La recuperación de la agricultura en la era de AMLO

En la conferencia de prensa del día de hoy, el equipo del presidente López Obrador habló de dos temas de capital importancia para el desarrollo del país.

El primero tiene que ver con el programa de Producción Para El Bienestar. Los recursos económicos que anteriormente manejaba el improductivo programa Prospera, se están canalizando directamente a los medianos y pequeños productores. La finalidad es procurar las herramientas económicas para reactivar nuestro campo.

El segundo tema, se relaciona con los precios de garantía y los estímulos que brinda el gobierno, a esos mismos medianos y pequeños productores.

El gobierno establece los precios justos y compra en base a ellos, buena parte de la producción agrícola.

Estos dos aspectos son de suma importancia para nuestro país y serán de capital importancia, en el futuro inmediato.

Quizá muchos de ustedes han escuchado en los medios de comunicación, que una crisis mundial se avecina. Esa crisis económica y financiera.

En cuanto al aspecto económico, significa que los niveles de inflación, la pérdida de empleos, la caída de los salarios y la escases, afectarán a varias naciones en el mundo.

En lo financiero, la crisis traerá consigo la caída de los grandes mercados que se dedican en buena parte a la especulación sin garantías reales. Financieramente, se apuesta a proyectos a futuro que, en tiempos de crisis, es imposible solventar: “este negocio va a dar ganancias a sus socios en diez años; compra ahora acciones, paga por ellas tanto y en diez años comienzas a recuperar la inversión y a obtener grandes ganancias”. Empresas poderosas, que invirtieron hoy, no podrán recuperar su dinero y con ello enfrentarán problemas de liquidez y de quiebra.

Todo esto tiene una razón de ser. El sistema neoliberal, que operó por décadas, viendo por el beneficio de los mercados y los capitales, está agotado. Carece de futuro y está siendo abandonado por las principales potencias en el mundo.

El neoliberalismo necesita permanentemente de nuevos mercados, donde puedan las naciones importantes colocar sus productos. Ya no hay mercados disponibles. El planeta fue mercantilizado en su totalidad y no hay manera de abrir nuevos espacios.

Lo que están haciendo las naciones poderosas en este momento, es abandonar ese modelo neoliberal sin futuro y volcarse a un nacionalismo que proteja en lo inmediato a su población de los efectos de esta posible crisis. Apuestan por una fuerte producción interna, que no dependa de los vaivenes mundiales, sobre todo en lo que respecta a los alimentos y artículos de primera necesidad.

La crisis mundial, de llegar, afectará con más fuerza a aquellos países dependientes de lo que se produce en otras naciones. La escases de productos hará sumamente difícil encontrar consumibles a bajo costo en el mercado mundial. Cada nación estará preocupada por atender sus necesidades internas, antes que exportar para beneficio de otros.

De ahí la importancia que está dando el gobierno de la Cuarta Transformación, al desarrollo de la economía nacional. Principalmente, a la reactivación de nuestro campo.

Durante los treinta y seis años de neoliberalismo en México, el sector agrario fue abandonado en su totalidad. La idea de los tecnócratas era que los alimentos comprados en el extranjero, resultaban más baratos a los producidos en el país. Hicieron de México una nación dependiente en cuestiones alimentarias. De ser uno de los principales productores de maíz y frijol, pasamos a importar estas semillas de otras naciones.

La pobre economía mexicana, no puede enfrentar una crisis como la señalada, en el momento actual. Carecemos de industria propia y el campo no produce lo suficiente para garantizar alimentos para todos.

Es por eso que la política que está implementando el gobierno del cambio, apuesta por una explosión inmediata de las posibilidades del sector agrario.

Los beneficios de los programas de desarrollo, ya no van enfocados hacia los grandes productores del país, que imponen precios, producen poco y mal. Los apoyos llegan directamente a los pequeños propietarios, sin la intervención de terceros, que merman o roban descaradamente el dinero público asignado a la producción agrícola.

La idea de este gobierno, es alcanzar la autosuficiencia alimenticia en el corto plazo. Garantizar el abasto de alimentos para toda la población del país. No importa si se presenta la crisis tan anunciada, o no. Debe terminar nuestra dependencia del extranjero, para cubrir las necesidades básicas de nuestro pueblo.

Para muchos sociólogos, economistas y participantes en el mundo de las finanzas, esta posible crisis podría darse alrededor del año 2050. Otros vaticinan que será antes.

Nadie puede fijar en este momento una fecha exacta.

Quien les diga que será en uno, cinco o más años, está jugando al adivino. No es posible ubicar la fecha con certeza.

Lo que sí es posible es trabajar para estar bien preparados al momento de que esta crisis se presenta (si es que se presenta).

Los grandes inversionistas, los dueños de los capitales importantes en el mundo, la banca mundial, están tratando de encontrar salidas viables al problema.

No sabemos si lo conseguirán o no. Quizá pueda evitarse el daño, o al menos atenuar sus consecuencias. En el peor de los casos, tendremos que afrontar la negra herencia de un neoliberalismo que hundió al mundo en una peligrosa catástrofe mundial.

Únicamente quienes trabajen desde ahora, procurando el desarrollo nacional, apartados de las políticas neoliberales que de nada sirven en este incierto presente, tendrán oportunidad de sortear el peligro que acecha a todas las naciones, de la mejor manera posible.

Garantizar la producción de alimentos es la base de esos proyectos.

La Cuarta Transformación lo está entendiendo bien y asume su responsabilidad, dando prioridad al desarrollo inmediato de nuestro campo.

Ojalá los pocos neoliberales que aún defienden un sistema que fracasó a nivel mundial, dejen de ver por sus intereses mezquinos de grupo privilegiado y apuesten por el fortalecimiento de nuestro país, en beneficio de quienes vivimos actualmente en él y por los que nacerán aquí, en el futuro próximo.

Tenemos gobierno, hay Plan Nacional de Desarrollo y todos debemos estar trabajando de común acuerdo.

En este momento, el tiempo es oro.

 

Malthus Gamba