará con su brazo a varios de los implicados. Otros podrán evadir de alguna manera la acción de la ley.
Pero lo importante de todo esto, es que México y los mexicanos no volvamos a padecer gobiernos de esta naturaleza.
Es preciso que se conozca la verdad sobre el neoliberalismo, para no repetir en el futuro los errores del pasado.
Y es preciso también negar el voto ciudadano a estas fuerzas políticas, tanto en el 2021 como en el 2024.
Solo así transformaremos a México

Malthus Gamba

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea