Por: Javier Cravioto Padilla
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Creer que solo una relación familiar es la que ocasionó la renuncia de Santiago Nieto es asumir que solo él tiene de familia a alguien que se opone al gobierno de López Obrador o incluso a uno de aquellos que, un poco más determinado en su odio al proyecto 4T, en el coloquial lenguaje de unos contra otros llamamos fachos.

En un país tan diverso como es México nadie se libra de unos y otros.

A propósito de la renuncia de Santiago Nieto a la UIF, desde que se conoció ésta, corren versiones de su razón. Hay un tema de un vuelo en un avión privado de algunos de los invitados, hay $35,000 dólares en efectivo del presidente del dueño del periódico El Universal Juan Francisco Ealy Ortiz, está la renuncia de la secretaria de turismo de la CDMX Paola Félix por ir en ese avión, más lo que se acumule tanto de información como de desinformación en un asunto que se presta al morbo político.

A Santiago Nieto nadie lo acusa de no haber hecho un buen trabajo al frente de la Unidad de Inteligencia Financiera, si acaso –y por lo que se conoce hasta ahora- se le puede acusar de “uso indebido de esposa” o lo que me parece más atinado es decir que se le juzga desde un púlpito de equilibrio sacramental y vida racional y equilibrada (que no se quien pueda presumir de ello) por una causa de su propia decisión de con quien establecer lazo matrimonial.

En este capítulo político de “Bodas de sangre”, ni García Lorca se hubiera atrevido a creer que la pareja del titular de la UIF es la causa de su renuncia a su posición pública, y mucho menos la única.

Hay que analizar todo el contexto para ir hilvanando la historia detrás de esta renuncia, es muy posible que esté más encaminada hacia la pléyade de 300 invitados al lujoso convivio en Guatemala.

La lista es interesante, muchos políticos y empresarios, cuatroteistas y antagonistas al gobierno del que participaba Santiago Nieto, de todos los colores políticos sin excepción; sin embargo varios de ellos que bien podrían ser sujetos de investigación como lo es el mismísimo contratante del vuelo que le costó el trabajo a la hoy ex secretaria Paola Félix, el Sr. Ealy Ortiz.

Pero también no es descartable que el lujo y boato sea la causa, ante una insinuación de regaño desde la mañanera por parte del Presidente López Obrador, el hoy ex titular entendió que sus horas estaban contadas.

Hay que recordar que a poco de iniciar este sexenio César Yáñez el colaborador más cercano del presidente, una persona de todas sus confianzas, se casó de igual manera en una lujosísima boda que tuvo como consecuencia su renuncia y alejamiento del gobierno; en este caso el presidente fue sorprendido porque asistió como testigo de la misma.

La conjugación de estos dos elementos: la lista de invitados y el derroche y ostentosidad en el evento sí hacen sentido como la causa de esta renuncia de un eficiente colaborador de la 4T.
Insinuar que es solo por las filias y fobias de la hoy esposa Carla Humphrey en relación al gobierno es no entender la norma ética y los valores con los que el presidente guía este proyecto. O Santiago Nieto no es tan inteligente como creemos o el toloache le hizo perder de vista el importante papel que jugaba en la transformación de México.

Por Columnas

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