¿Qué celebra la oposición?

Cuando corrió la noticia de que Claudio X González y el TUMOR, contrataban los servicios de los publicitas Antonio Sola y Vladimir de la Torre, prácticamente en la recta final del proceso electoral 2021, muchos se preguntaron ¿de qué puede servir la presencia de estos “magos de la trampa y la mentira”, a unos días de que finalicen las campañas electorales?
Supimos que estos dos vendedores de espejismos y fantasías, habían colaborado en la preparación de un discurso del bloque prianista. Dieron algunas indicaciones de última hora, que poco sirvieron para revertir resultados desfavorables a la derecha neoliberal. Hasta ahí quedó su costosa aportación a una causa que estaba perdida desde hacía un buen tiempo.

Pasa la campaña electoral y vemos el monumental fracaso de la derecha en estas elecciones. Todos los mexicanos con dos dedos de frente, podemos observar que la derecha pierde el control gubernamental en varias entidades federativas.

Los restos del imperio neoliberal se encuentran por los suelos y quedan edificaciones en ruinas que son apuntaladas precariamente, por quienes no salieron tan lastimados en la contienda electoral que finaliza.

La apuesta de Claudio X González para conseguir escaños suficientes en la Cámara de Diputados, impidiendo que el presidente López Obrador disponga de los recursos económicos suficientes para mantener viva a la Cuarta Transformación, fracasa. El presidente contará con la mayoría suficiente para sacar adelante el presupuesto anual que presente a esta Cámara.
Las reformas constitucionales que requiera la Cuarta Transformación, serán aprobadas por un Congreso mayoritariamente identificado con el cambio que vive el país. Y hay más.
Son diecinueve los congresos estatales en los que Morena tendrá mayoría. Se requiere la aprobación de dieciséis legislaturas locales, para respaldar cualquier cambio constitucional. La Cuarta Transformación está suficientemente representada en todo el país.

De acuerdo a los resultados preliminares de la pasada elección, Morena y sus aliados gobernarán en 19 Entidades Federativas. Es una derrota contundente para el neoliberalismo esta redistribución de fuerzas en el país. La Cuarta Transformación se consolida en la mayor parte del territorio nacional.
Los resultados que consigue el partido gobernante en México, son de primer nivel. Tienen el control seguro de la política nacional. No hay fuerza política que les haga sombra.
Y sin embargo, los restos del pequeño ejército de Claudio X González y demás traficantes de influencias que se hacen pasar por empresarios, impulsan una campaña triunfalista que pocos creen y respaldan.

Los logros del TUMOR en la reciente elección, están a nivel de segunda división. Hablan de alcandías y municipios ganados, como si estas pírricas victorias compensaran la pérdida real del poder estatal y nacional que disfrutaban hasta hace poco.

Las alcaldías en la Ciudad de México, tienen dimensión de Municipio. Dependen en mucho del poder real de la Jefa de Gobierno. Muchos de los recursos les llegan etiquetados y tienen que rendir cuentas claras, sobre el uso que dan al dinero público. La seguridad depende directamente del gobierno de la Ciudad y no de la autoridad en la demarcación. Las alcandías en la capital del país tienen la misma importancia que cualquier otro municipio. Son la base política en la democracia que practicamos. Pero su peso no se compara al de una gubernatura, un congreso, o una jefatura de gobierno.

¿Por qué entonces la fiesta de la oposición neoliberal?
¿A qué obedece el triunfalismo que desbordan?
La explicación es sencilla.

Los conservadores son el sector social que padece políticamente, de lento aprendizaje.

En 2018, sufrieron la primera gran derrota en su historia y no supieron asimilarla correctamente. Quedaron pasmados por espacio de tres años. Demostraron su incapacidad para levantarse de la lona dignamente. Nada construyeron de 2018 a 2021 y por eso su segunda derrota al hilo.

Pero algo vislumbraron al final de la campaña recién concluida. Sabían que sus sueños de triunfo terminarían en fracaso y lo aceptaron. Pero ahora sí, tomaron medidas precisas para enfrentar la siguiente contienda.

La contratación del español Antonio Sola y del cubano Vladimir de la Torre tiene una clara finalidad. Preparar el camino para la consulta popular del año próximo, cuyo propósito es respaldar la permanencia del presidente López Obrador como titular del Poder Ejecutivo, o conseguir el apoyo neoliberal suficiente, para que concluya su mandato antes de tiempo.
A eso llegan estos dos extranjeros al país. La estrategia que diseñaron se basa en mostrar a una oposición fortalecida después del último proceso electoral. Hacer creer al pueblo de México que hay un neoliberalismo rejuvenecido, triunfador y con el poder suficiente para dar la batalla en la arena política dentro de un año.
Mostrar la debilidad real del TUMOR, quita toda posibilidad de triunfo en la consulta para la revocación de mandato. Nadie va a apoyar a partidos políticos y poderes fácticos derrotados. Nadie retiraría su apoyo a un presidente triunfador.

Por eso la machacante campaña de “logros” electorales inexistentes. Esa ininterrumpida cantaleta de que hay “equilibrio de fuerzas” en la política nacional.

Un espejismo diseñado en las oficinas de publicitas que cobran caro por mentirle a la gente, que acostumbra comprar productos manufacturados por un conservadurismo que miente siempre.
Vemos desde los “Astillero” hasta los Krauze, acompañados del resto de la fauna del periodismo tradicional, hablando del “derrumbe” de Morena, por el hecho de haber perdido alcaldías en la Capital. El PRI perdió su bastión histórico en Valle de Bravo. Antorcha Campesina pierde Ixtapaluca y Chimalhuacán y no lo llaman derrotas rotundas, a nivel municipal.

Los neoliberales aprendieron que después de cualquier derrota, urge ponerse de pie. Y eso hacen en este momento. Están maquillando sus rostros, arreglando sus ropas y apareciendo ante las cámaras de los medios de comunicación que sirven a su causa, para impulsar una imagen y dar un mensaje de poder y triunfo que no alcanzan a cuajar.

Porque se dicen vencedores, pero la militancia del PRI, está exigiendo la renuncia de su presidente Alejandro Moreno y las bases del PAN, demandan lo mismo de Marko Cortés. Al interior de esos partidos, se habla abiertamente de mediocres resultados.

El TUMOR ya está en campaña y con la vista fija en el 2022. Pretenden conseguir el desafuero de López Obrador.
Los publicistas nacionales y extranjeros están metidos en esa campaña, difundida en los medios de comunicación reaccionarios.
Todo es triunfo y fuerza dentro de las filas neoliberales, según ellos.

Lo lamentable para los grupos opositores, es que la realidad tiene por costumbre hacerse ver tal y como es, en el momento justo.
En 2022, los traficantes de influencias, los políticos corruptos, los medios de comunicación y periodistas serviles, verán como el neoliberalismo liga su tercera derrota en forma consecutiva.
En esa batalla que viene, el Tigre sabe que no es un partido político al que se defiende.
Se trata de Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación. Y en esa contienda, no habrá concesiones. El Tigre irá con todo, respaldando a su presidente.
Al tiempo.

Malthus Gamba