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Durante meses fuimos sometidos a un alud de mentiras y explicaciones tecnocráticas basadas en falsedades, que intentaban convencernos de que la reforma eléctrica iba a ser la causa de que México produjera energía sucia. Ese era el argumento básico de la oposición saqueadora.

La celebración de las 25 sesiones del Foro abierto, dejaron muy claro en los debates que los que más energía sucia producen son las eléctricas privadas y que a pesar de ellos, México es uno de los países que menos energía sucia genera en el mundo, donde China y los Estados Unidos son los principales responsables de contaminar la atmósfera y de influir para que se siga dando el cambio climático.

Quedó muy claro también que la mayor cantidad de energía limpia se va a generar a través de las hidroeléctricas, que hoy solo pueden trabajar en forma muy limitada porque se tienen que proteger y se da prioridad a la energía poco estable que generan las eléctricas privadas, además de tener que subsidiarlas. Así, el argumento estrella de los oligarcas voraces se desmoronó frente a nuestros ojos.

Después mientras esta discusión tenía lugar, veíamos como los países europeos sufrían aumentos demenciales en las tarifas eléctricas, que están dejando a la población en la más absoluta miseria e indefensión, gracias a que las empresas privadas no pueden disminuir sus precios. Tanto así que los mismos británicos comenzaron a nacionalizar grandes corporaciones de electricidad para poder controlar la escalada de costos.

Hoy con la guerra de Ucrania, las cosas en España, Francia, Alemania y Reino Unido entre otros, están llegando al límite y en todos esos países hay protestas callejeras que demuestran la desesperación de los consumidores, al no poder pagar las cuentas de energía para cubrir tareas tan básicas como calentar sus hogares, hacer de comer, bañarse y lavar la ropa. A estos no les está quedando más opción que subsidiar a las eléctricas o expropiarlas para bajar los precios.

En México la reforma eléctrica ni siquiera afecta a las eléctricas en la proporción del mercado que cubrirían. Se les deja la mitad del mercado mexicano para que lo hagan, que es tan grande como todo el mercado español o como todo el argentino, pero no se les hace suficiente. Lo quieren todo, lo quieren con subsidio, sin reglas claras, como ha sido hasta hoy.

Aquí, si el juego es apostar a todo o nada, se van a quedar sin nada, aunque esa no sea la idea planteada en la reforma. Si continuamos como hasta hoy, llegará el momento en que las tarifas en México también suban y la única solución viable sea seguir los ejemplos ingleses o franceses para terminar expropiándolas, con toda la complicación legal, operativa y financiera que esto conlleva.

Hoy el petate del muerto dejaron de ser las energías sucias y la amenaza es que si se aplica la reforma se van a ir las inversiones. El gobierno está dejando claro que si las inversiones están sujetas a tener que subsidiarlos y a soportar que hagan lo que les da la gana, es preferible que se vayan, para que lleguen otras dispuestas a trabajar dentro del marco legal que evite continuar perjudicando a los mexicanos.

Los legisladores de oposición que siempre han representado los intereses de la oligarquía rapaz, disfrazados de representantes populares, deben tener claro que votar en contra de esta reforma, una vez que todos conocemos las evidencias del nivel de daño que pretenden ocasionarle a los mexicanos con ello, es un acto de traición que los va a acercar aún más a la desaparición como fuerzas políticas, que de por sí ya se encuentran en ese procesos por su lamentable actuación. Tengan muy claro que se las vamos a cobrar y esto no es el petate del muerto. Es una promesa.

Como dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “¿Es lícito confundir la prosperidad de una clase con el bienestar de un país?”.

Por Erika