Cierra la semana el presidente López Obrador, de buen humor, como es costumbre en él. En gira de supervisión por el sur del país.
Problemas siempre habrá, pero la receta del primer mandatario ha sido siempre el no preocuparse por ellos, sino encontrar la solución más favorable, o menos dañina para su gobierno y para la sociedad.
Dos temas mueven las aguas políticas en este momento.
La menos relevante evidentemente, es la serie de marchas opositoras, convocadas para defender a un INE que es repudiado por el grueso de la población del país.

La Reforma presentada al Congreso por el presidente, no atenta en manera alguna contra la autonomía del Instituto Nacional Electoral. Tampoco limita facultades al mismo y al Tribunal Federal Electoral.

La propuesta contempla limitar un gasto exagerado de recursos, por parte de estas dos instancias. Limita el número de diputados, al desaparecer la figura de diputados plurinominales. Otorga al pueblo el derecho a elegir magistrados y consejeros electorales por voto directo y no como se hace el día de hoy, por acuerdos que toman en lo “oscurito”, los dirigentes de los partidos políticos. Además, adelgaza la estructura del INE, ya que en lugar de tener un instituto electoral por Estado, se fortalece al nacional, para que sea el único que atienda los procesos electorales en todo el país. Se quitan privilegios ofensivos a consejeros y magistrados, que fueron adquiriendo gracias a su posición política en favor de la corrupción que distinguió a los gobiernos neoliberales.
La marcha opositora no desea un INE limpio y verdaderamente imparcial.

Su empeño está en mantener al árbitro electoral secuestrado, para tener a la mano el recurso del fraude, en la elección importante del 2024.
Quieren un INE a modo, que responda, como lo ha hecho en el pasado, a las consignas políticas que le llegan de los grupos de poder en México, a través de los partidos políticos.

Eso es lo que están defendiendo Claudio X González y demás corruptos conservadores con sus marchas.
Pero se trata de un movimiento endeble, carente de respaldo social real.

De última hora, en la Ciudad de México, Claudio se ve forzado a anunciar que no cerrará su eventos capitalino (sin duda el más importante de todos), en el zócalo de la Ciudad. No pudo aunque quiso, reunir el número suficiente de manifestantes, para llenar la histórica plancha del zócalo. Y eso no es nuevo. Jamás ha podido hacerlo. Pero el entusiasmo inicial por la marcha, lo engaño en un primer momento y tuvo la esperanza de ver ese zócalo lleno de opositores, tal y como luce cuando el Pueblo que apoya al presidente, acude a respaldar a su gobierno. El cierre de la marcha del domingo en la capital, será en un acto mediocre, que tendrá como escenario el Monumento a la Revolución, donde caben muchos menos asistentes que en el zócalo y donde por lo mismo, no será tan evidente en las imágenes, el reducido respaldo que tienen la oposición y el INE corrupto.

El otro tema político, se relaciona de alguna manera con el primero.

Tiene que ver con la figura de Ricardo Monreal, senador de Morena que poco a poco se ha ido alejando de la visión política del Movimiento de Transformación, para defender una posición meramente personal, que le permita ser el candidato a la presidencia por Morena, en 2023.
Monreal es un cartucho demasiado quemado para pretender tanto. Y él lo sabe. Pero la ambición ciega en ocasiones a los que se consideran inteligentes. Su habilidad como operador político, es reconocida. Pero en realidad, en ese aspecto, no le llega ni a los talones al presidente López Obrador, que da dos vueltas a la pista, antes de que Monreal, alcance a mirar la meta.

Layda Sansores, gobernadora de Campeche, ha desnudado en su programa “Los Martes del Jaguar” a un Ricardo Monreal poco conocido. Un Ricardo Monreal que juega sucio en contra de Morena, cuando así conviene a su proyecto personal. Un Monreal que sin pudor alguno, pacta con los personajes y los partidos políticos opositores en lo “oscurito”, pagando favor con favor, aunque lo recibido y ofrecido carezcan de la honestidad que se pide a quienes son parte de Morena.

En un primer momento, Monreal quiso contestar a Layda con un programa de los miércoles, que diera respuesta a lo dicho por la gobernadora un día antes. Pero no funcionó. Poca gente cree actualmente en la palabra de Monreal.

Luego se fue a la demanda penal y al desafuero en contra de Layda y está a la espera de lo que determine la Fiscalía General de la República. Pero el daño ya está hecho. “Un traidor jamás se levanta del piso, después de sus actos”, ha señalado Layda. Y esto es muy cierto.
Ya en la desesperación, Monreal lanza al ataque en medios de comunicación y redes sociales, a su fiel mastín Gibrán Ramírez, en un ataque que se enfoca más en el presidente López Obrador, que en la gobernadora de Campeche. Todo en vano. Gibrán goza de un desprecio en la izquierda mexicana y dentro de la sociedad, que no le permiten impulsar campaña alguna en favor de alguien.
Monreal junta firmas de un grupo de senadores en la Cámara Alta. 90 senadores de todos los colores, lo respaldan en su batalla contra Sansores. Pero es todo.

No se trata de la firma de un compromiso que los ligue en algo más con Monreal. El senador morenista quiere presionar y salvar su posible candidatura, pero estas acciones no son tan relevantes como muchos creen.

En la conferencia mañanera de hoy, le preguntaron al presidente López Obrador, si estaba dispuesto a negociar en el Congreso, para que salga aprobada la Reforma Electoral. Y la respuesta del primer mandatario fue un rotundo NO.
“Las convicciones no se negocian. Yo mandé esa iniciativa importante para el país y que cada quien asuma sus responsabilidades al decidir si sale aprobada, o no”

Monreal pretende chantajear al gobierno con esa Reforma. Aparentando un control de los senadores que no tiene.

Cuando la Reforma a la Guardia Nacional, pasó algo igual y bastó que el Secretario de Gobernación hiciera presencia en el grupo parlamentario de Morena y aliados, para que las cosas se pusieran en orden.

El poder de Monreal, es pequeño, comparado con el del gobierno y del Partido, donde Monreal comienza a perder respaldo sólido y capacidad de maniobra.

La marcha fifí del domingo será tan mediocre como las anteriores. La oposición no tiene poder de convocatoria. Por lo mismo no preocupa.
Monreal no será candidato a la presidencia por Morena. Los senadores de izquierda no van a quemar su futuro político por él. Llegado el momento tendrán que decidir quién los mantendrá dentro de la política verdaderamente. Monreal, o el Pueblo que todo lo ve y nada olvida. Por eso el asunto de Monreal no es tan importante como algunos suponen.

Hay Partido, hay gobierno fuerte y tenemos al mejor presidente de la historia moderna.
Y lo más importante, dicho por el mismo López Obrador.

“Tenemos mucho Pueblo. Es mucho Pueblo para tan poca oposición”
Oposición externa e interna, se entiende.

Malthus Gamba