Pacto federalista o pacto centaverista

Resulta muy interesante ver a 10 gobernadores impulsando un movimiento al que llaman federalista, por haberle puesto un nombre cualquiera, que por su naturaleza y objetivos podrían muy bien haber llamado como movimiento centaverista o movimiento monetarista por ejemplo.

Estos gobernadores desde que empezaron sus administraciones, conocían perfectamente las condiciones del actual pacto fiscal, las cuales por cierto vienen del gobierno de Calderón y fueron aprobadas por el PAN. Qué casualidad que nunca se opusieron antes a ellas. Para que estas condiciones cambien es necesario llevar a cabo una reforma constitucional; no es algo que la voluntad presidencial pueda resolver.

Durante este gobierno los Estados han recibido puntualmente todas las cantidades a las que tienen derecho; incluso algunos de ellos le deben impuestos que no han pagado al gobierno federal.

Pero ahora sucede que estos señores feudales quieren recibir más dinero de parte del gobierno federal, y proponen que los Estados que dicen gobernar se salgan del pacto federal, como si eso fuera posible a partir de una decisión de gobernadores. Cabe señalar que la constitución también les prohíbe este tipo de actitudes a los gobiernos estatales.

Este tipo de comportamientos solo se puede entender desde una lógica electorera, en un escenario previo al año en que se celebrarán elecciones importantes en todo el país, en cuyo proceso se ponen en juego 15 gubernaturas.

Como están las cosas hoy, la popularidad de todos estos gobernadores y de sus partidos no se encuentra creciendo, y la intención de voto no los favorece en prácticamente todos los Estados donde se realizarán elecciones.

Está muy claro que a todos estos les urge hacer algo realmente espectacular para intentar revertir las tendencias de preferencia electoral que prevalece en sus entidades; lo increíble es que no se les ocurra algo menos absurdo.

Algunos de ellos se han cansado de hacer el ridículo intentando elevar su popularidad y han logrado exactamente lo contrario. Intentaron utilizar la pandemia para descalificar al gobierno federal y fracasaron ante la evidencia, cayendo en los comportamientos más infantiles posibles como el gobernador de Jalisco; otros, como el de Chihuahua, trató de aprovecharse cometiendo actos aberrantes con el tema del agua y terminó con la cara llena de lodo.

Otro más ha sido señalado como cómplice del narcotráfico por las autoridades estadounidenses, algunos más como beneficiarios de sobornos cuando eran legisladores a través de la denuncia de Emilio Lozoya, o imputados por delitos de corrupción con procesos abiertos en sus propios estados como el de Nuevo León.

Esta pléyade de defensores del federalismo con muy dudosa autoridad moral, en realidad hoy están desesperados porque ven alejarse sus posibilidades de continuar drenando el presupuesto público en el futuro, como lo han venido haciendo a través del derroche del dinero público en aparatos gubernamentales estatales onerosos e ineficientes.

Por desgracia para ellos ya no engañan a nadie con actitudes infantiloides, que no abonan en nada al buen gobierno de sus Estados, en medio de una situación tan complicada como la que nos presenta luchar contra una pandemia, mientras intentamos reactivar la economía. Esperemos que el teatro que están montando, no perjudique a sus Estados más de lo que ya lo han hecho estos gobernantes.

Como dijo el poeta y filósofo francés Voltaire: “La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”.

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