¿Qué no ha habido golpes bajos vs AMLO? ¿Recuerdan el desafuero?

Desde campaña el ahora presidente López Obrador, declaró que cuando él llegara al poder acabaría con el fuero para el presidente, pues este estatuto jurídico permitía la impunidad y corrupción de los mandatarios.

Y así sucedió, el pasado 29 de octubre en la Cámara de Diputados se aprobó con 420 votos a favor la eliminación del fuero para el presidente, con lo que el representante del Ejecutivo podrá ser juzgado por delitos electorales y de corrupción.

Y es que, durante décadas los ciudadanos han visto como los mandatarios se han enriquecido a su llegada al poder, los ranchos casi en la miseria se convirtieron en residencias dignas de empresarios millonarios; los medios de comunicación se daban cuenta de casas de millones de dólares en las zonas más exclusivas del país.

Sin embargo, el tema de que si el presidente debe tener fuero o no, debe de analizarse con más detalle, principalmente por los acontecimientos histórico al rededor de este precepto constitucional.

En el siglo XIV en la Cámara de los Comunes del Parlamento inglés, se denunció los excesos de Ricardo II de Inglaterra. El parlamentario que había hecho la denuncia fue llevado a juicio y condenado a muerte por traición, pero la presión del mismo parlamento evitó que la condena fuera llevada a cabo.

Con este antecedente, posteriormente muchos gobiernos crearon una “protección” jurídica para algunos miembros del gobierno, para que pudieran actuar con autonomía, sin que alguna autoridad judicial pudiera reprimir o coaccionar a los primeros para acallarlos o someterlos.

Pero el fuero en México se deformo y utilizó para los fines ya mencionados, muchos funcionarios lo utilizaron para actuar en la ilegalidad, burlándose de la autoridad para llevar a cabo actos fuera de la ley. Desde diputados locales como la perredista Karen Quiroga quien, en marzo de 2011, se apropió de una vivienda mientras gritaba: “¡Quítense! La única que tiene fuero aquí soy yo”.

Cabe resaltar, que el fuero no representa por si mismo una barrera a la impunidad, ya que este puede quitarse a cualquier funcionario para que enfrente la ley y en caso de ser encontrado culpable someterse a la condena que ordene la autoridad competente.

Entre 2004 y 2005, el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, el más fuerte candidato a la presidencia, fue sometido a un proceso de desafuero por la Cámara de Diputados al ser acusado de violar una orden judicial, aunque en el fondo lo que realmente se quería era evitar que éste apareciera en la boleta electoral de 2006.

Y es que, cuando un ciudadano se encuentra en una proceso penal, no puede votar ni ser votado, y eso era lo que deseaba el presidente Vicente Fox, quien logró llegar a un acuerdo con el PRI para cerrarle el paso a López Obrador. Serían los millones de ciudadanos quienes tomaron las calles en protesta para evitar que AMLO pisará la cárcel y pudiera ser candidato presidencial.

Lo anterior es muestra de que, si bien el fuero ha sido mal utilizado, este tiene como eje fundamental proteger al funcionario de actuar con total libertad sin temer a la injerencia de cualquier otro poder que intente impedir su libre toma de decisiones. Por eso es peligroso que el Ejecutivo se encuentre desprotegido legalmente, más en el contexto de un intento de desestabilización política que la derecha mantiene constantemente.

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