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Mientras el PAN pide sacar al ejército de las calles, el combate a la delincuencia va en serio

El atentado sufrido esta mañana en calles de la Ciudad de México, en contra del Secretario de Seguridad Pública local, Omar García Harfuch, pone de manifiesto varias cosas:

En primer lugar, que existe un verdadero combate a la delincuencia organizada, por parte del gobierno federal, apoyado en la Guardia Nacional y varios gobiernos locales que están realizando su trabajo interno, para desbaratar a las organizaciones delincuenciales en sus respectivas jurisdicciones.

En la Capital del país, los golpes certeros a grupos tan importantes como el de la Unión Tepito y el cártel del Tláhuac, se han traducido en el debilitamiento evidente en estas organizaciones, que operaron con total impunidad durante la administración pasada.

Recordemos que cuando el entonces Distrito Federal fue gobernado por López Obrador y Marcelo Ebrard, la existencia de estas organizaciones delincuenciales era desconocida para los capitalinos. Se hablaba en las calles de la seguridad pública que disfrutaban los ciudadanos.

Después todo se descompuso, al grado de que actualmente se dice que existen diez importantes organizaciones criminales operando en la Ciudad de México.

Con la llegada de Claudia Sheinbaum al gobierno de la capital, el combate a la delincuencia se considera como actividad prioritaria para la nueva administración.

Por lo mismo, se aplican todas las medidas establecidas en el Plan Nacional de Seguridad, implementado por el gobierno del presidente López Obrador.

Un día a la semana, la Jefa de Gobierno en la Capital del país, asiste a la reunión de seguridad que a diario se lleva a cabo en Palacio Nacional.

¿Quién atacó a García Harfuch esta mañana? No se sabe a ciencia cierta, hay detenidos y con seguridad se conocerá el origen del ataque.
Pero es importante señalar lo siguiente: en su cuenta de Twitter (@OHarfuch) el Secretario de Seguridad lesionado pone el siguiente mensaje, a horas de haber sido agredido:

“Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG, dos compañeros y amigos míos perdieron la vida, tengo tres impactos de bala y varias esquirlas. Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”.

Algo debe conocer Omar García sobre los sucesos de esta mañana, que lo llevan a asegurar que tiene clara la identidad de sus atacantes.
El Cártel Jalisco Nueva generación, es uno de los diez grupos criminales que operan en la capital, según el reporte que hoy dio a conocer la Jefa de Gobierno.

Independientemente de este hecho en particular, que pone de manifiesto la desesperación de las organizaciones del crimen organizado al resentir el impacto que han tenido en contra de sus intereses, las acciones que llevan a cabo el gobierno local y el federal en la capital del país, hay que señalar que esto está sucediendo en buena parte de los Estados de la república.

El grupo delictivo “Santa Rosa de Lima” que opera en el Estado de Guanajuato, liderado por José Antonio Yépez Ortis, “El Marro”, se encuentra sumamente debilitado a consecuencia de la intervención de las fuerzas federales en esa Entidad.

La administración panista que ha gobernado en el Estado durante varios años, permitió que la organización se estableciera en diferentes comunidades de la Entidad. Fue tan amplia la penetración de esa fuerza delictiva, que hoy cuenta con una nómina por medio de la cual se cubren apoyos no solo a miembros de las autoridades estatales, sino también a pueblos enteros que protegen y encubren a la delincuencia.
Si en Guanajuato se ha logrado debilitar a esta organización, se debe más que nada a la intervención del gobierno federal.

En el estado de Jalisco sucede lo mismo. El gobierno de Enrique Alfaro, que llega por la vía de Movimiento Ciudadano, ha mostrado una incompetencia total, para controlar a la delincuencia que opera a sus anchas en la entidad. A tal grado es evidente esto, que el mismo gobernador tuvo que señalar recientemente, que él no tiene la fuerza suficiente para dirigir y ordenar en el Estado y que es el crimen organizado quien muchas veces hace las funciones de gobierno. La declaración de Alfaro en este sentido corre por redes sociales y medios de comunicación, libremente. Esas fueron sus palabras, aunque hoy trate de matizarlas.

Este esquema se repite en Tamaulipas, donde los delincuentes hacen y deshacen a su antojo. El panista Francisco Javier Cabeza de Vaca, ha demostrado ser otro de los gobernadores imposibilitados para hacer frente al problema.

Quizá algunos defenderán a estos mandatarios locales, argumentando que el combate a la delincuencia organizada, es responsabilidad del gobierno federal. Pero a estos defensores del neoliberalismo, habría que señalarles lo siguiente: estas organizaciones no comenzaron su actividad delictiva como grandes cárteles. Iniciaron como pequeñas células delincuenciales, a las que se les permitió crecer y tomar fortaleza. Los tres Estados señalados, han sido gobernados por la hoy oposición neoliberal.

La responsabilidad del crecimiento de estos grupos, es enteramente estatal y su combate hoy en día se dificulta, por el poder que han adquirido y por el arraigo social de que disfrutan, de parte de los pobladores que reciben favores a cambio de la protección que brindan.
Es notorio que estos inconvenientes, no han impedido que la estrategia de seguridad que operan conjuntamente Guardia Nacional, Ejército y Marina, estén dando frutos en la mayor parte del país.

Lo que no se entiende, es el interés de los grupos políticos conservadores, para impedir que los efectivos del Ejército y la Marina, realicen en el presente actividades de seguridad pública, no obstante estar contempladas estas acciones en los ajustes constitucionales que dieron origen a la Guardia Nacional.

¿Qué pretende la oposición al oponerse al combate frontal al crimen organizado?
¿Será verdad lo que circula en diferente medios, en el sentido de que tanto Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, como Enrique Alfaro y Francisco Javier Cabeza de Vaca, gobernadores de Guanajuato, Jalisco y Tamaulipas respectivamente, están en la nómina de las organizaciones criminales?

¿Por qué la panista Laura Angélica Rojas Hernández, presidenta de la Cámara de Diputados, presenta una controversia constitucional, tratando de impedir que Ejército y Marina cumplan con lo ya establecido en la Constitución, para realizar funciones de seguridad púbica, durante los cinco años posteriores al nacimiento de la Guardia Nacional?

Al parecer, el combate real a la delincuencia, solo importa al gobierno de la Cuarta Transformación. Los políticos y gobernantes que representan a los partidos opositores, traen una agenda distinta: administrar la delincuencia y sacar provecho económico y político de ella.
Pero es tan deficiente su postura, que en muchos casos, son los delincuentes los que doblegan a los gobernantes neoliberales y les arrebatan el poder.

Es reconfortante saber que la verdadera lucha contra la criminalidad está rindiendo frutos. A pesar de las piedras que intentan poner en el camino los grupos reaccionarios.

El combate al crimen organizado va en serio y los funcionarios afines al proyecto de la Cuarta Transformación, asumen los riesgos y peligros que puedan presentarse, como hoy le sucede a Omar García Harfuch.
Sus palabras finales en el tuit que pone el día de hoy, después del atentado, ejemplifican esa férrea posición en contra de los criminales: “Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”.

Malthus Gamba