El PAN: De la miseria económica a la miseria moral

Los conservadores en México, son blancas palomas incomprendidas y calumniadas por el gobierno y los ciudadanos que apoyan a la Cuarta Transformación.

Son en realidad un sector de la sociedad, que aporta mucho al desarrollo del país. Por lo mismo, es obligación del Estado y de los ciudadanos que hoy los etiquetamos como fifís, acercarse a ellos para abrirles las puertas a una reconciliación, donde sean aceptados y reconocidos como parte integrante del nuevo proyecto nacional.
Porque los conservadores piensan que la reconciliación nacional de la que tanto hablan, pasa por una especie de petición de perdón, por parte de la mayoría ciudadana y el restablecimiento de sus privilegios de clase.
Otro tipo de reconciliación, no está en la mira de la derecha. Ellos no pueden integrarse al cambio del país, si antes no les son reconocidos sus derechos de clase.

Esta particularidad del carácter conservador, no es privativa de la derecha nacional. La meta que persiguen los poderes reaccionarios en todo el mundo, es el mantenimiento o recuperación de los privilegios que consideran propios de una clase social destinada, por gracia divina, a explotar al resto de la humanidad.

Hoy en Sudamérica, vemos como en países que comparten el mismo tronco cultural, surgen movimientos reaccionarios que pretenden destruir toda conquista social, para retroceder en el tiempo y colocar en el poder a políticos de extrema derecha, que destruyen los proyectos sociales de sus antecesores, para revivir los privilegios a la clase conservadora.
Estos gobiernos de derecha, condenan a la miseria económica al grueso de la sociedad nacional. Permiten que el capital privado se convierta en gobierno de facto y explotan en beneficio de esos capitales nacionales y extranjeros, los recursos naturales del país.
El Salvador, Chile, Ecuador y Bolivia, están dando un paso peligroso hacia un conservadurismo de extrema derecha, que crea condiciones de miseria económica, en Estados que habían avanzado con mucho esfuerzo, por el camino de la democracia y la soberanía nacional.
La respuesta de los conservadores a esos señalamientos, ha sido por regla general, la de acusar a sus contrincantes demócratas de “populistas”. Su interpretación de populismo es tan pueril, como mentirosa. Intentan crear y difundir la idea de que los gobiernos que tienen una visión de izquierda, “regalan” dinero al pueblo. ¿Cómo puede un gobierno regalar al pueblo, un dinero que pertenece al pueblo?
Los recursos con que cuenta todo Estado, son generados por el pueblo. Lo natural es que se utilicen en beneficio de ese pueblo que aporta económicamente, para el desarrollo integral de todos los ciudadanos. No para mantener a un pequeño sector privilegiado.
Los programas sociales, llegan a la totalidad de los ciudadanos. El beneficio se reparte equitativamente.
Con los conservadores, los recursos se utilizan en proyectos económicos que únicamente reditúan ganancias a quienes pertenecen al reducido grupo conservador.

Es más, hacen más ricos a quienes les son condonados impuestos. Las obligaciones fiscales, no son aplicables para quienes pertenecen al círculo selecto.

El comportamiento de los conservadores, es idéntico en todas partes.
Somos testigos en este momento, de la forma violenta que utiliza la derecha boliviana, para recuperar el poder político, en una nación que había transitado por la vía democrática durante los últimos años.
El gobierno de Evo Morales, se caracterizó por un cambio radical en la política pública en esa nación, consiguiendo disminuir drásticamente, los niveles de pobreza, analfabetismo, muerte prematura e inseguridad en que vivía el país.
El desarrollo en Bolivia fue integral. La riqueza nacional fue repartida equitativamente y el mejoramiento en el nivel de vida de los ciudadanos está a la vista de todo el mundo.
Llegan los opositores al poder, por la vía del Golpe de Estado y regresa la política de los privilegios especiales, para un pequeño grupo social.
Se ataca al pueblo, al que se califica de subversivo. Los intereses de las mayorías no interesan al nuevo gobierno, que tiene el descaro de llamarse a sí mismo “democrático”.

Los conservadores no tienen reparo en matar inocentes, si eso les ayuda a recuperar el poder. Deslegitiman a las fuerzas armadas y a la policía nacional, al convertirlas en agrupaciones asesinas del pueblo, al que prometieron proteger.
En México, el comportamiento conservador es idéntico al que opera en las otras naciones señaladas.
Su único dique para poder retomar el poder, es un gobierno fuerte, como lo es el de la Cuarta Transformación, que es apoyado plenamente por millones de mexicanos convencidos con el cambio que está en marcha.
Pero hacen intentos todo el tiempo, para minar ese apoyo social.

La guerra de calumnias y mentiras en la prensa nacional, es su instrumento preferido. Pero ahí, las redes sociales han frenado toda manipulación informativa, desenmascarando a los agentes de la desinformación y la mentira.
A diario aparecen nuevos personajes que pretenden resquebrajar el sólido bloque de apoyo a la Cuarta Transformación. Desde los que pertenecen a la derecha extrema, como Gilberto Lozano que propone a las fuerzas armadas intentar un Golpe de Estado en contra del presidente López Obrador, hasta los débiles llamados a una marcha, realizados por el poeta de segunda Javier Sicilia.
Ninguno prospera y la solidaridad con el presidente se mantiene intacta.
¿A qué se debe lo anterior?
A que el pueblo de México entiende claramente hoy en día, el verdadero significado de la democracia. Igualdad de oportunidades para todos, es lo que propone la Cuarta Transformación. Ayudar a quien se quedó en el camino, para que pueda seguir adelante. Repartir la riqueza nacional en forma más equitativa.
Eso es riqueza moral. Trabajar a diario para desterrar para siempre la miseria económica en todo en la nación.
Los conservadores por el contrario, tienen una visión de país totalmente distinta.
Carecen de riqueza moral y pretenden implementar políticas que condenan a la miseria económica a millones de mexicanos.
La lucha en nuestro país, se libra actualmente en este terreno. Son dos visiones encontradas que no pueden tener punto de contacto o reconciliación.

La ventaja, es que millones preferimos mantener esa riqueza ética o moral, para desterrar la miseria económica.
Quienes buscan rescatar privilegios, condenando a millones a la pobreza, carecen de valores éticos y morales. No hay riqueza personal en ellos.
Hoy existen en nuestro país dos listas. Cada ciudadano debe pensar y elegir en cuál de ellas quiere ser apuntado. El futuro de México depende de ello.

Los valores personales, nuestra forma de pensar y actuar, determina el rumbo del país en este momento.
Ya vivimos el México que nos ofrecieron los neoliberales por décadas. Estamos en tiempos de cambio y transformación, con un decidido apoyo a quienes menos tienen.
Son dos los caminos y cada uno de nosotros transitará por el que crea más adecuado para su persona y para el bienestar de su familia.
No podemos darnos el lujo de equivocarnos.

Malthus Gamba