La marcha de aquellos que defienden la corrupción en el INE, termina en una derrota más. Y eso se puede afirmar desde ahora.
Lo risible en el asunto, lo paradójico de esta nueva derrota de una oposición que no levanta y se hunde irremediablemente conforme se aproximan las elecciones del 2024, es que este nuevo fracaso puede ser considerado como una autoderrota.
Claudio X González y su “estado mayor”, cometieron una pifia de última hora, que deja en evidencia la falta de solidez del proyecto conservador.

Originalmente, la marcha había sido diseñada para arrancar en el Ángel de la Independencia. Ahí está citada la gente. Es el histórico punto de reunión de quienes festejan, celebran o protestan por alguna situación específica.
De ahí, la gente seguiría una ruta aún por definir, para concluir la protesta en el zócalo de la Ciudad de México, donde se daría un mensaje de unidad, en voz de José Woldenberg.

Pero la realidad que desbarata sueños, desmiente a quienes intentan engañar y pone a la vista de todos las consecuencias de nuestros actos, obligó a Claudio X y a sus torpes estrategas, a realizar un cambio significativo, casi en el último momento.
El cierre de la marcha fifí, defensora de una inocultable corrupción dentro del INE, no se dará en el zócalo capitalino, tal y como se había anunciado.

¿Los motivos que se argumentan?

En entrevista con Joaquín López Dóriga, Claudio X González, general en jefe del destartalado ejército opositor, afirma que el cambio obedece a que, siendo el Monumento a la Revolución un espacio de reconocido valor histórico, se decidió que fuera ahí donde se diera el mensaje de clausura de la marcha y el cierre del evento de respaldo al INE.
¿La realidad?

Claudio y su gente entendieron demasiado tarde, que el nivel de convocatoria de su gente, no es suficiente como para reunir a más de cien mil personas, que dejen testimonio gráfico del “poderoso músculo opositor”.

La fotografías y videos de la marcha, darían cuenta del raquítico contingente.

La realidad es que ni comprando asistencia, iban a poder llenar el zócalo de la Ciudad de México. Son muy pocos los asistentes a las marchas fifís. Unos no asisten por tratarse de un evento que históricamente, ha sido catalogado como propio de las masas desheredadas.
Bonitas se iban a ver las señoras de sociedad, los hijos que asisten a los colegios más caros de la capital y los propietarios de empresas de primer nivel, desfilando sudorosos y fatigados, por las calles de la Ciudad de México.

Otros no asisten a estas marchas, porque aún siendo corruptos, intentan aparentar una respetabilidad, que pierde la gente que se declara abiertamente comprometida con las causas que delatan al corrupto.

Defender al INE, teniendo conciencia de que el fraude electoral es la tarjeta de presentación de ese instituto, es algo que muchos prefieren evitar.

Anunciar que la misma dirigencia opositora renuncia a utilizar la plancha del zócalo capitalino, después de que estuvieran lanzado reclamos porque un cierre deportivo que fue cancelado, les impediría utilizar ese espacio, es un error de cálculo que se va a pagar con un fracaso más en la cuenta de Claudio X González.

Joaquín López Dóriga señaló en la entrevista referida, la equivocación que entrañaba el no llegar al zócalo. “Yo creo que es un grave error estratégico de la oposición, el renunciar a ese espacio para hacer un cierre espectacular, al concluir la marcha del domingo”, dijo.
El error es el no haber previsto con oportunidad, que para el grupo conservador, llenar ese zócalo con más de cien mil participantes, resulta imposible. No lo han podido hacer en el pasado y no pueden hacerlo hoy en día.

Confiaron exageradamente en una campaña publicitaria costosa, en la que se intenta convocar a un respetable número de mexicanos, a apoyar al INE.

Han estado machacando día y noche al repetir que la oposición está defendiendo la democracia y que el gobierno ataca los derechos ciudadanos al intentar sanear de corrupción a ese instituto.

Pocos les creen.

No es posible que la gente olvide todos los fraudes electorales del pasado, avalados por Lorenzo Córdova y el resto de los consejeros en el INE.

Es absurdo pensar que los ciudadanos van a creer que por arte de magia, los papeles se invirtieron y de la noche a la mañana, el presidente López Obrador se convirtió en enemigo del Pueblo y los corruptos del pasado en sus defensores.

El colmo de la estupidez, es el designar a José Woldenberg como único orador en el evento de cierre de la marcha.

A Woldenberg se le recuerda como el consejero presidente del entonces IFE, al que le robaron el padrón electoral con los datos personales de cientos de miles de mexicanos. Ese padrón apareció a la venta en sitios de internet norteamericanos, poco tiempo después. Para muchos, no se trató de un error en el manejo de la base de datos ciudadanos. Fue un acto de corrupción bien planeado, desde las mismas oficinas del IFE.
¿Ese personaje gris es el que va a dar el mensaje reaccionario en defensa del INE?

No poder llenar el zócalo capitalino, es un problema que ha tenido que enfrentar la oposición desde el 2018. No tiene fuerza social para hacerlo.
¿Por qué anunciar entonces que el evento de cierre de marcha se verificaría ahí?
Sencillamente porque los corruptos reaccionarios se entusiasman fácilmente. Creen una y otra vez, que sus medios de comunicación y sus odiadores en redes sociales, pueden manipular aún la voluntad de la gente.
Piensan que basta con repartir y gastar dinero a manos llenas, para tener a miles de “Tontos Útiles” a su disposición.
La realidad les muestra una y otra vez que esto no es así. Que México ya cambió y que la voluntad y dignidad de los mexicanos no está a la venta.
El Pueblo sabe bien quiénes son sus enemigos y no se deja engañar.

Claudio X fracasa nuevamente y lo hace desde antes de iniciar “La Marcha del Fracaso”.
Nunca será lo mismo un cierre de evento en el Monumento a la Revolución, que uno espectacular con un zócalo capitalino repleto.
Eso solo pueden hacerlo López Obrador y la Cuarta Transformación.

Malthus Gamba

Advertisement