No más dependencia de EU ¡SOBERANÍA ENERGÉTICA YA!

Sin la reforma energética que terminó de concretar el gobierno de Peña Nieto y que comenzó el de Calderón destruyendo la industria eléctrica nacional, los consumidores podríamos estar pagando entre un 20 y un 30% menos de lo que pagamos en nuestros recibos de la luz.

Eso es lo que nos cuesta el mecanismo de saqueo diseñado por los gobierno neoliberales, para que sus amigos y favoritos de las empresas privadas generadoras de energía, muchas de ellas extranjeras, se metan a sus bolsillos cantidades industriales de nuestro dinero mes con mes.

Qué casualidad que en cuanto el Presidente mandó la iniciativa de reforma al Congreso, se desató la propaganda en los medios y en la redes, para intentar hacernos creer que la industria eléctrica se iba a desmoronar y la inversión en nuestro país iba a salir corriendo hacia otras partes.

Todos estos parásitos que viven de desinformar, son tan idiotas como los que reciben 500 pesos para votar a favor de partidos políticos que los saquean y que los mantienen hambrientos. Prefieren venderse por unos cacahuates y continuar pagando hasta el 30% más de lo que deberían pagar en sus recibos de luz por el resto de sus vidas.

Sucede que estas empresas privadas generadoras de energía, propiedad de gánsters traficantes de influencias, que en teoría defienden la libre competencia, reciben subsidios y descuentos que nos cuestan hasta 412 mil millones de pesos para operar, sangrando a la Comisión Federal de Electricidad por una cantidad equivalente a 249 mil millones de pesos de nuestros impuestos.

Entre ellas, la empresa española Iberdrola, favorita de Calderón y donde se fueron a trabajar Georgina Kessel y él cuando terminó su sexenio, ha recibido más de 56 mil millones de pesos en subsidios.

Las reglas establecidas en la reforma energética de Peña Nieto, están hechas para beneficiar a los generadores privados, a quienes se les paga aún sin producir ni venderle a la Comisión Federal de Electricidad; algo similar al esquema que diseñaron para hacerse inmensamente ricos con la administración de los penales, donde se paga como si estuvieran llenos, incluso si están vacíos.

Claro que no les gusta que les cambien las condiciones que pactaron con los gobiernos anteriores. En ningún otro país del mundo van a conseguir algo ni siquiera similar a los términos que los han enriquecido a costa de los bolsillos de todos nosotros.

Si estos son los términos en los que estos hampones están dispuestos a invertir, mejor que se guarden su dinero, porque no faltarán empresas de todo el mundo a las que les interese hacer negocios sin necesidad de estafar a los ciudadanos.

Por desgracia para los mexicanos, estas empresas corruptas encontraron en el pasado gobernantes sin escrúpulos, sin dignidad y sin inteligencia, que se ajustaron muy bien a los sobornos y componendas sucias aplicadas por ladrones como Odebrecht, OHL, Iberdrola y otras del mismo costal de basura empresarial.

Hoy las cosas ya cambiaron en este país y México dejó de ser territorio de conquista. Si quieren saquear, que lo intenten en sus propios países, donde probablemente la corrupción sea asumida como algo normal. Calderón y Peña Nieto ya se fueron; aquí ya no es así.

A ellos dedicamos la frase del político del imperio romano Marco Tulio Cicerón: “Servirse de un cargo público para enriquecimiento personal no resulta inmoral, sino criminal y abominable”.