Durante 4 años hemos soportando las quejas de los incongruentes opositores acostumbrados a poner la carreta por delante de los caballos, aprovechando como excusa los temas de energías verdes, pretendiendo presionar al gobierno para acomodar a su conveniencia los diferentes temas, en completo desorden.

En un país donde campeaban la corrupción, la impunidad, la pobreza, la concentración extrema de la riqueza, la evasión fiscal de parte de las grandes empresas, el robo al erario mediante moches, contratos amañados, tráfico de influencias, el otorgamiento de concesiones a cambio de beneficios inexistentes para el país, un salario mínimo infame, la carencia de cualquier tipo de bienestar social, un sistema de salud colapsado, un gobierno derrochador y otras muchas tragedias que nos heredó el neoliberalismo, los opositores responsables de crear todos estos beneficios para los mexicanos, exigían que la 4T comenzara a resolver el problema de contaminación y energías sucias que también ellos dejaron, antes de atender los asuntos más urgentes del país.

Así se estructuró el discurso opositor, con el único propósito de estorbar lo más posible el avance transformador, pero lo han ido adaptando sobre la marcha, de acuerdo a las situaciones que se van presentando, como la pandemia, el petróleo, la inflación, el INE y los que vengan.

A pesar de todos los obstáculos, la 4ª Transformación avanzó velozmente en la solución de la mayoría de los problemas principales del país y para sorpresa de todos, hoy lanza un compromiso formidable en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, antes de que los opositores tuvieran oportunidad de levantarse de la lona.

El Canciller Marcelo Ebrard anunció que México incrementará de 22 a 35% su recorte de emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030, para acelerar la transición energética en América del Norte; para ello se harán inversiones por 48 mil millones de dólares con apoyo de Estados Unidos.

Ebrard señaló que las nuevas metas de México significan “duplicar los esfuerzos e inversiones en energía limpia en nuestro país en los próximos ocho años, redoblando los esfuerzos en cuanto a fuentes de energía hidroeléctrica, solar, geotérmica y eólica, lo que implica una expansión de 2 millones más de hectáreas de áreas naturales protegidas en nuestro país, así como un proceso de reforestación de un millón y medio de hectáreas con más de 1 millón cien mil árboles sembrados, así como acelerar la electromovilidad y la eficiencia energética.

Con el apoyo de Estados Unidos, se estima que de 2022 a 2030 se requerirá una inversión adicional de alrededor de 48 mil millones de dólares, buscándose duplicar la capacidad de generación de energía limpia en México y reducir 52 millones de toneladas de carbono. Se trata sin duda, de una de las contribuciones más destacadas de los países del G20 durante esta década a la acción climática.

La decisión del presidente López Obrador significará miles de nuevos empleos, acelerará la expansión de la economía verde de México y sobre todo, garantizará las necesidades de energía limpia para las exportaciones del país.

El embajador Ken Salazar calificó de “histórico” el anuncio hecho por el gobierno mexicano, agregando que es un gran paso para enfrentar el cambio climático y avanzar en la visión compartida de convertir a América del Norte en potencia en energías limpias.

La agenda de la 4ª Transformación incluye todos los aspectos relevantes de la vida pública, para ser una pieza propositiva en el concierto de las naciones a nivel mundial, pero aquí se atiende primero lo primero. Está claro que caminamos hacia la construcción de un México verde, pero lo vamos a hacer a partir de contar con un México justo y no al revés. No coman ansias.

Como dijo la actriz estadounidense Laura Linney: “Miedo, ansiedad y neurosis: eso es lo que llevas en la maleta cuando eres un farsante”.

Por Erika