La oposición en los tiempos de la 4T: sin líder y sin rumbo

@AlamBeav

Por varias décadas el poder político en México estuvo controlado en un principio por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y después por la alianza que se realizo con el Partido Acción Nacional (PAN).

Quienes decidían estar fuera de estos grupos políticos era perseguidos y acosados, la oposición tuvo que trabajar en la clandestinidad, intentando detener el avance de las políticas contrarias a la nación.

Algunos optaron por participar en los movimientos guerrilleros, otros más se inmiscuyeron en estos partidos buscando incidir en ellos.

La llegada de la llamada 4ta Transformación, dio un vuelco inesperado para estos grupos que estaban en el poder. Inexpertos en ser oposición, estos grupos han terminado cayendo en la esquizofrenia y defendiendo lo indefendible, con tal de oponerse al actual gobierno.

Sumado a ello, todas las figuras que podrían ser un “contrapeso” al poder avasallador de López Obrador, están inmiscuidas en temas de corrupción. Es por ello que más que ver a la actual oposición como un grupo que atraiga, es un simple bufón que camina sin rumbo, pero con el firme objetivo de “sacar a López Obrador de la presidencia”.

Esta derecha que se encuentra por primera vez en la oposición, sin capacidad de movilización. Mientras que sus dirigentes gritan y patalean, terminan siendo la risa de la izquierda que también ha sabido apropiarse de la voz en las redes.

Y es que, cuando la oposición sale a las calles a protestar por que el “dictadorzuelo quiere acabar con los que ‘sí’ mueven al país”. Al tiempo que un obrero muestra el musculo del brazo producto del trabajo y diciendo: “Esta es la que mueve a México”.

La derecha que antes se oponía a las movilizaciones en las calles, hoy toman Av. Juárez, pero sin entender que más que la toma de las vialidades, hace falta una verdadera motivación.

Sin embargo, este grupo que ha visto afectado sus intereses, continuará buscando recuperar lo perdido, trabajando desde las cúpulas y aprendiendo a movilizar a sus bases, esas que hoy causan risa.

Es por ello que la izquierda debe de continuar trabajando en la búsqueda de no sólo continuar reparando los destrozos de tres décadas de neoliberalismo. Sino que, debe de cimentar el modelo de transformación para evitar repetir el pasado.

El partido que llevó a López Obrador a la presidencia, debe de terminar con los antiguos vicios del sistema político. Limpiando como se limpian las escaleras, desde sus cúpulas hasta sus bases, para así dar paso a personas con principios.

Y es que, no hay que olvidar la situación del correísmo en Ecuador, que con la llegada de Lenín Moreno, se pensó que el país continuaría con las políticas progresistas iniciadas por Rafael Correa.

Sin embargo, la llegada de Moreno al país significó un retroceso en lo político y social. Los organismos internacionales como el FMI, que parecían haber perdido el control de la nación, ahora nuevamente dictan las políticas económicas.

Moreno quien había sido vicepresidente con Correa en sus dos gobiernos, terminó haciendo que el ex mandatario se exiliara en el extranjero. Al tiempo que el país se rendía a los brazos de intereses económicos nacionales y extranjeros.

Es por ello que el movimiento político que encabeza López Obrador no debería de terminar junto con su sexenio, sino que tendría que alargarse y profundizarse. Pues una transformación que inició en las calles y desde las bases, no debería de embriagarse con las delicias que ofrece el poder.