La mañanera de AMLO: Nueva manera gobernar y de comunicar

Foto: Reforma
Marión Estévez

Cuando Andrés Manuel López Obrador habla de la Cuarta Transformación, lo hace en términos de la vida pública, que parece sentar sus bases no solo en la administración pública y sus funcionarios sino en qué consiste y darlo a conocer al ciudadano de a pie quien inmerso en el paternalismo omnipotente del sistema presidencialista de sexenios anteriores no se sentía persona digna de acceder a determinado tipo de información; hoy en día el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, legítimamente electo, inicia labores de lunes a viernes a las siete de la mañana ante diversos medios de comunicación nacionales e internacionales con una conferencia apodada “la mañanera”, donde presenta programas sociales tales como “Sembrando Vida” o “Jóvenes Construyendo el Futuro”; ahonda en temas económicos como el rescate de Pemex, securitarios como la Guardia Nacional o educativos como la Reforma Educativa y contextualiza problemas que comenzaron hace tiempo.

En ese sentido el verdadero valor de dicho diálogo circular, como él lo llama, radica en que por primera vez el presidente es percibido como humano, sin el halo de deidad que los caracterizaba, como alguien cercano a la gente, que trabaja como muchos mexicanos y se da tiempo para explicar asuntos que en teoría conocemos pero en la práctica eran expresiones del presidencialismo que el PRI instauró desde su creación en l929 como PNR -para subsumir los ánimos post revolucionarios en acuerdos sexenales para nombrar al que lideraría la llamada dictadura perfecta-, por ejemplo, la separación de poderes y el federalismo, el público en general incluso algunos periodistas suponen que el Ejecutivo instruye al Legislativo y al Judicial o que debe resolver errores que competen a la autonomía de las entidades federativas, otro, es que se piensa que decide sobre el partido que lo postuló, es decir, que sigue siendo un partido de Estado como lo fueron PRI y PAN; asimismo le preguntan respecto a hechos que debería responder la titular de Gobernación o el de Relaciones Exteriores, en otras palabras, pese a los esfuerzos por cambiar de paradigma la prensa aún no asimila la forma y el fondo de la mañanera, la cual parece estar planeada para informar, reiterar, desmentir, explicar, aclarar, demostrar, señalar, enseñar, educar a un pueblo ignorado, vilipendiado, mancillado con mensajes manifiestos y latentes de exclusión, racismo, clasismo, abandono y engaño, y que ahora demanda información veraz de primera mano, ni más ni menos que de la voz del mismísimo presidente, una persona que ha luchado contra la injusticia, la mentira y la desinformación.

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La información es poder y la mañanera como le llaman, ya sea de manera despectiva o chusca, está cumpliendo con uno de los pilares más importantes de la 4T, empoderar al ciudadano para que asuma sus obligaciones y reclame sus derechos con conocimiento de causa mas no por repetir fórmulas desgastadas orquestadas por gobiernos que hacían su voluntad sobre los bueyes de su compadre.

El mexicano que votó por AMLO quiere el cambio que necesita el país y que consiste básicamente en cambiar la mentalidad de la gente, lo cual se logrará paulatinamente conforme la narrativa del nuevo régimen permee en las conciencias y las voluntades por medio de “la mañanera”; eso es precisamente lo que los lacayos de la oposición, como Brozo, quieren evitar al reclamar que ésta les quita audiencia, en realidad lo que los tiene relamiéndose la herida es que el mexicano del siglo XXI ya no está dispuesto a más de lo mismo, le gusta el nuevo modo gobernar, de comunicar… de tener un poco de esperanza entre tanta tragedia.

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