Tras el fracaso de la marcha antiAMLO; es oficial, la derecha está en la lona

Hablar el día de hoy del primer informe de gobierno del presidente López Obrador, en la plaza mayor de la capital del país, es tanto como echar sal en la herida abierta de una clase conservadora que sufrió un monumental fracaso con su marcha reaccionaria, que pretendía ser multitudinaria y no pasó de ser una caminata en la que la participación social, fue prácticamente nula.

Contingentes panistas, perredistas y de una sociedad civil “organizada” acostumbrada a recibir recursos de los gobiernos anteriores, no fueron suficientes para construir un sólido bloque que desfilara con dignidad y peso político, por las calles del centro de la capital del país.

Ni siquiera la presencia de algunos de los familiares de la familia LeBarón, hoy instrumentos de la reacción nacional, despertaron el interés ciudadano, en apoyo a la causa conservadora.
Los pocos asistentes que pueden ser calificados como “gente del pueblo”, fueron llevados a fuerza, según testimonios recogidos por los medios de información alternos y las redes sociales. Ahí, estas personas dieron testimonio de que fueron obligados a participar en un marcha que no sienten como suya. Les pagaron por hacerlo, o los chantajearon para que asistieran.

Para colmo, el grupo de reporteros del canal de Youtube “Rata Política”, encontraron y grabaron la fila de camiones estacionados a unas cuadras del Ángel de la Independencia, en los que fueron transportados estos “acarreados” por la derecha.

Un fracaso mayúsculo para el grupo conservador.

En esta marcha, quizá quedan enterradas sus esperanzas políticas, para recuperar espacios de gobierno en las próximas elecciones del 2021.
Participaron todos los partidos políticos de la derecha, los personajes más relevantes con que se cuenta, las organizaciones civiles que apoyan al movimiento reaccionario y gente perteneciente a los medios de comunicación.

El resultado fue un grupo de aproximadamente cuatro mil personas, en el mejor de los casos, que nada representan ante los más de doscientos mil asistentes registrados en el evento que a la misma hora, se verificaba en el zócalo capitalino.

Lo dramático de la situación, es que ésa es toda la fuerza de que pueden disponer los conservadores en el país. No hay más reservas. Apostaron todo a esta marcha y el resultado fue patético.

Es apreciable que el enorme apoyo que tienen en redes sociales Felipe Calderón, Vicente Fox, Margarita Zavala, Chumel Torres, Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva y demás “influencers” de la derecha, es ficticio.
En la vida real, esa presencia abrumadora queda reducida a nada. Sus seguidores son fantasmas que deambulan en Twitter y Facebook, haciendo mucho ruido, como si arrastraran cadenas.

Pero carecen de peso y de forma para acudir a los llamados conservadores. Los bots no marchan, ni votan.
Y eso lo constató la derecha “moralmente derrotada”, el día de ayer.
La Cuarta Transformación los avasalló por completo.

La gente que apoya el proyecto de cambio en el país, es de carne y hueso. Asiste, marcha, llena plazas y brinda su respaldo incondicional al presidente López Obrador.

Las granjas de bots son caras. La inversión en recursos para que puedan operar satisfactoriamente, cuesta bastante también.
Sirven para aparentar solidez en la propuesta política de la derecha. Insultan y contaminan la conversación en redes sociales. Esa es toda su función. Para eso fueron creadas.

Lo lamentable para quienes las usan, es que esa fuerza nunca se traduce en apoyo verdadero, cuando se trata de situaciones de la vida real.

El presidente López Obrador solo tiene que decir con unos cuantos días de anticipación “los invitamos a un evento”, para tener el zócalo repleto en esa fecha. Y ahí sí se trata de gente real.

Tanto el primer informe de gobierno del presidente de México, como el fracaso de la marcha conservadora, constituyen en conjunto un parteaguas en la historia que está escribiendo México, en tiempos de la Cuarta Transformación.
A pesar de todas las piedras que la derecha nacional ha intentado poner en el camino al proyecto de cambio, éste camina rápido y sin mayores problemas.
El apoyo ciudadano es amplio a favor de la Cuarta Transformación y hay algo muy importante que destacar, después de este primer año de gobierno.

La gente entendió a la perfección que el problema de seguridad, no se puede resolver de la noche a la mañana, tal como pretenden hacer creer los grupos conservadores.
Después de la guerra sangrienta desatada por Felipe Calderón, que dejó cientos de miles de muertos en el país, sin disminuir la presencia del crimen organizado en nuestro territorio, es imposible que el pueblo de México crea que esa estrategia es adecuada, en este momento.

Los mexicanos estamos conscientes de que atender las causas del fenómeno, es lo indicado y que la paz en el país, se irá consiguiendo gradualmente. Es imposible lograr avances en seguridad, de la noche a la mañana.
Esto es importante porque, los conservadores, han pretendido engañarnos, al señalar que la Cuarta Transformación no tiene estrategia para detener la violencia. Piden que se haga uso de la fuerza letal. Que Ejército y Marina combatan a muerte con los criminales.

Para ellos, la atención a las causas que provocan pobreza, falta de trabajo, hambre, deterioro del tejido social y carencia de servicios de todo tipo, no es importante.
Este punto tiene especial relevancia, porque es el único argumento que le queda a la derecha mexicana, para atacar a la Cuarta Transformación.

Los periodistas afines a la causa conservadora, diariamente tratan el tema de la seguridad, como un aspecto fallido en el proyecto de nación que construye el gobierno.

Pretenden venderle a la sociedad la idea de que se puede acabar con la violencia, de un día para otro.
El día de ayer, con el apoyo que recibió el presidente en su primer informe de gobierno, queda de manifiesto que las mentiras conservadoras no influyen en el criterio de los mexicanos.

El pueblo sabe que se está trabajando a diario, para avanzar sostenidamente en esta difícil tarea.
Quienes son culpables de toda la violencia que ha vivido el país, hoy son oposición y carecen de respaldo popular.
Ni ellos, ni sus periodistas, engañan a una sociedad cada vez mejor informada y muy politizada.
Por eso la diferencia entre los dos eventos del día de ayer.

Una Plaza de la Constitución a reventar de alegría y apoyo pleno al gobierno y un Monumento a la Revolución en el que unos cuantos nostálgicos de privilegios perdidos, se dieron cita para constatar que el pueblo los desprecia.
Verdaderamente, un momento histórico para nuestro país.

Malthus Gamba