Prensa ‘sicaria’, pionera en el cobro de derecho de piso

En la opinión de Elí González
@calacuayoMX

El periodismo del pasado, el llamado convencional, el de antes de 2018, fue el pionero desde hace ya varias décadas, en cobrar derecho de piso, el del chantaje, el de los sobornos, el del secuestro de la vida publica y privada de las personas. Eran capaces de convertir a un delincuente en un santo y a un inocente en criminal. Todo dependía de cuánto dinero hubiera de por medio.

Y no por nada el periodismo llegó a ser el cuarto poder, pues basado en la audiencia, podían chantajear a los gobiernos y obtener lo que se les viniera en gana. Por eso hay muchos periodistas multimillonarios.

Hablemos de Víctor Trujillo (el payaso brozo) al que mucho admiré.
Durante muchos años lo consideré un personaje objetivo y duro para criticar y así sigue siendo. Eso no es lo que le critico. Lo que me asombra es su total perdida de objetividad, su desenfoque, su cambio repentino, el desear el regreso de la putrefacción partidista.

Yo siempre creí que igual que las mayorías, igual que todos los que vivimos cómodamente, deseaba que se acabara esa desigualdad obscena que siempre ha existido; creí que también buscaba que los más necesitados fuesen escuchados y tomados en cuenta por los gobiernos que siempre los ignoraron.

Sus cambios recientes, no se si se deban a alguna amenaza, o simplemente su verdadera búsqueda ha estado siempre en el dinero fácil, en las dadivas gubernamentales como la mayoría de los periodistas estaban acostumbrados.

Hoy, el 70% de los hogares, reciben apoyo directo y sin intermediarios del gobierno federal. Hoy, en medio de una pandemia mundial, de crisis económica mundial, 70% de los hogares, reciben DINERO, para enfrentar sus necesidades básicas.

¿Creen ustedes que esos ciudadanos van a apoyar los dichos de un periodista que agrede verbalmente a quien los apoya? Claro que no. Los ciudadanos están felices y con esto, solo logran alejarse de la sociedad.

Pero sigamos hablando del periodismo.

Efectivamente, no siempre era el gobierno el que pedía infomerciales, silencio en los errores y publicidad en los aciertos. Lo que sucedía era algo verdaderamente escalofriante. Los periodistas pedían hablar con representantes del gobierno para chantajearlos y exigirles pagos, a cambio de silencio o publicidad según fuese el caso. Y los gobiernos sabían que tenían que pagar, porque si no lo hacían, vendrían ataques masivos en esos medios y quedarían expuestos ante la sociedad.

Los que criticaban muy fuerte, recibían un pago para bajarle unas rayitas, y no sacar las verdaderas porquerías de los gobiernos. Y cuando los veíamos criticar duramente, era porque no les habían pagado. Esa era su forma de presionar el pago pendiente.

El periodismo realmente ha sido siempre el pionero del cobro de derecho de piso.

A cambio de esos pagos, callaban lo que hoy no pueden callar y tienden a magnificar. Hablan de autoritarismo ahora que no lo hay. Porque el negocio del chantaje, se les fue de las manos de un día para otro.

Durante casi nueve décadas (1929-2018), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), mantuvieron en México un régimen autoritario disfrazado como democracia.

Escritores libres y no periodistas se refirieron a este sistema de partido como “una dictadura perfecta”, la cual estaba sostenida por la represión política, la corrupción institucionalizada, el fraude electoral, el control de los gremios de trabajadores, el control del poder judicial y ministerios públicos, pero sobre todo, una prensa corrupta.

Durante este régimen era común que los reporteros y titulares de noticieros recibieran pagos (llamados “embutes”, “chayos” o “chayotes”) de parte de oficiales o políticos para que cubrieran su versión de las noticias, mientras que los dueños de medios recibían dinero disfrazado de publicidad estatal, subsidios y otros beneficios fiscales como la condonación de impuestos.

A lo largo de ese periodo se estimuló la concentración de medios a través de una alianza tácita entre partidos políticos y medios de comunicación televisivos y de radio, el mayor conglomerado de medios de comunicación del país y uno de los principales participantes en el negocio de entretenimiento a escala mundial.

Hoy están sufriendo políticos y medios de comunicación por la revolución de la prensa independiente que no necesita, no exige ni chantajea al gobierno para informar.
Por supuesto que quien no recibe dinero, opina e informa con veracidad. Quien recibe pago por la información, hablará bien de quien le paga.

La prensa libre de hoy está cumpliendo un importante rol neutral y contra la corrupción; influyendo en la vida pública de nuestro país y tendrá mucha más influencia en las elecciones federales de 2021, que esos periodistas que hoy por su desesperación, critican a quien no le conviene, aunque esté haciendo un buen trabajo.

Por todo esto anterior, ¿ustedes creen que no se les puede llamar prensa sicaria?

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea