Los libros, la burguesía y la 4ta transformación: ¿Leer es para burgueses?

En el marco de los cinco años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en la capital del país se llevó a cabo una movilización y nuevamente un grupo de encapuchados realizó destrozos y pintas a varios inmuebles y negocios. Mientras estos jóvenes auto nombrados “anarquistas”, realizaban estos actos vandálicos frente a una reconocida librería, gritaban: “leer es para burgueses”.

Lo anterior causo un gran revuelo en redes sociales y al mismo tiempo un debate con respecto al tema de la lectura y los libros. El término “burgués” se refiere para designar a una clase media acomodada, que se diferencia al pueblo llano, ese que no tiene acceso a una educación de calidad y en algunos casos sufre del analfabetismo.

Y es que, si el pueblo empobrecido tuviera acceso a algunos cuantos libros se desataría una gran indignación, dejando de tener miedo al “populismo” o “socialismo” (que en muchos caso no saben lo que esto significa), pues esta oligarquía gobernante perdería su poder de controlar y manipular.

La consigna tiene algo de cierto, pues un ciudadano con un salario mínimo de $102.68 por día de trabajo, muy difícilmente tendría los recursos y sobre todo tiempo para poder leer un libro. Y es que, las palabras del filosofo mexicano José Vasconcelos de que “los libros sacarán de la barbarie a este país” continúan presentes.

Quizás si algunos leyeran el libro de Lydia Cacho “Los demonios del Edén” con un costo aproximado de $203.00 (casi dos días de salario mínimo), habría una movilización masiva contra los priistas y panistas que han protegido la pornografía infantil, como lo son Miguel Ángel Yunes y Mario Marín ex gobernadores de Veracruz y Puebla respectivamente.

Si leyeran el libro de Ana Lilia Pérez “PEMEX RIP: vida y asesinato de la principal empresa mexicana” que tiene un costo de $299 (casi tres días de salario mínimo), en el que se detalla como los gobiernos del PRI y del PAN saquearon la principal empresa del país, dándose vida de jeques mientras que más de la mitad de los mexicanos viven en la pobreza.

Si los mexicanos pudieran leer el libro del académico de la UNAM, Carlos Fazio “Estado de emergencia: de la guerra de Calderón a la guerra de Peña Nieto”, con un costo de $69.00 (poco menos de un día de salario mínimo), entenderían el grave problema de inseguridad que dejaron dos sexenios de una estrategia de seguridad fallida que sólo ha bañado de sangre al país.

Si leyeran las investigaciones de Anabel Hernández, sobre el narcotráfico en México y su relación con el poder político de todos los niveles, como la realizada en su famoso libro “Los señores del narco” con un costo de $299 (tres días de salario mínimo), dejarían de creer que realmente se buscó acabar con el trafico de drogas con la llamada “guerra contra las drogas” de Felipe Calderón.

Si los mexicanos conocieran el libro de Rafael Barajas “El Fisgon”, “La raíz nazi del PAN”, con un costo de $250 (más de dos días de salario mínimo), podrían conocer la historia del partido que se dice defensor de las buenas costumbres y de la democracia, pero que en la realidad tienen un origen más cercano con la derecha totalitaria y fascista.

Si pudieran leer algunos de los libros de Jenaro Villamil, como “La Televisión que nos gobierna” o “Si yo fuera presidente: el reality show de Peña Nieto”, podría dejar de manipularse tan fácilmente por las grandes cadenas de televisión privadas, que han utilizado la mercadotecnia para influir en diferentes situaciones.

Y podríamos continuar con esa larga lista de libros y autores que permitirían que los mexicanos dejaran de estar bajo el yugo de políticas y gobiernos que han sumido en la pobreza y desigualdad al país. Es por eso la importancia de que el Fondo de Cultura Económica (FCE), bajo la dirección de Paco Ignacio Taibo II, tenga la misión de que “leer deje de ser para burgueses” y llegue a todos los ciudadanos con libros a bajos costos.

Tal como lo ha mencionado el mismo Taibo II, el FCE busca terminar con el concepto rígido de las librerías; bajando los costos de los libros y permitiendo que todos los mexicanos puedan acceder a una gran variedad de ejemplares a bajos costos y de gran calidad.