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En la opinión de Elí González
@calacuayoMX @eligonzalezhz

“Cien años de espías y drogas” es un libro que relata la historia de los agentes antinarcóticos de Estados Unidos en México. El autor es Carlos A. Pérez Ricart. Este libro contiene información verdaderamente valiosa, que desnuda la intención real de la DEA de mantener en el chantaje a las autoridades mexicanas.

No por nada el presidente Andrés Manuel López Obrador se mantiene firme en la convicción del no intervencionismo, exigiendo que se respete la soberanía de nuestro país. AMLO a pesar de su espíritu conciliador sabe de la corrupción y manipulación de la DEA, sobre asuntos que afectan la vida pública de nuestra nación.

Seguramente el presidente López Obrador, tiene información suficiente sobre el caso que la DEA le fabricó a Manuel Bartlett. El Presidente conoce de cerca el infame comportamiento de la DEA en el caso de Manuel Bartlett y Enrique Camarena, al que el libro hace precisiones asombrosas.

Y es que la DEA en México ha creado historias con personajes comprados, testigos protegidos que se aprenden un guión, para obtener beneficios económicos y sentencias más convenientes, como en el caso de Héctor Cervantes, quien años más tarde se retractaría ante notario, aduciendo haber sido presionado para inventar su declaración y se quejó de no haber recibido la totalidad del dinero prometido, para inculpar a varios funcionarios públicos incluido Manuel Bartlett Díaz.

Pérez Ricart documenta paso a paso la manera en que un superior de la DEA montó la Operación Leyenda, respecto al esclarecimiento de la tortura y ejecución de Enrique Camarena en 1985. “Berrellez y su equipo “consiguieron” testigos que declararían exactamente lo que el agente, la DEA y parte del gobierno de Estados Unidos querían escuchar. Más de cien personas, entre ex policías corruptos y narcos, testificaron bajo el aliciente de obtener tratos preferenciales y recompensas económicas a cambio de incriminar a altos funcionarios.

Carlos A. Pérez Ricart, analiza y documenta las experiencias de los agentes de la DEA, quienes han sido violatorias de las leyes, al incurrir en secuestros, acusaciones fabricadas e, incluso, ejecuciones sumarias.

Los principales testigos que inculparon al ex procurador Enrique Álvarez del Castillo, al general Juan Arévalo Gardoqui, al entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett entre otros, fueron tres, entre ellos, Héctor Cervantes, quien afirmó que el día en que Camarena fue torturado estuvieron presentes: Javier García Paniagua, Manuel Ibarra, Miguel Aldana Suárez, Manuel Bartlett y Rubén Zuno Arce.

Sin embargo la televisión, los noticieros y la opinión pública, tenían la prueba de que Manuel Bartlett, no estuvo presente en esas 36 horas en las que Camarena estuvo secuestrado y torturado, antes de ser asesinado, pues Bartlett sostuvo actividades públicas documentadas que contraponen el falso testimonio de Cervantes…

Pérez Ricart, el autor del libro asegura que una vez descartadas las declaraciones de los testigos protegidos y desenmascarados los incentivos perversos que los guiaban, la evidencia contra Manuel Bartlett se desvanece. (Fue un montaje de la DEA). No hay ninguna otra pista real, que lo vincule con el secuestro de Camarena.

Sin embargo la leyenda negra en contra de Bartlett no solo le sirve a la DEA como práctica política de chantaje, sino también a los muchos intereses económicos afectados por la política energética del gobierno de AMLO.

La oposición ha aprovechado el cuento de la DEA, para afectar al titular de la CFE y al mismo tiempo, quedar bien con los que siempre han estado prestos para bajarse el zipper frente a la oposición que le encanta arrodillarse frente a EEUU.

Mientras tanto el presidente AMLO optó por tener un hombre que no se achica ante los ataques, que no se deja amedrentar frente a las presiones de los poderosos intereses económicos, alguien además con absoluta convicción nacionalista; un hombre que como legislador se especializó en temas energéticos y encabezó la oposición en contra de las reformas de Enrique Peña Nieto.

Manuel Bartlett se ha ganado el odio de la oposición porque los ha enfrentado con determinación frente al deseo de vender nuestras empresas energéticas. Por eso ellos lo atacan con el cuento de la DEA y con las propiedades de su pareja sentimental, una exitosa mujer de negocios de Puebla, al margen de las actividades de Bartlett.

Basta de manipulaciones y basta de manipuladores. No permitamos que nos vendas historias negras para odiar a quien no lo merece y beneficiar a quienes nos quieren robar toda nuestra riqueza.

Por Columnas

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