La UNAM vs las mujeres

La UNAM vs las mujeres
Por: @HectorAtarrabia
Hace 2420 años, Aristófanes presentó una obra titulada “Lisístrata”. Era una obra sobre el empoderamiento y triunfo de las mujeres. Era tan polémico el tema que decidió presentarla bajo el seudónimo “Calistrato”.

Diecinueve años después, tras un largo conflicto entre la oligarquía y los demócratas atenienses, él mismo presentó “La asamblea de las mujeres” postulando que, ante el fracaso de los hombres, más sabio sería entregar el poder a las mujeres.

El doctor Jaime Delgado Rubio en “Las mujeres de Teotihuacán: prestigio, poder e incertidumbre” (Arqueología 52, 2017) nos señala que, antes de un violento cambio cerca del año 300 de la cuenta actual (600 años después de Aristófanes) las mujeres ejercían un importante rol en la floreciente Teotihuacán, mismo del que fueron despojadas al tiempo que el templo de Quetzalcoatl era destruido.

En 1600, la maravillosa Lucrezia Marinella publica el polémico texto “La nobleza y excelencia de las mujeres y los defectos y vicios de los hombres” en el que vuelve al tema del empoderamiento femenino y la necesidad de rechazar la supuesta inferioridad de la mujer. En 1691 Sor Juana escribe la brillante carta “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz” donde insiste en exigir instrucción para las mujeres a la par de la de los hombres.

Y el inefable Benito Feijoo, progresista eterno, en 1726 escribe en su “Defensa de las mujeres” que las mujeres, con la misma instrucción y las mismas oportunidades que los hombres, dan necesariamente los mismos resultados que aquellos, y va tan lejos como para citar a Lucrezia Marinella para insinuar que darían mejores resultados.

Pero, si vamos a nuestra realidad académica, en la que primero se reelige un rector impopular que elegir a una mujer, encontramos que, en nuestra universidad, la primera mujer que se graduó de abogada y que también había sido de las primeras en ingresar en 1887 a la preparatoria, María Asunción Sandoval, tuvo que escuchar cosas como “…no puedo ocultar mi pena por el absurdo de tener que consentir en enseñar derecho a una mujer” dicho por sus propios maestros.
La clase más antigua que sufre bajo la explotación en nuestra sociedad la conforman las mujeres. Poco más de la mitad de la población se encuentra en desventaja y, sin más rodeos, viviendo un cuadro de violencia cotidiana, a la que, además de la violencia toda, y de la de clase, se suma la que reciben por ser mujeres.

En 1867, Benito Juárez expidió la ley que hacía efectiva la posibilidad de instrucción para ellas. Aún tuvieron que luchar contra sus familias y la sociedad en general para acceder a ese derecho veinte años después.

Hoy, la lucha se ha focalizado en la llamada máxima casa de estudios, la UNAM. Las jóvenes estudiantes, vejadas, violadas, acosadas, violentadas pero también empoderadas y encabronadas, no solo se suman a los reclamos sociales sino que abanderan la más importante rebelión, esa que afecta a la mitad de la población. En las últimas semanas han ocurrido paros, tomas y/o marchas al menos en las prepas 1, 3, 4, 5, 6, 8 y 9, Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, Azcapotzalco, Vallejo así como en la ENEP Cuautitlán y Aragón, la ENES Morelia, en Michoacán, las facultades de Filosofía y Letras, Ciencias Políticas, Ingeniería y Ciencias, en CU entre otros planteles. Al menos diecisiete planteles se encuentran en algún grado de ebullición por esta causa.

La reacción del rector y la pirámide de autoridades ha sido poco menos que decepcionante. La toma por los colectivos feministas de la Facultad de Filosofía y Letras, por ejemplo, se ha encontrado con agresiones continúas, las morras relatan que les encienden las alarmas en la madrugada, les han llevado comida en “donación” que resultó envenenada y han tenido que vivir la humillación de que Vigilancia UNAM proteja a agresores nocturnos alcoholizados, o drogados, mientras omiten asistir cuando ellas piden protección.
Un punto central, internacional, de protocolo de protección a las víctimas, es la remoción de los señalados de acoso. Sorprendentemente, el director de FFyL, se retiró de una sesión con ellas pretextando un telefonazo, para luego emitir un comunicado diciendo que no se puede excluir a nadie de las discusiones, refiriéndose a la reiterada petición de no presentarse acompañado de R. García A. quien tiene varias denuncias de acoso. Por supuesto, el sindicato se hace eco de la defensa a ultranza de los varones acosadores y es otro escollo para lograr la libertad de violencia contra las mujeres.

En la Preparatoria 7 también hay un movimiento, pero las morras nos cuentan que los “machos progres”, o sea, los dirigentes estudiantiles entre los que hay señalados de acoso y agresiones, han boicoteado el movimiento bajo el pretexto de que “no es lo más importante en este momento” y “no conviene ser identificados con el feminismo”. Es un viejo truco de lobos ocultarse entre las ovejas.
O sea, relegando una vez más a las mujeres por “no ser tan importantes”

Con frecuencia escucho que hay más hombres asesinados que mujeres, aunque siempre se omite que los asesinos de esos hombres también son hombres. En todo caso, sería momento de que los hombres se movilicen en contra de la violencia que otros hombres ejercen contra ellos en lugar de atacar a las mujeres que, una vez más, dan el ejemplo de lucha por la dignidad.
Los indígenas son prioridad, las mujeres indígenas más.
Los pobres son prioridad, las mujeres pobres más.
Les dejo algunos links que confío considerarán interesantes:

Cuatro planteles de la UNAM se van a paro indefinido

Encapuchados toman la Prepa 8 de la UNAM por violencia de género e inseguridad

Paros en 11 escuelas y facultades contra el acoso, sin que la UNAM resuelva las denuncias

 

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