La violencia en México tiene un culpable: PRIAN

La situación de inseguridad que vive actualmente México no comenzó en julio del año pasado. La inseguridad es un tema que nació, creció y se fortaleció durante los sexenios pasados, los mandatarios anteriores permitieron que estos los grupos criminales crecieran bajo su protección.

Al mismo tiempo la población en general quedo a la deriva, y la descomposición social creció enormemente. México es quizás el único país del mundo donde el deseo de un niño cuando crezca es ser un poderoso narco. Y es que, el Estado olvido su tarea de atender a la población principalmente a la juventud, a quienes se le cerró el acceso a trabajos y salarios dignos, a quienes no se les dio espacio para estudiar, a quienes se les olvido atender y cuidar.

Esa juventud olvidada fue presa fácil de los grupos delincuenciales, grupos que financiaban campañas políticas y daban grandes sumas a funcionarios a cambio de apoyó y protección. Los gobiernos anteriores pudieron detener el desmoronamiento de la sociedad, brindando educación, cultura y bienestar para todos.

A pesar de que México contaba con grandez recursos por la bonanza petrolera, el gobierno no supo “administrar la riqueza”. Lo que si ensancharon muchos políticos fueron sus cuentas bancarias, y en constantes ocasiones eran exhibidas sus vida de lujos y opulencia, un contraste con el estilo de vida de la población en general.

Ellos fueron los que a cambio de dinero permitieron que el crimen organizado se apoderara de comunidades y las sometiera a sus mandatos y designios. Pero estos grupos crecieron de una manera increíble, lo mismo que su poder. Policías y militares eran emboscados y asesinados; las balaceras se convirtieron noticias comunes y la inseguridad en general tuvo un grave aumento.

El presidente Calderón que decía que se “perderían vidas humanas inocentes, pero valdría la pena”, no sólo no acabo con el narcotráfico, sino que al final de su mandato dejó un país dejo un país con un grave problema de inseguridad, ensangrentado por una estrategia que no funcionó.

El regreso del PRI no trajo un cambio en la estrategia, mostrando el rostro más cruel de la “guerra contra el narcotráfico” con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Los grupos criminales que fueron cada vez más sanguinarios mostraron en varias ocasiones su poder contra las fuerzas del Estado, lo mismo matando a militares, como derribando helicópteros de la Policía Federal.

Esos grupos reclutaban jóvenes que ahora la oposición llama despectivamente “ninis”, al tiempo que cuestionan los apoyos para que estos puedan trabajar o estudiar. El crimen brindaba salarios muy superiores que el ofrecido en cualquier empresa y es que el neoliberalismo había condenado a millones a sueldos miserables.

Los gobiernos panistas y priistas entregaron al gobierno actual un país con graves problemas de seguridad, demostrando que su estrategia de seguridad había fallado. Sin embargo, esos mismos partidos exigen que en once meses el gobierno muestre resultados concretos en el tema.

Tampoco son capaces de siquiera aceptar su responsabilidad de la actual situación y exigen que se continué con su estrategia fallida, quieren que el país siga siendo un campo de guerra, con miles de muertos y desaparecidos. No son capaces de entender que el gobierno está trabajando para terminar el mal de raíz.