La violencia solo es una expresión del miedo

Durante 12 años en México vivimos un período de intensa violencia, desatada por la decisión estúpida de Felipe Calderón, quien se montó en una estrategia de guerra, que según el discurso oficial, iba orientada a terminar con el narcotráfico, pero que en realidad parece haber sido diseñada para que su gobierno incursionara en el negocio del crimen organizado, bajo la dirección de su Secretario de Seguridad Genaro García Luna.

Probablemente Calderón pensó matar dos pájaros de un tiro, intentando legitimarse en el poder una vez que se había robado la presidencia, y de pasada beneficiarse con la incursión de su grupo policial cercano en los negocios de narcotráfico, el secuestro y la extorsión.

Sosteniendo la tesis etílica de “a los violentos se les combate con violencia” logró que este país registrara en 12 años casi 300 mil muertes violentas y más de 40 mil desaparecidos, provocando la destrucción del tejido social con millones de desplazados, y cientos de miles de familias separadas o destruidas.

En el sexenio que le siguió, el de Peña Nieto, los funcionarios estaban tan ocupados llevando a cabo el saqueo del erario de las riquezas del país, que no tuvieron tiempo para atender asuntos menores para ellos, como los de seguridad y derechos humanos.

Así, en este absoluto desorden, el actual gobierno recibió el país y desde su inicio en diciembre del 2019, se ha empeñado tozudamente en aplicar la estrategia contraria de paz y respeto a los derechos humanos, para combatir la violencia atendiendo las causas que la originan, además de crear un cuerpo policial entrenado en estos principios, con suficiente capacidad para atender el problema de la inseguridad a nivel nacional.

De esta manera, en menos de dos años ha logrado disminuir sensiblemente la inseguridad, que en promedio ha bajado en un 30% en todos los delitos, y detener la tendencia de crecimiento en los homicidios dolosos.

Hoy tenemos un gobierno que no hace uso de la violencia como principio para intentar controlar la inseguridad, y que contrariamente a lo que nos habían inculcado en los sexenios anteriores, es una estrategia que está comenzando a tener éxito.

No nos debe sorprender, que actualmente quienes aplican la violencia para intentar desestabilizar y crear confusión, son los mismos que la promovieron y la aplaudieron en los gobiernos pasados. Así podemos escuchar el discurso violento en las manifestaciones de FRENAAA, en las voces de comunicadores e intelectuales orgánicos que profieren, desde insultos al presidente hasta invitaciones a dar golpes de estado, y en movimientos infiltrados por ellos como el del feminismo.

Los que perdieron sus privilegios mal habidos, parecen no entender que los mexicanos estamos cansados de violencia, y que lo único que logran con este tipo de actitudes, es desprestigiarse aún más, y perjudicar profundamente a las causas en las que se infiltran, como lo lograron los panistas en Chihuahua con su movimiento violento para tomar y sabotear la presa de la Boquilla, a riesgo de perjudicar la relación entre México y Estados Unidos.

Los ciudadanos estamos haciendo un gran esfuerzo para reconstruir un país que nos dejaron desvalijado y sangriento, y lo estamos haciendo en paz y con respeto para todas las causas y para todas las corrientes de pensamiento, rechazando cualquier tipo de violencia en todas sus manifestaciones.

Solo hay que hacerles notar que para que exista una corriente de pensamiento, primero tiene que haber pensamiento.

Como dijo el poeta italiano Arturo Graf: “La violencia sólo es una expresión del miedo”.

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