Las mañaneras de AMLO, las favoritas de los mexicanos

Se está haciendo una costumbre entre los mexicanos, el levantarse temprano para escuchar las conferencias mañaneras del presidente de la república.

Algunos, tenemos el hábito de madrugar de tiempo atrás. Rinde mucho el día si uno inicia sus actividades desde temprano.

Quienes asistimos a esas conferencias, sabemos que la verdadera información sobre la marcha del país, se genera en dicho espacio. Lo demás, lo que hablarán durante el resto de la jornada los medios tradicionales de comunicación, es un refrito bien o mal intencionado, sobre los mismos temas.

Esta conferencia mañanera exige inevitablemente el ritual de la tasa de café, el sillón cómodo y un espacio de relativa tranquilidad, donde sea posible atender con puntualidad, lo que nos expone Andrés Manuel cada mañana.

Sin embargo, por cuestiones de tiempo, la mayoría de su audiencia la escucha del modo en que mejor puede hacerlo. Desde el rápido baño matutino y desayuno precipitado, hasta la carrera para llegar a tiempo al trabajo.

Pasamos de la televisión, al radio o al dispositivo móvil, mientras hacemos el trayecto cotidiano al centro de nuestra actividad diaria.

¿Qué tienen esas conferencias para despertar una expectativa tan grande?

Al parecer, se trata de un fenómeno comunicativo novedoso, como muchas de las cosas implementadas por el gobierno del cambio. No es un espacio para discursos vacíos, carentes de fondo, que solo sirven para dar presencia en medios al titular del ejecutivo. Es una ventana real a la actividad cotidiana que desarrolla este gobierno, en beneficio de nuestro país.

El presidente puede presentarse a la conferencia solo, o acompañado de los titulares de las áreas que tienen a su cargo la implementación de programas, proyectos o actividades de los que se hablará específicamente ese día.

La manera de transmitir esa información es directa y todo se hace en forma sencilla (sin teleprompter) y con el apoyo único de un proyector, para gráficos y cuadros informativos elementales. Es todo. Lo demás, es la palabra clara y sin rebuscamientos del presidente.

Si alguno de los reporteros que cubre la fuente en presidencia, le pregunta sobre un problema en alguno de los Estados del país, Andrés Manuel da una respuesta clara y razonada, pues conoce hasta el último rincón de la república. Sabe lo que se está construyendo y redefiniendo en cada área de su gobierno y por lo mismo, no deja preguntas sin respuesta.

Esa facilidad para contactar con el ciudadano de a pie, sin afectaciones y falso discurso, es lo que ha dado difusión y alto nivel de audiencia a las conferencias.

Uno sabe que la información que nos presenta “la comentocracia fifí”, en periódicos, radio y televisión, llega dañada a su auditorio. Hemos despertado a la realidad en los últimos años.

Hoy entendemos bien que la prensa conservadora trabaja bajo encargo y tiene por misión maquillar o reacomodar la información que nos presenta, de acuerdo a intereses de grupos o poderes que se benefician con la difusión de una falsa realidad nacional.

Por eso la importancia de la conferencia matutina del presidente. Nos evitamos la intermediación del periodismo manipulador. Conocemos la realidad del país de primera mano y además, participamos activamente, al acompañar a los reporteros que cubren la fuente, en sus preguntas al titular del ejecutivo, sobre los temas que se tratan. Eso da mayor calidad y claridad al evento.

Los medios de comunicación tradicionales y sus reporteros incondicionales, han tratado de descalificar este ejercicio de comunicación, por todos los mecanismos a su alcanza. El resultado obtenido ha sido nulo. Las mañaneras cuentan ya con una audiencia fiel y en constante incremento.

El segmento social más joven en el país, prefiere esta fuente de información, a los tradicionales noticieros en radio y televisión, o al periodismo impreso al que también puede tener acceso. La conferencia mañanera puede definirse como uno de los proyectos de gobierno más exitosos, entre todos los implementado por López Obrador. Los hacía desde sus tiempos de Jefe de Gobierno en el entonces Distrito Federal.

A pesar de los “fifís” y al mismo tiempo, con el respaldo de buena parte de la sociedad civil, las conferencias mañaneras del presidente, tienen asegurada una larga y fructífera vida en el ámbito de la comunicación.

Al menos, durante los próximos seis años, los conservadores no se librarán de ellas. 

Malthus Gamba
@MalthusGamba